El envejecimiento cognitivo es un proceso natural y gradual que ocurre a medida que las personas envejecen. A medida que se avanza en edad, es común notar ciertos cambios, como una ligera pérdida de memoria, mayor dificultad para recordar nombres o un procesamiento más lento de la información.
Sin embargo, este deterioro puede acelerarse en algunos casos, progresando hacia afecciones como el deterioro cognitivo leve o incluso la demencia. La médica geriátrica Erika Hutz, señaló a Eating Well que estos cambios son naturales, pero subraya la importancia de diferenciar entre lo que es un proceso normal y lo que podría ser el inicio de una afección más grave.
Condiciones de salud que aumentan el riesgo
Ciertas condiciones de salud pueden acelerar este proceso y aumentar el riesgo de desarrollar demencia. Es esencial conocer estos factores de riesgo y tomar medidas para controlarlos adecuadamente:
Hipertensión
La hipertensión, o presión arterial alta, puede dañar los vasos sanguíneos del cerebro, lo que aumenta el riesgo de problemas vasculares que pueden contribuir al deterioro cognitivo. Este daño a los vasos sanguíneos también aumenta el riesgo de desarrollar demencia y sufrir un accidente cerebrovascular.
De acuerdo con lo que le dijo a Eating Well Smita Patel, neuróloga certificada por la junta de Endeavor Health, controlar la hipertensión mediante medicación y dieta puede reducir el riesgo de desarrollar demencia entre un 7% y un 11%.
Diabetes
Las personas que padecen diabetes tienen mayores probabilidades de desarrollar diferentes tipos de demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular. Los altos niveles de azúcar en sangre alteran el funcionamiento de los vasos sanguíneos, reduciendo el suministro de oxígeno al cerebro y promoviendo la inflamación, lo que daña las células cerebrales.
Además, el exceso de insulina en el cerebro puede alterar el equilibrio de las sustancias químicas cerebrales, contribuyendo al deterioro cognitivo. Según le dijo a Eating Well Erin Davis, dietista y especialista en atención y educación sobre la diabetes, es crucial que los pacientes con diabetes colaboren con su equipo médico para desarrollar estrategias para controlar la glucosa, que incluyan cambios en la dieta, medicación y estilo de vida.
Deficiencias de vitaminas
Las vitaminas del complejo B, como la B12, la tiamina y el ácido fólico, son fundamentales para la salud del sistema nervioso, incluido el cerebro. Una deficiencia de estas vitaminas, especialmente la tiamina, puede desencadenar el síndrome de Wernicke-Korsakoff, un trastorno que afecta gravemente la memoria.
Según Erika Hutz, las personas preocupadas por su memoria o que notan cambios cognitivos deben consultar a su médico para comprobar sus niveles de vitaminas y tomar las medidas necesarias.
Apnea del sueño
La apnea del sueño no tratada puede causar caídas significativas en los niveles de oxígeno, lo que es crucial para la salud cerebral. Investigaciones han demostrado que las personas con apnea del sueño tienen un riesgo 26% mayor de desarrollar deterioro cognitivo significativo o demencia.
Un problema común es que muchas personas ni siquiera se dan cuenta de que padecen apnea del sueño. Los síntomas incluyen ronquidos fuertes y una fatiga excesiva durante el día. Según Erika Hutz, si se sospecha de apnea del sueño, es recomendable realizar una polisomnografía (estudio del sueño) para confirmar el diagnóstico y recibir tratamiento adecuado.
Depresión
La depresión puede ser tanto un factor de riesgo como una consecuencia del deterioro cognitivo. Cuando la depresión es grave, puede ocasionar una condición conocida como pseudodemencia, que presenta síntomas similares a los de la demencia, como pérdida de memoria, dificultad para concentrarse y problemas con la toma de decisiones.
No obstante, la depresión es tratable, y abordarla puede contribuir a frenar el deterioro cognitivo. Smita Patel mencionó que, además de la medicación, un plan de alimentación adecuado, con productos abundantes en grasas omega-3 y bajos en azúcar, pueden ayudar a proteger el cerebro de la depresión y sus efectos negativos sobre la cognición.
Estrategias para proteger el cerebro
Proteger la salud cerebral es fundamental para mantener una buena vida a medida que se envejece. Existen algunas estrategias efectivas que pueden ayudar a fortalecer el cerebro y prevenir su deterioro:
Dieta abundantes en nutrientes
Una dieta abundante en nutrientes es clave para mantener la salud cerebral y la función cognitiva. Seguir una dieta equilibrada llena de cereales integrales, frutas, verduras y proteínas magras es fundamental para proporcionar los nutrientes esenciales que el cerebro necesita.
Según dijo Erin Davis a Eating Well, se recomienda incluir alimentos ricos en antioxidantes, como las bayas, las granadas y las berenjenas, que pueden mejorar la función vascular y reducir la inflamación, lo que contribuye a proteger el cerebro del deterioro cognitivo.
Ejercicio
El ejercicio regular no solo es beneficioso para la salud física, sino que también tiene un impacto positivo en la salud cerebral. La actividad física ayuda a crear nuevas células nerviosas, mejora el flujo sanguíneo al cerebro y fortalece las conexiones entre las células cerebrales.
Todos los tipos de ejercicio, desde correr y andar en bicicleta hasta el yoga o el entrenamiento de fuerza, son efectivos para mantener el cerebro saludable. De acuerdo con Erika Hutz, realizar actividad física regularmente puede ayudar a prevenir o ralentizar el deterioro cognitivo relacionado con la edad.
Chequeos médicos regulares
Es importante realizar chequeos médicos regulares, especialmente si se notan cambios en la memoria o en la capacidad de concentración. Según Erika Hutz, si una persona empieza a volverse más olvidadiza o nota cambios en sus capacidades cognitivas, es recomendable consultar a su médico de inmediato.
Un profesional de la salud puede evaluar lo que está sucediendo y ayudar a identificar cualquier problema de salud subyacente, lo que puede permitir una intervención temprana y el tratamiento adecuado.