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¿Es posible mantener o recuperar masa muscular después de los 50?: cómo empezar sin improvisar

Especialistas y organismos de salud coinciden en que una rutina adecuada y sostenida puede favorecer la capacidad funcional en etapas avanzadas de la vida

Ilustración de una mujer adulta con cabello gris sentada en una máquina de gimnasio. Sostiene mancuernas y usa ropa deportiva, con otras máquinas en el fondo.
La masa y la fuerza muscular alcanzan su pico entre los 30 y 35 años y luego descienden gradualmente. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Perder masa muscular con la edad no es un proceso inevitable ni uniforme, pero sí una tendencia documentada que se acelera en la madurez.

El entrenamiento de fuerza después de los 50 años puede ayudar a preservar músculo, sostener la movilidad y reducir el deterioro funcional, de acuerdo con organismos de salud y la evidencia reunida por Women’s Health, revista enfocada en salud y estilo de vida para mujeres.

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Infografía con título sobre cómo preservar masa muscular después de los 50, ilustrada con músculos, personas ejercitándose y pictogramas de datos y recomendaciones.
El entrenamiento de fuerza sostiene la movilidad y reduce el deterioro funcional en la madurez. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué cambia en el cuerpo después de los 50

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA) señala que la masa y la fuerza muscular suelen alcanzar su punto máximo entre los 30 y 35 años. Luego, inician un descenso gradual que se vuelve más marcado con el paso del tiempo. Ese proceso se vincula con un mayor riesgo de limitaciones físicas, caídas y pérdida de autonomía, sobre todo en edades avanzadas, según informó Women’s Health al revisar la opinión de especialistas en entrenamiento.

En el caso de las mujeres, la transición menopáusica añade otro factor. La literatura científica reunida en la base PubMed Central indica que la menopausia se asocia con una mayor prevalencia de sarcopenia, el cuadro caracterizado por la pérdida progresiva de masa y función muscular. Ese mismo trabajo también describe que la actividad física regular, junto con una alimentación adecuada, puede atenuar ese deterioro en mujeres posmenopáusicas.

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Una mujer sobre un banco inclinado en un gimnasio levanta dos pesas. Al fondo se ven otras personas y máquinas de ejercicio cerca de las ventanas.
La transición menopáusica se asocia con mayor prevalencia de sarcopenia en mujeres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué el entrenamiento de fuerza gana peso

La recomendación de sumar ejercicios contra resistencia aparece de forma consistente en distintas guías. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que los adultos de 65 años o más deben realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y actividades de fortalecimiento muscular en dos o más días por semana. Además, el organismo sugiere incluir trabajo de equilibrio dentro de la rutina semanal.

En esa línea, el NIA sostiene que el entrenamiento de fuerza puede contribuir a mantener la masa muscular, mejorar la movilidad y ampliar los años de vida con buena salud. Además, el objetivo no se limita a una mejora estética: la fuerza cumple una función práctica en tareas cotidianas como subir escaleras, cargar objetos o levantarse de una silla.

Una revisión sistemática publicada en PubMed Central añadió que el entrenamiento de resistencia progresiva en adultos mayores incrementó la fuerza muscular y mostró mejoras en la densidad mineral ósea de fémur y cadera. Dato que refuerza su papel dentro de las estrategias para envejecer con mejor capacidad física.

Mujer adulta de pelo gris corta tomates en tabla de madera. En mostrador hay lechuga, zanahorias, aguacate, frutas, granos, frutos secos y salmón. Cocina moderna al fondo.
La actividad física regular y una alimentación adecuada atenúan la pérdida progresiva de músculo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo empezar sin improvisar

Una de las advertencias más repetidas en las recomendaciones para mayores de 50 años apunta a la técnica. Women’s Health señaló que aprender la forma correcta de cada ejercicio reduce el riesgo de lesión y ayuda a activar los grupos musculares buscados. Para quienes recién empiezan, el medio citó como punto de partida movimientos con el propio peso corporal, entre ellos sentadillas, estocadas y flexiones adaptadas.

Los CDC también plantean que los ejercicios de fortalecimiento deben involucrar los principales grupos musculares: piernas, caderas, espalda, abdomen, pecho, hombros y brazos. Entre las opciones posibles, el organismo enumera pesas, bandas elásticas y ejercicios con el peso del cuerpo. La guía añade un criterio práctico: la actividad debe llegar a un nivel de esfuerzo en el que resulte difícil completar otra repetición.

La entrada en calor y la vuelta a la calma también forman parte de la rutina. Preparar el cuerpo antes de una sesión favorece la circulación y reduce el riesgo de lesiones, mientras que un cierre gradual ayuda a normalizar la frecuencia cardíaca y a aliviar la tensión muscular posterior.

Una mujer con top deportivo y leggings negros realiza una estocada con mancuernas en un gimnasio con suelo oscuro, pared de ladrillo y ventanas al fondo.
La rutina semanal integra trabajo aeróbico moderado y ejercicios de equilibrio para reducir caídas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel de la proteína y la regularidad

La alimentación forma parte de la misma estrategia. Un artículo científico sobre recomendaciones dietarias para prevenir la sarcopenia, disponible en PubMed Central, sostiene que ingerir entre 25 y 30 gramos de proteína de alta calidad por comida estimula de forma eficaz la síntesis de proteína muscular en adultos mayores.

Otra revisión sobre salud muscular y ósea en mujeres posmenopáusicas señaló que las necesidades de proteína en personas mayores sanas pueden ubicarse entre 1,0 y 1,2 gramos por kilo de peso corporal al día, por encima de la recomendación general mínima de 0,8 gramos por kilo.

Mujer sentada en sillón de cuero, zapatillas en el suelo, plato con salmón, espárragos, grano y aguacate en mesa de madera, botella de agua con limón, ventana.
La ingesta suficiente de proteína, vitamina D y calcio apoya la salud musculoesquelética con el paso del tiempo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa combinación entre ejercicio y nutrición aparece de manera repetida en la evidencia. En mujeres posmenopáusicas, la revisión científica citada en PubMed Central describió beneficios del trabajo de fuerza junto con una ingesta suficiente de proteína

, vitamina D y calcio para sostener la salud musculoesquelética.

El mensaje de fondo es menos espectacular que constante: la ganancia o preservación de músculo después de los 50 no depende de una rutina aislada, sino de la repetición semanal, progresión del esfuerzo y una base nutricional suficiente.

La recomendación internacional más estable apunta a sostener el trabajo muscular al menos dos veces por semana e integrarlo con movimiento aeróbico y ejercicios de equilibrio, una fórmula que distintas instituciones de salud presentan como parte del envejecimiento saludable.

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