
Un número creciente de personas llega al gimnasio con objetivos que exceden la imagen corporal: busca sostener su autonomía, prevenir enfermedades y sumar años de vida activa. Un relevamiento de Mercado Fitness entre operadores del sector indica que la salud general es hoy la principal motivación para comenzar a entrenar y que el grupo de 45 a 64 años fue el que más creció durante los últimos tres años.
La consulta se realizó durante septiembre de 2026 entre responsables de gimnasios de distintas regiones de Argentina. El 65,7% de los participantes ubicó el cuidado de la salud en el primer lugar de las razones que llevan a sus usuarios a iniciar actividad física. La apariencia física quedó segunda, con 13,7%, y bajar de peso reunió apenas 1,3% de las respuestas.
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El dato acompaña un cambio que los gimnasios detectan en sus salas: el crecimiento de los asistentes de mediana edad y mayores, para quienes el ejercicio puede estar asociado a acciones cotidianas como subir una escalera, levantarse de una silla o conservar la independencia.
El público de entre 45 y 64 años concentra el mayor crecimiento
De acuerdo con el estudio, el 63,1% de los operadores de gimnasios identificó a las personas de entre 45 y 64 años como el segmento que más creció durante los últimos tres años. Dentro de esa franja, el grupo de 50 a 54 años fue el más mencionado, con el 30,7% de las respuestas.

La tendencia aparece en una etapa en la que preservar la fuerza, el equilibrio y la movilidad adquiere otra dimensión. La actividad física deja de estar ligada únicamente a una meta estética y se integra a una estrategia de bienestar que busca sostener la calidad de vida a lo largo del tiempo.
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Detrás de esa decisión suelen aparecer metas concretas y cercanas: caminar varias cuadras sin cansancio, cargar una compra, jugar con los nietos o recuperar seguridad al moverse. Para este grupo, el entrenamiento se vincula menos con un resultado inmediato y más con la posibilidad de sostener una vida cotidiana activa.
Según la Cámara de Gimnasios de la Argentina, en el país funcionan cerca de 8.600 establecimientos, a los que asisten aproximadamente 4 millones de usuarios. El sector genera unos 90.000 puestos de trabajo directos, entre profesores, instructores y personal de recepción, administración y mantenimiento.

Desde la entidad plantearon que el crecimiento de la demanda requiere empresas que puedan invertir en capacitación, profesionales e instalaciones habilitadas. También señalaron los desafíos que representan los costos operativos y las cargas laborales y tributarias para las compañías que trabajan formalmente.
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“Cada vez más personas llegan a los gimnasios para cuidar su salud y mejorar su calidad de vida. Y no buscan solamente máquinas: buscan profesores que las orienten, las acompañen y las ayuden a incorporar la actividad física como un hábito para toda la vida”, afirma Fernando Martín Storchi, presidente de la Cámara de Gimnasios de la Argentina.
El profesor lidera las formas de entrenamiento
La presencia de un profesional aparece como otro de los rasgos centrales del relevamiento. El 64,6% de los operadores señaló que la modalidad predominante en sus establecimientos es el entrenamiento con acompañamiento del profesor de sala. Las clases grupales fueron mencionadas por el 24,5%.
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En conjunto, ambas opciones concentraron el 89,1% de las respuestas. En el otro extremo, el entrenamiento individual con una rutina propia obtuvo el 3,3%, mientras que el asesoramiento a través de aplicaciones o inteligencia artificial representó el 0,4%.
La preferencia por la guía presencial se repite en otro trabajo de Mercado Fitness. La encuesta “Qué quiere el cliente”, realizada en agosto de 2025 a 8.503 personas que entrenan en gimnasios, clubes y estudios, indicó que el profesionalismo del personal es el atributo más valorado entre los mayores de 50 años: lo eligió el 52,9% de ese grupo.

Además, el 47,5% de los encuestados afirmó seguir un plan personalizado elaborado por su entrenador. Para quienes retoman la actividad después de años de inactividad, una evaluación inicial, una progresión de las cargas y un seguimiento ajustado a cada caso pueden contribuir a la continuidad de la práctica.
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“La orientación profesional es uno de los grandes valores de nuestra industria y es posible gracias a empresas que invierten en instalaciones, capacitación y empleo formal”, sostuvo Storchi.
La fuerza encabeza las preferencias y coincide con las guías de la OMS
La musculación y el entrenamiento de fuerza fueron las actividades más elegidas por los usuarios, según los operadores consultados: reunieron el 49,2% de las menciones. Esa inclinación está en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El organismo aconseja que los adultos acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, junto con ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. En el caso de los adultos mayores, también recomienda sumar actividades que trabajen el equilibrio y la fuerza funcional, dos capacidades asociadas a la prevención de caídas y al mantenimiento de la autonomía.
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La OMS señala que la actividad física regular aporta beneficios para la salud mental y ayuda a prevenir y controlar enfermedades cardiovasculares y diabetes. En ese marco, la expansión del público adulto en los gimnasios se vincula con una búsqueda de hábitos sostenibles, más allá de resultados inmediatos.

La elección de una rutina, sin embargo, es apenas el comienzo. La frecuencia, la técnica y la adaptación de los ejercicios a cada condición física pueden definir si ese hábito logra mantenerse en el tiempo. Allí es donde la figura del profesor deja de ser un complemento y pasa a ser una referencia para quienes vuelven a entrenar o se inician por primera vez.
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El valor de la supervisión también fue analizado en el ensayo LatAm-FINGERS, publicado en julio en The Lancet. La investigación, liderada por la neuropsicóloga Lucía Crivelli, de FLENI, siguió durante dos años a 1.065 adultos de entre 60 y 77 años con riesgo de deterioro cognitivo en 11 países de América Latina.
El estudio concluyó que quienes participaron de un programa de hábitos saludables con supervisión y apoyo continuo alcanzaron una mejora del rendimiento cognitivo 55 % superior a la del grupo que siguió una intervención más flexible. La observación suma elementos a una demanda que, según los datos del sector, gana presencia en los gimnasios: entrenar con guía profesional para llegar con más fuerza y autonomía a las distintas etapas de la vida.
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