
Correr despacio, casi al paso de una caminata, es suficiente para mejorar la concentración y el estado de ánimo de forma inmediata. Esa es la conclusión de una investigación publicada en agosto de 2026, que midió la actividad cerebral de adultos jóvenes antes y después de un trote breve. El hallazgo desafía la creencia de que solo el ejercicio intenso o prolongado tiene efectos sobre el cerebro.
El estudio realizado por científicos de Japón no buscó evaluar los efectos de semanas de entrenamiento, sino los de una única sesión de trote. Para eso, reclutaron a 24 adultos jóvenes y sanos, con una edad promedio de 23 años en los varones y de 20 en las mujeres.
PUBLICIDAD
Cada participante completó dos sesiones: en una permaneció sentado sobre una cinta estática durante 10 minutos; en la otra, corrió a baja intensidad durante el mismo tiempo. Los resultados de ambas se compararon para medir las diferencias en el cerebro y el humor de cada voluntario.
Los participantes corrieron casi al paso de una caminata, pero con técnica de carrera

La velocidad se calculó de forma individual para cada voluntario, equivalente al 35% de su capacidad física máxima. Los hombres promediaron 5,45 km/h y las mujeres, 3,86 km/h, ritmos propios de un paseo tranquilo. Aun así, todos mantuvieron la técnica de carrera durante los 10 minutos.
Para medir el efecto en el cerebro, los investigadores aplicaron antes y después de cada sesión dos pruebas. La primera evaluó la capacidad de concentración y respuesta ante información contradictoria: los participantes debían indicar, lo más rápido posible, si el color de unas letras coincidía con el nombre del color escrito en otro renglón. La segunda midió el estado de ánimo, con descriptores como “energizado”, “tranquilo” o “irritado”.
PUBLICIDAD
Tras el trote, los participantes respondieron más rápido y con mayor precisión que luego de estar sentados. Además, se sintieron más energizados y satisfechos. Ninguno de esos efectos se registró en la sesión de control.
El área del cerebro vinculada a la toma de decisiones fue la más activa tras correr

Para identificar qué ocurría internamente durante esa mejora, el equipo utilizó un dispositivo con sensores de luz colocado sobre la cabeza de cada participante. La técnica, no invasiva, permite detectar qué zonas del cerebro tienen más actividad según el flujo de sangre que reciben.
Los datos mostraron una mayor activación en la corteza prefrontal, la zona responsable de funciones como tomar decisiones, razonar, mantener la atención y controlar los impulsos. Esa activación fue notablemente mayor después del trote que después del reposo.
PUBLICIDAD
El resultado refuerza un vínculo que la ciencia viene analizando: el ejercicio físico suave, aunque breve, tiene efectos concretos y medibles sobre el rendimiento mental inmediato.
El movimiento de la cabeza al correr también se relacionó con una mayor sensación de bienestar

Los investigadores analizaron además una variable poco estudiada: el pequeño movimiento vertical que genera la cabeza con cada paso al correr. Estudios previos habían sugerido que esa vibración podría influir en la química cerebral y, por esa vía, en el ánimo.
En esta investigación, quienes experimentaron mayor movimiento de cabeza al trotar reportaron una sensación más intensa de bienestar al terminar. El dato abre una nueva línea de análisis sobre por qué correr mejora el humor más allá del esfuerzo físico en sí.
PUBLICIDAD
Los autores reconocieron algunas limitaciones. El dispositivo usado puede captar señales que no provienen exclusivamente de la actividad cerebral, como el flujo de sangre en la piel. Incorporar un grupo que caminara —en lugar de correr o permanecer sentado— permitiría comparar mejor los resultados en investigaciones futuras.
El trabajo ofrece un mensaje claro para quienes se recuperan de una lesión, disponen de poco tiempo o dudan de si vale la pena salir sin poder completar una sesión larga: diez minutos de trote suave alcanzan para activar el cerebro y elevar el ánimo de forma inmediata.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Sin fibra suficiente, el intestino lo resiente: estreñimiento, más hambre y microbioma debilitado
La presencia de este componente en las comidas ayuda a retener agua en las heces y participa en las señales que indican plenitud

5 alternativas para hidratarse y aliviar el malestar estomacal, según expertos
Médicos y nutricionistas explican qué alternativas sirven para reponer líquidos y cuáles es preferible limitar cuando hay acidez, evacuaciones frecuentes o vómitos persistentes

4 hábitos avalados por expertos que ayudan a cuidar el sistema linfático sin cambiar la rutina
El bienestar corporal depende de múltiples factores y requiere atención médica ante hinchazón persistente, dolor, sensación de pesadez u otros signos de alerta

No es solo el menú: el hábito en la mesa que puede provocar acidez y afectar el microbioma
El biólogo Gary Brecka y el empresario Shervin Jafarieh sostienen que muchas personas culpan equivocadamente a ciertos ingredientes culinarios. Por qué el verdadero origen del malestar suele vincularse a conductas ignoradas

6 grupos de alimentos que favorecen la salud ósea y ayudan a combatir la osteoporosis
Una nutricionista de Cleveland Clinic explicó qué nutrientes conviene sumar a la dieta cotidiana para acompañar el mantenimiento del esqueleto y reducir los factores asociados con la fragilidad y las fracturas



