Van 68 minutos del partido disputado en el Estadio Atlanta. Argentina cae 1-0 ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 y el gol de Anthony Gordon ya es cosa del pasado. La pelota es depositada por Nahuel Molina en el último tercio de la cancha y el nuevo dueño del balón es Lionel Messi sobre el costado derecho. La Pulga se acomoda para la zurda y levanta un centro a la cabeza de un Nicolás González que huele sangre, pero Jordan Pickford se estira para tapar un testazo a quemarropa. Segundos después, el árbitro Ismail Elfath ordena la pausa de hidratación y, en el banco de los europeos, el entrenador Thomas Tuchel ya espera lo peor: “No vamos a sobrevivir”.
La reconstrucción de esa épica remontada de la Albiceleste para pasar a la definición de la Copa del Mundo es parte de un minucioso relato de Tuchel en el documental ideado por la Asociación Inglesa de Fútbol (FA, por sus siglas en inglés), en el cual repasan el camino de ese seleccionado por la cita y el técnico se sumerge en esa jornada para analizar todo lo ocurrido.
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“Pueden intentar matarme con esto. Pero es mi cicatriz, no la de ustedes. Yo tengo que vivir con esto. No son ustedes quienes tienen que hacerlo. Yo estoy a cargo y tomo estas decisiones. Nadie está más dolido que yo, nadie lo quería más que yo. Pueden torturarse sin parar y pensar que, si hubiera hecho cambios distintos, habríamos ganado el partido. Simplemente no se sabe”, declaró el alemán de 53 años en el inicio de sus respuestas, que fueron citadas por TNT Sports de Reino Unido.
A continuación, el ex conductor del Bayern Múnich y el Borussia Dortmund, entre otros equipos, aseguró que se fue conforme al entretiempo de aquel duelo, pero el aroma de la segunda parte era diferente: “Sentí que estábamos a la defensiva. Sentí que Argentina jugaba con más libertad, con movimientos más fluidos y encontraba mejores soluciones. Después marcamos y tuvimos enseguida la siguiente ocasión. Fuimos a presionarlos, recuperamos una pelota, tuvimos una oportunidad, otra media ocasión; perdimos el balón en otro ataque, llegó la entrada de (Djed) Spence y casi anotan en un contraataque”.
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La jugada aludida sucedió pocos minutos después al gol de Gordon. Un mal control de Harry Kane activó la réplica argentina hasta que la pelota le llegó a Giuliano Simeone. El hombre del Atlético de Madrid se dejó anticipar por Spence, pero esa acción dejó su huella: “Eso me afectó; quizá también afectó a los jugadores. De repente entramos en una mentalidad de ‘solo hay que resistir’. Jugamos como si faltaran cuatro minutos y no 30”.
A continuación, hizo una enumeración de todas las cosas que carecieron para llevarse la clasificación: “En la ejecución, en los detalles: salir jugando desde el fondo, jugar alrededor de (Lionel) Messi, atacar por un lado y cambiar hacia el otro, llevar el juego al campo rival, hacerlos sufrir, tener tiempo para recuperarnos física y mentalmente con la pelota, nos faltó todo eso”.
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En contraposición, la selección argentina tuvo que arriesgar para soñar con la épica y ese perfil atropelló al combinado europeo. Así lo marcó Thomas Tuchel: “Argentina empezó a jugar muy, muy rápido. Perdón por el lenguaje, jugaron al fútbol del ‘que se joda todo’. ‘No tenemos nada que perder. Que se joda todo’”. “Jugaron con cuatro delanteros. Pusieron dos extremos, dos atacantes y a Messi. Sacaron a un número seis y pusieron a un número 10. Quitaron a un defensor central y pusieron a un número seis. En algunos momentos jugaron con un 3-1-6. ¿Quién juega con un 3-1-6? Nos costó mucho”, remarcó.
Sin embargo, ese cabezazo de Nicolás González tapado por Pickford fue la gota que rebalsó el vaso de una selección que defendía la ventaja en su área y no cruzaba la mitad de la cancha: “Un momento clave, cuando miro hacia atrás y pienso en qué pasó con mi toma de decisiones, fue que concedimos una oportunidad muy, muy clara justo antes de la pausa para hidratarse. Pensé: ‘No vamos a sobrevivir’. Era esperar la muerte. No teníamos posesión, no defendíamos bien, no defendíamos correctamente con nuestro 4-4-2. Necesitábamos ayuda”.
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Debido a esto, Tuchel decidió el ingreso de Ezri Konsa en lugar de Anthony Gordon y mutó a un sistema con cinco defensores, que lo había utilizado para cerrar los partidos eliminatorios ante México y Noruega. En este sentido, el conductor explicó los motivos de esa modificación: “Quería darles algo a los jugadores: esto es lo que hacemos. Esto es lo que hacemos ahora. Con esa mentalidad y esa experiencia, terminamos el partido contra Noruega con una línea de cinco. Terminamos el partido contra México con una línea de cinco. Y lo logramos. Pensé que Argentina dependía mucho de los centros, tenía cuatro delanteros en la última línea. Pensé: juguemos con una línea de cinco”.
En este momento de su relato, el líder de la selección inglesa hizo una profunda autocrítica sobre el tempranero repliegue de su equipo con solo un gol de ventaja: “Pasé a un 5-3-2, cambiamos la estructura. Porque creo que así podemos manejar mejor la amplitud y todavía tenemos tres defensores centrales en el medio si siguen llegando centros. Después cambiamos a un 5-4-1. Incluso mi mentalidad quizá fue: ‘solo hay que resistir’. Y era demasiado pronto. Demasiado pronto para esa mentalidad”.
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Además, Tuchel cuestionó a las personas que critican su gestión de modificaciones, y el hecho de no inclinarse por jugadores ofensivos. “Por supuesto que se podía. Nadie sabe qué habría pasado. Podríamos haberlo hecho y quizá perder 2-1, y entonces habrían dicho: ‘¿Está loco? Terminó el partido contra Noruega con una línea de cinco, ¿por qué no terminó este partido con cinco?’”, manifestó.
“Creo que, por lo que vi, por la experiencia, por la información y por el nivel de locura que puso Argentina —cambio tras cambio tras cambio, un cambio ofensivo detrás de otro—, esa fue mi solución al problema. Eso es la intervención de un entrenador. Intento ayudar; no haces nada por tu ego ni por lo que sea. Solo intentas ayudar”, siguió con su mirada.
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Por último, concluyó: “Si hubiéramos estado más estables en el partido, con un mayor porcentaje de posesión, no habría cambiado la estructura. ¿Por qué lo haría? Habría apostado por cambios ofensivos. Pero era un camino muy, muy difícil de tomar. Eso puede torturarte”.
Los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez para dar vuelta el partido en cuestión de siete minutos sellaron la victoria de Argentina por 2-1 ante Inglaterra y el pase a la final de la Copa del Mundo. En la definición, el equipo de Lionel Scaloni cayó 1-0 contra España en Nueva Jersey, mientras que los ingleses se impusieron 6-4 a Francia en el partido por el tercer puesto.
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