Por qué dormir separados no siempre se traduce en una crisis de pareja, según la ciencia

Horarios distintos, temperatura, ronquidos y movimientos nocturnos aparecen entre las causas que pueden generar cambios en las rutinas nocturnas. Las razones detrás de las decisiones que se toman cuando el sueño es protagonista

Dibujo de un hombre y una mujer dormidos en una cama matrimonial, tomados de la mano y cubiertos por dos edredones divididos por una cremallera.
El debate sobre el divorcio del sueño prioriza la protección del descanso individual frente a la imposición de compartir la cama (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La forma de dormir puede convertirse en un tema de convivencia cuando los horarios, los ronquidos, la temperatura o los movimientos nocturnos interrumpen el descanso de uno de los integrantes de una pareja. El asunto ganó visibilidad con el debate sobre el llamado divorcio del sueño, pero la cuestión de fondo no es si se comparte o no una cama, sino si el arreglo elegido permite cuidar el sueño y el vínculo.

La evidencia disponible no permite afirmar que la compatibilidad del sueño determine por sí sola el éxito o el fracaso de una relación. Sí describe una conexión entre la calidad del descanso, las interacciones cotidianas y la satisfacción en pareja. Un estudio presentado por investigadores de la Universidad de Arizona en 2022, realizado con 1.007 adultos en edad laboral de Pensilvania, asoció compartir la cama con una pareja la mayoría de las noches con menos insomnio grave, menos fatiga y mayor satisfacción con la relación.

PUBLICIDAD

La asociación no demuestra que dormir acompañado produzca una relación más sólida ni que hacerlo por separado la deteriore. De acuerdo con el resumen de la investigación, el estudio recogió información sobre hábitos y percepciones en un momento dado, por lo que no puede establecer qué factor aparece primero. Una mala noche puede aumentar la irritabilidad y dificultar la convivencia, mientras que una relación atravesada por tensiones puede afectar la calidad del sueño. Esa relación en dos direcciones es el punto central para evitar explicaciones simplificadas.

El interés actual por los arreglos nocturnos también refleja un cambio de hábitos. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño informó en una encuesta de 2024 que el 29 % de los adultos consultados en Estados Unidos había dormido en otra cama o en otro espacio del hogar para adaptarse a una pareja. La entidad señaló que estas decisiones suelen vincularse con diferencias en los horarios, preferencias de ambiente y perturbaciones como el ronquido, sin presentarlas como un indicador automático de conflicto afectivo.

PUBLICIDAD

El problema no es compartir la cama, sino que el descanso de uno perjudique al otro

Una mujer sentada en una cama sostiene un libro junto a un hombre dormido en una habitación iluminada por una ventana.
Un estudio de la Universidad de Arizona vinculó el descanso en pareja con una disminución del insomnio y mayor satisfacción en la relación (Imagen Ilustrativa Infobae)

La compatibilidad no exige que dos personas se duerman y despierten a la misma hora ni que tengan idénticas preferencias. Se refiere a la posibilidad de alcanzar un acuerdo que proteja el descanso de ambos. De acuerdo con la Cleveland Clinic, las parejas pueden encontrar obstáculos concretos cuando una persona trabaja de noche, necesita un entorno muy oscuro y silencioso, utiliza un dispositivo para tratar la apnea o tiene insomnio y movimientos frecuentes durante la noche. Las diferencias de hábitos pasan a ser relevantes cuando se vuelven persistentes y reducen el sueño reparador.

La institución estadounidense también advierte que la falta de descanso puede alterar la forma de responder al estrés y dificultar la empatía, la comunicación y el manejo de desacuerdos. Esa relación ayuda a entender por qué un problema nocturno repetido puede trasladarse al día siguiente, aunque no autoriza a concluir que una rutina específica provoque una ruptura. Dormir mal es un factor que puede añadir tensión a la convivencia, no una explicación única de la calidad de una relación.

Los resultados de la Universidad de Arizona deben leerse con el mismo criterio. Quienes dormían con una pareja informaron mejores indicadores de sueño y bienestar que quienes dormían solos, pero el diseño del estudio no permite separar por completo la influencia de la relación, el estado de salud, la vivienda, la rutina laboral u otras condiciones personales. Por eso, compartir la cama no funciona como una receta universal ni como una prueba de estabilidad emocional.

Las alternativas van desde ajustar la cama hasta dormir en espacios distintos

Vista a través de una puerta hacia un dormitorio donde una persona duerme en una cama junto a una mesa de noche con lámpara encendida.
La evidencia científica describe una relación bidireccional entre las tensiones de la pareja y los problemas en la calidad del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

No todas las diferencias requieren habitaciones separadas. Según la Sleep Foundation, una entidad estadounidense dedicada a la divulgación sobre descanso, compartir una cama puede afectar el sueño cuando hay horarios desiguales, cambios de temperatura, movimientos, despertares o dificultades para conciliar el sueño. El organismo señala que las preferencias individuales importan más que la idea de que todas las parejas deben acomodarse a una misma rutina nocturna.

Entre las opciones para conservar la cama compartida, la Sleep Foundation menciona el uso de mantas separadas, una práctica conocida como método escandinavo. La propuesta permite que cada integrante regule el abrigo sin disputar la ropa de cama y puede disminuir las molestias asociadas a los movimientos. Esta modalidad no resuelve todos los problemas, sobre todo si existen ronquidos intensos, insomnio o alteraciones del sueño, pero muestra que la convivencia nocturna admite ajustes intermedios.

La organización también plantea que dormir en camas o dormitorios distintos puede ayudar a algunas parejas y no funcionar para otras. El efecto depende de los motivos del cambio, de cómo se acuerda y de la importancia que cada persona otorgue al contacto físico o a la conversación antes de dormir. La pregunta útil no es qué arreglo representa una relación exitosa, sino cuál permite que ambas personas tengan un descanso suficiente sin descuidar las formas de cercanía que consideran importantes.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Ameba “come-cerebros”: qué es y cómo se contrae la infección que causó la muerte de un niño de 10 años en Catamarca

El diagnóstico fue confirmado por el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas ANLIS-Malbrán. Las autoridades sanitarias de la provincia investigan las posibles exposiciones del paciente en los 12 días previos al inicio de los síntomas y analizan muestras de agua y superficies

Ameba “come-cerebros”: qué es y cómo se contrae la infección que causó la muerte de un niño de 10 años en Catamarca

Por qué los mayores de 45 años son el público que más crece en los gimnasios

Un relevamiento de Mercado Fitness mostró que la actividad física trasciende la meta estética y se integra a una estrategia de bienestar que busca sostener la calidad de vida a lo largo del tiempo

Por qué los mayores de 45 años son el público que más crece en los gimnasios

Un estudio sugiere que los probióticos podrían prevenir la inflamación vinculada al deterioro cognitivo

Un equipo de investigadores surcoreanos analizó una fórmula con tres cepas bacterianas y su impacto en la función cerebral. Los detalles de la investigación

Un estudio sugiere que los probióticos podrían prevenir la inflamación vinculada al deterioro cognitivo

Brasil detectó la enfermedad de Newcastle en una granja comercial de pavos

El brote fue hallado en Santa Catarina y el Gobierno aseguró que el consumo avícola no representa riesgos para la salud

Brasil detectó la enfermedad de Newcastle en una granja comercial de pavos

Pruebas de esfuerzo antes de empezar a entrenar: qué dice la nueva declaración del Colegio Americano de Cardiología

El documento plantea que la actividad física debe prescribirse como parte del cuidado cardiovascular y que su inicio no debería demorarse en personas sin síntomas o clínicamente estables. Especialistas explicaron qué controles priorizar y en qué casos corresponde una evaluación más completa

Pruebas de esfuerzo antes de empezar a entrenar: qué dice la nueva declaración del Colegio Americano de Cardiología