
A partir de los 60 años, reducir el consumo de snacks ultraprocesados aparece como una recomendación frecuente entre especialistas. Principalmente por su vínculo con enfermedades crónicas y con procesos biológicos asociados al envejecimiento.
El planteo surge de una nota del sitio web especializado en alimentación y salud, EatingWell, que consultó a los médicos Richard Stefanacci y Jennifer Chung sobre el impacto de estos productos en la salud.
PUBLICIDAD

Los snacks ultraprocesados concentran azúcares, harinas refinadas y sodio
Entre los productos incluidos en este grupo suelen figurar papas fritas, galletitas, barras dulces, productos de panadería envasados y cereales listos para consumir.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una alimentación con exceso de azúcares libres, sodio y productos industrializados se asocia con mayor riesgo de hipertensión, exceso de peso, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

En la nota citada, Stefanacci sostuvo que estos alimentos “pueden acelerar el proceso de envejecimiento” por su relación con la inflamación y el estrés oxidativo. Chung, por su parte, explicó que una dieta con muchos carbohidratos refinados y azúcares agregados puede favorecer la formación de compuestos vinculados con daño celular.
PUBLICIDAD
La OMS recomienda limitar la ingesta de azúcares libres a menos del 10% del consumo energético diario y planteó que una reducción por debajo del 5% aporta beneficios adicionales. También aconseja que la ingesta de sodio no supere los 2 gr por día, equivalentes a 5 gr de sal, para reducir el riesgo de hipertensión y eventos cardiovasculares.

Después de los 60 cambia la respuesta del cuerpo frente a la glucosa
Con el paso de los años, el organismo puede volverse menos eficiente para regular el azúcar en sangre. EatingWell indica que esa menor sensibilidad a la insulina hace que, en personas mayores, una comida con alta carga de azúcar o harinas refinadas pueda elevar más la glucosa y prolongar su descenso.
PUBLICIDAD
Ese punto coincide con información del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA). Describe cambios fisiológicos vinculados con la edad, entre ellos alteraciones en el metabolismo y mayor riesgo de enfermedades crónicas. En ese contexto, limitar productos con baja calidad nutricional puede ayudar a sostener patrones de alimentación más estables.

Entre los problemas señalados por los especialistas consultados por el medio original aparecen:
- Mayor exposición a picos de glucosa
- Aumento de la inflamación de bajo grado
- Incorporación excesiva de sodio
- Menor aporte de nutrientes necesarios en edades avanzadas

El problema no es solo lo que aportan, sino lo que desplazan de la dieta
Chung señaló a EatingWell que muchos snacks ultraprocesados son pobres en fibra, proteínas y micronutrientes. Ese desplazamiento cobra importancia en la vejez, cuando la alimentación necesita cubrir con más precisión requerimientos ligados al mantenimiento de masa muscular, salud digestiva y función inmunológica.
PUBLICIDAD
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y OMS destacan que una dieta saludable debe incluir variedad de alimentos. A base de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y granos enteros, con bajo contenido de grasas saturadas, azúcares y sal.

En paralelo, el NIA subraya la importancia de incorporar alimentos ricos en nutrientes para preservar la salud ósea, muscular y metabólica durante el envejecimiento.
La fibra ocupa un lugar central en ese esquema. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una alimentación con alimentos vegetales e integrales favorece la salud digestiva y contribuye al control del colesterol, presión arterial y glucosa.
PUBLICIDAD

Organismos de salud recomiendan priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados
En lugar de snacks con alto contenido de azúcar, sal y harinas refinadas, se menciona grupos de alimentos que los especialistas consideran más adecuados para un envejecimiento saludable. Entre ellos figuran:
- Pescados grasos: su aporte de ácidos grasos omega-3
- Legumbres: su combinación de proteína vegetal y fibra
- Aceite de oliva extra virgen
- Frutos secos y semillas
- Granos enteros
- Alimentos fermentados
- Verduras de hoja verde y otras hortalizas

Varios de esos grupos coinciden con patrones alimentarios respaldados por organismos internacionales. La OMS y FAO recomiendan una base de alimentos frescos o mínimamente procesados, con presencia regular de vegetales, frutas, legumbres y cereales integrales. A eso se suma el consejo de moderar productos con alta densidad energética y escaso valor nutricional.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Envejecimiento en Argentina y caída de nacimientos, las señales que ya obligan a replantear producción, empleo e inversión
La advertencia del economista Gustavo Rodolfo Reija pone el foco en un giro silencioso del consumo, con rubros que pierden base y otros que ganan terreno en salud, asistencia y ahorro

El envejecimiento del cerebro puede ser detectado varios años antes y sin presentar síntomas
Una investigación encontró asociaciones entre la edad estimada del cerebro, bacterias del intestino y capacidades relacionadas con atención y organización

Dos películas españolas abordan con ternura y realismo una disyuntiva frecuente en la vida de los adultos mayores
Con 15 años de distancia entre sí, “Nacidas para sufrir” y ”Calle Málaga" evocan un mismo drama humano: el arraigo de los ancianos a su hogar y a su terruño, y el choque con la incomprensión del entorno

La longevidad es femenina: Japón tiene más de 100.000 centenarios y casi 9 de cada 10 son mujeres
La cifra constituye un récord global y presenta desafíos demográficos de talla, considerando además que, en paralelo, hay un derrumbe de la natalidad que las políticas públicas no logran frenar

Quebec compra más pañales para adultos que para bebés: muertes por encima de nacimientos, farmacias en alerta y una campaña que vira hacia la familia
Un estudio en Demographic Research pone cifras a una decisión que viene cayendo desde 2011. La tendencia se acelera después de 2020. Y abre una discusión sobre qué está empujando a postergar o renunciar



