Cuáles son los riesgos y beneficios para los humanos de dormir con mascotas, según los veterinarios

Expertos en medicina y salud animal analizaron una costumbre extendida en millones de hogares y sus conclusiones equilibraron décadas de advertencias con evidencia sobre sus ventajas emocionales

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Dormir con perros o gatos plantea una consulta frecuente sobre la salud y la calidad del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Dormir con perros o gatos afecta la salud y la calidad del sueño? Esta consulta es frecuente en consultorios y, según expertos en sueño y medicina veterinaria, implica riesgos sanitarios, posibles alteraciones nocturnas y ventajas para el bienestar emocional, como detalla The New York Times.

Dormir con mascotas, una práctica común, no presenta riesgos importantes de salud para personas sanas. Los científicos citados por The New York Times coinciden en que los peligros clínicos son raros y los posibles inconvenientes pueden prevenirse con controles veterinarios. A cambio, muchos adultos experimentan beneficios emocionales y acompañamiento, lo que ha llevado a expertos a matizar sus recomendaciones: los efectos negativos solo serían notables en personas con inmunidad comprometida o en casos excepcionales.

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“La primera cosa que me dicen es: ‘Tengo un perro. Usted me va a decir que no duerma con el perro’”, relata Shelby Harris, psicóloga especialista en el sueño en Nueva York. Harris señala que no siempre hay problemas, pero identificar si la mascota genera dificultades para dormir puede ser relevante en el tratamiento.

Riesgos para la salud al dormir con mascotas

La preocupación principal entre quienes desaconsejan esta costumbre es la higiene y la posibilidad de transmisión de enfermedades. “Los animales pueden exponernos a pulgas, garrapatas, parásitos y bacterias”, advierte el Dr. Josh Daniels, veterinario y microbiólogo de la Universidad Estatal de Colorado, en declaraciones recogidas por The New York Times.

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El especialista señaló que esta costumbre también puede implicar contacto con parásitos y bacterias (Imagen Ilustrativa Infobae)
El especialista señaló que esta costumbre también puede implicar contacto con parásitos y bacterias (Imagen Ilustrativa Infobae)

El propio Dr. Bruno Chomel, profesor emérito de medicina veterinaria en la Universidad de California-Davis, precisa: “El riesgo es pequeño, pero real”. El especialista aclara que solo quienes tienen un sistema inmune debilitado o son especialmente susceptibles necesitan extremar precauciones.

Casos clínicos poco frecuentes ilustran la dimensión real de estos riesgos. En 1991, una mujer de 81 años en Finlandia fue hospitalizada con fiebre e infección bacteriana en la pierna después de dormir habitualmente con su gato, que solía lamerle los pies. Otro caso, registrado en 2000, describió a un hombre de 69 años con una infección en su cadera operada tras compartir la cama con su perro, derivada también de bacterias de la boca de los animales.

El peligro más probable en la vida cotidiana proviene de los artrópodos: pulgas y garrapatas, que pueden encontrarse en animales sin controles sanitarios y transmitir la enfermedad de Lyme u otros padecimientos.

El Dr. Daniels recomienda la prevención antiparasitaria y la “desparasitación periódica” para eliminar parásitos intestinales como la lombriz redonda. Además, sugiere prestar especial atención a animales provenientes de refugios, cachorros o aquellos con problemas cutáneos como la tiña, que es contagiosa por contacto.

Efectos en la calidad del sueño de los dueños

Un perro Shih Tzu blanco y marrón oscuro yace en una cama gris, acurrucado entre un hombre y una mujer que lo acarician con las manos.
La presencia de perros o gatos en la cama también se evalúa por su impacto en la calidad del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá de la salud física, también se evalúa cómo puede influir la presencia de perros o gatos en la cama sobre la calidad del sueño. “La evidencia indica que el sueño puede verse alterado, aunque a veces los dueños no lo notan”, expone Brittany Lancaster, profesora de psicología clínica en la Universidad Estatal de Misisipi.

Los estudios son limitados, pero sugieren que compartir colchón con una mascota puede disminuir la eficiencia del descanso. Por ejemplo, una investigación con 40 dueñas de perros concluyó que sus noches resultaban menos reparadoras cuando los animales dormían sobre la cama, en contraste con cuando estaban solo en la habitación.

Una revisión adicional mostró que la mayoría de los dueños rara vez percibía las interrupciones que generaban sus mascotas. El neurólogo y experto en sueño Dr. Douglas Wallace, de la Universidad de Miami, lo confirma: algunos dueños asocian la presencia de animales a una mayor sensación de bienestar, pese a posibles molestias nocturnas.

Bienestar y apoyo emocional al compartir la cama con mascotas

El acompañamiento animal tiene implicaciones que superan el simple descanso físico. “El apoyo emocional de dormir con una mascota puede compensar cualquier efecto negativo sobre el sueño”, considera Wallace, según recoge The New York Times.

Una persona de espaldas sostiene las patas de un golden retriever a la izquierda y un gato atigrado a la derecha, ambos animales miran a la persona con cariño.
La actividad física diaria vinculada a las mascotas ayuda a mejorar el sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

El médico remarca que quienes pasean a su perro cada mañana obtienen beneficios adicionales: rutinas saludables, actividad física diaria y regularidad de horarios, todos favorables para dormir mejor. La relación entre personas y mascotas, según estudios citados por The New York Times, actúa como barrera contra el insomnio y ayuda a reducir la ansiedad.

Recomendaciones y precauciones para dormir con mascotas

Los especialistas sugieren distintas medidas según la situación de cada persona y sus necesidades. Harris recomienda sacar al animal de la cama por algunas noches y comparar cómo se duerme: “Si la calidad del sueño mejora, vale la pena considerar nuevos hábitos”. Si no se detectan diferencias, la psicóloga es flexible respecto a dejar que la mascota comparta el lecho.

Daniels admite que él también duerme con su perro y enfatiza la importancia de la vigilancia sanitaria: “La desparasitación periódica y la prevención antiparasitaria son fundamentales para minimizar riesgos infecciosos”. Chomel reitera que el peligro suele ser pequeño, pero destaca que la decisión depende de la tolerancia personal al riesgo.

Lancaster, en cambio, adopta una postura más reservada: “Yo personalmente no duermo con mis gatos, si eso dice algo sobre mi postura”, puntualiza la especialista. Todos coinciden en que la clave es observar y actuar con prudencia, sin prescindir necesariamente de los beneficios del acompañamiento emocional.

La elección recae en cada dueño. Valorar el equilibrio entre riesgos y gratificaciones permite decidir cómo compaginar la seguridad con el afecto y la rutina, para que compartir la cama con una mascota siga siendo una decisión tranquila y personal.

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