
Las altas temperaturas imponen su propio orden en el plan alimentario de los meses de verano. Así, en contra de lo que ocurre durante el invierno, el calor que caracteriza a julio y agosto clama por platos ligeros y refrescantes. Ante esto, las verduras se presentan como ingredientes imprescindibles.
No obstante, es importante tener en cuenta que, aunque el primer impulso sea llenar la cesta de la compra de verduras de todo tipo, lo cierto es que durante el verano estas se deterioran más rápidamente. Por ello, habrá que calcular de forma adecuada las cantidades que se consumirán para evitar el desperdicio de alimentos y las pérdidas económicas. Con este objetivo, a continuación se expondrán los mejores trucos para mantenerlas en buen estado durante el mayor tiempo posible.

Cómo mantener las verduras en buen estado
De nuevo, el primer paso para mantener las verduras en buen estado es realizar siempre una compra consciente. Lo que significa que habrá que tener en cuenta qué comidas se van a realizar a lo largo de los próximos días y adquirir solo lo que sea necesario. No se recomienda comprar con más de una semana de antelación. Además, lo mejor siempre es optar por las verduras de temporada.
Una vez hecha la compra hay que prestar atención a los métodos de conservación. Para ello hay que saber qué verduras necesitan refrigeración y cuáles pueden conservarse a temperatura ambiente. En el primer grupo se encuentran verduras como las judías verdes, las zanahorias, las lechugas, las berenjenas y los pepinos. Por el contrario, los ajos, las patatas y la col forman parte de la categoría cuya conservación se realiza a temperatura ambiente. Por otra parte, es recomendable que las verduras que se guarden en el frigorífico se organicen en pequeños envases de cristal, esto actuará contra la humedad y ralentizará su deterioro.
En este contexto, tanto en la nevera como fuera de ella, no es recomendable mezclar distintos tipos de verdura. Cada una madura a un ritmo diferente, lo que puede provocar que una verdura demasiado madura infecte al resto y se echen a perder antes de tiempo. Por último, no se recomienda lavar las verduras antes de almacenarlas, ya que esto puede acelerar su descomposición. El momento adecuado para hacerlo es justo antes de cocinarlas o consumirlas, puesto que esto permite conservarlas en mejor estado. De igual modo, tampoco las cortes si no las vas a consumir, dado que esto adelanta el proceso de maduración.
Como último recurso, se puede recurrir a congelar las verduras para un mayor tiempo de conservación. Así, aunque al congelarse pierden algunas de sus propiedades y sabor, lo que los hace menos adecuados para ensaladas o macedonias, las verduras como los pimientos, una vez descongeladas, son perfectas para los sofritos.
Qué verduras comprar en verano
Como ya se ha mencionado, consumir verduras de temporada garantiza una mejor conservación y durante un tiempo más pringado. Pero no solo eso, sino que su sabor y frescura también serán mejores. Por tanto, entre las verduras de esta época del año destacan los tomates, los pepinos, los pimientos, el calabacín, las berenjenas, las lechigas, las judías verdes y las zanahorias.
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