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Lo que “La Odisea” de Christopher Nolan enseña sobre vínculos, hospitalidad y límites, según los expertos

La nueva versión cinematográfica destaca la importancia de poner barreras al poder, fortalecer la familia y recuperar el sentido de comunidad como pilares para una vida con mayor sentido. Dos especialistas consultados por Infobae analizan su impacto

Imágenes de La Odisea, película de Christopher Nolan
El viaje de Odiseo representa la necesidad de aceptar la vulnerabilidad humana y la importancia del otro en la construcción de sentido
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La Odisea es una de las obras cumbres de la literatura griega antigua y ocupa un lugar central en la mitología clásica. Atribuida a Homero, este largo poema —poco más de 12.200 versos en su estado actual— relata el extenso viaje de Odiseo (o Ulises en su nominación latina), rey de Ítaca, quien busca regresar a su hogar tras la guerra de Troya. Aunque el conflicto bélico finaliza, Odiseo enfrenta desafíos impuestos por dioses, criaturas mitológicas, tempestades y adversarios humanos antes de reencontrarse con Penélope y Telémaco, su familia.

Miles de años después, la obra vuelve a interpelar en la nueva versión de Christopher Nolan, que tiene como protagonista a Matt Damon en el papel de Odiseo; Anne Hathaway encarna a Penélope, quien rechaza a los pretendientes que desean casarse con ella y apoderarse del reino, y Tom Holland interpreta al joven Telémaco, que busca noticias sobre su padre y comienza su propio camino hacia la madurez.

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La película disfruta de un éxito total de taquilla y aborda temas como el retorno al hogar, la lealtad, la identidad, la hospitalidad y la resiliencia. Odiseo se distingue no solo por su valentía y fortaleza, sino especialmente por su astucia, perseverancia y capacidad de adaptación. Su regreso a Ítaca constituye uno de los relatos de retorno al hogar más reconocidos de la literatura universal.

¿Qué tiene esta historia de 2.700 años de antigüedad para impactar tanto en la actualidad? ¿Qué enseña sobre vínculos, hospitalidad y límites?

Para el doctor Enrique De Rosa Alabaster, la lucha de Odiseo o Ulises es “crecer, aceptar roles, rituales y estructuras”. Según su mirada, “aceptar ser rey es aceptar estructuras que nos contienen y básicamente abandonar los roles de la infancia”.

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'La Odisea' de Christoper Nolan
Odiseo, rey de Ítaca, enfrenta desafíos de dioses y humanos en su viaje de regreso tras la guerra de Troya, guiado por su astucia y perseverancia (Melinda Sue Gordon / Universal Pictures)

El psiquiatra mencionó el poema de Konstantino Kavafis, llamado Ítaca: “Es maravilloso porque dice a Ulises: ‘Ítaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte. Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Ítacas’”. En el fondo, explicó De Rosa, “es la metáfora de que, al no haber pasado el ritual en el momento correcto, la experiencia se consigue, pero llega la vejez y es lo único que tenemos. Y esa es la parte más cruel de la historia”.

Por su parte, el licenciado Daniel Omar Antar, psicólogo clínico, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina e Internacional, señaló a Infobae que prefiere referirse al personaje como Odiseo por su homofonía con el significante “deseo”: “La Odisea es, sin duda, el camino del deseo y sus vicisitudes. Lo que nos enseñan Homero —y ahora Nolan— a través de este personaje es que en ese camino siempre acecha un potencial naufragio; y que, para evitarlo, en busca de lo que amamos, debemos mirarnos en el espejo de dos rasgos clave: la fuerza y el sentido. Estos son los rasgos que hacen de Odiseo un ‘héroe’”.

El psicólogo aclaró que no lo es por sus superpoderes ni porque se vanaglorie de su astucia, sino porque “para afrontar su destino de hombre sabe que, en esa aventura que es vivir, debe renunciar al goce mortífero de la seducción del poder y aceptar su condición de mortal”.

“La fuerza, la voluntad de poder, las aspiraciones, si no están atravesadas por un sentido amoroso capaz de alojar al otro, eliminan cualquier posibilidad de una vida verdaderamente satisfactoria y creativa”, destacó.

Antar completó: “La vida es, en tanto viaje, evidentemente, odisea; en ella hay satisfacciones, momentos muy difíciles, cuando no dramáticos, ambición de poder, rivalidad y alianzas. También es incertidumbre, y ello, lo sabemos, equivale a ansiedad. Tenemos certezas de pocas cosas. Pero lo que nos permite no experimentar todo ello con angustia mortífera o paralizante es justamente el carácter potencial de ‘aventura’ que tiene el vivir”.

Cuatro ejes muy actuales de la obra

Matt Damon en "La Odisea"
La obra propone que la vida no se sostiene en logros individuales, sino en la fidelidad a los lazos afectivos y la solidaridad comunitaria (Melinda Sue Gordon / Universal Pictures)

Según Amparo Aygües, máster universitario en Bioética por la Universidad Católica de Valencia, España, cuatro ejes fundamentales se destacan en “La Odisea” de Nolan: hospitalidad, límites al poder, vínculos duraderos y la importancia de la tradición. La experta se refirió a cada uno de estos conceptos:

  • 1. La hospitalidad. Es uno de los ejes éticos centrales, la llamada xenia, la hospitalidad con el extranjero, vinculada a la Ley de Zeus. La especialista explicó que esta regla funcionó como una norma moral en la Grecia antigua: tratar al otro como se querría ser tratado, bajo la idea simbólica de que el desamparado que llama a la puerta podría ser un dios disfrazado.

La experta trasladó ese principio al presente: aunque hoy no exista la creencia de que las deidades recorren la tierra como mendigos, la forma de tratar al más vulnerable o al diferente sigue revelando el estado moral de una comunidad, especialmente en un tiempo marcado por la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. “Recibir, alimentar y proteger al náufrago antes siquiera de preguntarle su nombre es lo que el director destaca como la auténtica resistencia moral de nuestra especie”, señaló la experta.

En contextos actuales, la falta de vínculos sólidos, hospitalidad y sentido de pertenencia se ha vinculado con el aumento de problemáticas como la soledad, la ansiedad, el burnout y la desconexión social. En 2023, Vivek Murthy, el Cirujano General de EEUU, publicó un informe sobre el impacto de la soledad en todo, desde el estado de ánimo hasta la función cognitiva y la salud física.

En la adaptación de Christopher Nolan, Odiseo (Matt Damon) es un hombre protomoderno.
Crédito...
Melinda Sue Gordon/Universal Pictures
La película aborda temas como el retorno al hogar, la lealtad, la identidad, la hospitalidad y la resiliencia (Melinda Sue Gordon/Universal Pictures)

En este sentido, Antar afirmó: “Nolan nos muestra que cuando ese vínculo entre pueblos y personas —entre lo que contiene y lo contenido— se fractura, lo que prevalece no es el diálogo amoroso y solidario con el otro, sino la relación de dominio. ¿Acaso no solemos decir cuando las cosas se ponen muy mal: ‘Arde Troya’? Y Nolan se encarga de subrayarlo muy bien, mostrando los efectos de la regresión humana, expresada en las diferentes escenas referidas al canibalismo. Allí, donde el hombre se convierte en lobo del hombre".

En esa misma línea, el experto señaló el concepto del complejo de Ulises. “Se trata de la trascendencia de aceptar nuestra vulnerabilidad humana. En Odiseo, esa aceptación es progresiva; y, en mi entender, está metaforizada en su condición de náufrago, una poderosa imagen que cala en la fibra más íntima, dado que nos retrata, más allá de los anhelos de poder, conquista, dominio y goce, nuestra necesidad del otro”, describió Antar.

Y concluyó: “Así, Nolan logra con su film hacer una profunda llamada al espectador, en tiempos como hoy, donde comenzamos a advertir las consecuencias mortíferas —en lo individual como en lo social— de los narcisismos patológicos, en el afán impiadoso de poder, expresado en sus multifacéticas caras".

La Odisea
La familia de Odiseo, formada por Penélope y Telémaco, sostiene la identidad, la memoria y la esperanza del héroe durante su extenso viaje (Melinda Sue Gordon / Universal Pictures)
  • 2. Hybris, entendida como la soberbia desmedida del poder y el desprecio a los límites humanos. Esa transgresión apareció en la codicia de los pretendientes que asediaron Ítaca, en las campañas militares y en la amenaza de “los pueblos del mar”, explicó Aygües.

Así, Odiseo se enfrenta a “los lestrigones, la maga Circe, el salvaje Polifemo, Escila y Caribdis, los lotófagos y, entre otros, el enigmático canto de las Sirenas, que no es sino un canto de muerte", describió Hugo Francisco Bauzá, doctor en Filosofía y Letras y exprofesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en su artículo en Infobae. Y completó: “Todas estas figuras se le presentan peligrosamente al héroe como pruebas que, sin desmayo y pese a la animadversión de Poseidón, debe sortear para lograr su propósito: retornar a su isla, donde reencontrarse con su fiel mujer y su hijo“.

Por su parte, De Rosa destacó: “Ya se había perdido el sentido de esa guerra y lo que empieza por un tema de hybris, es decir, recuperar o no a Helena de Troya, terminó siendo el deseo de retorno al hogar. Esa es la fuerza primaria. Ahí es donde emerge el personaje central, que es una mujer. Es decir, es la mujer la que salva todo, la que sostiene todo, que es Penélope“.

  • 3. Oikos. Aygües identificó como tercer eje el oikos, el hogar entendido como una red de vínculos duraderos que sostienen la identidad humana frente a la intemperie moral. En el palacio de Ítaca, Penélope y Telémaco representan ese valor: ella se niega a ceder ante los pretendientes y el hijo emprende la búsqueda de su padre.

La especialista sostuvo que esa resistencia no implicó solo la defensa del trono, sino la preservación de un espacio de lealtad y memoria. “Penélope no es un personaje secundario, sino una figura moral de primer orden, cuyo coraje consiste en mantener vivo aquello que merece ser preservado, tejiendo durante el día y destejiendo en la noche el sudario de su suegro Laertes, a fin de posponer la elección de un nuevo esposo lo máximo posible. En Odiseo, el oikos constituye un faro existencial, el ancla que le impide deshumanizarse y el destino que ofrece sentido a su supervivencia”, detalló la experta.

Matt Damon en "La Odisea"
La hybris, o soberbia desmedida, surge como amenaza central, mostrando las consecuencias de ignorar los límites humanos y éticos (C)Universal Pictures

La película, según Aygües, propuso que la vida no se sostiene en logros solitarios, sino en la fidelidad a los lazos que unen a las personas. “El amor conyugal de Odiseo y Penélope encarna la resistencia afectiva y se convierte en el motor definitivo de la supervivencia y el retorno”, escribió la experta.

Para Antar, Nolan hace recaer la atención en la dinámica psicológica de una familia que puede sobrevivir a las inclemencias, tanto de quienes quieren atentar contra ella como red de identidad, como a las propias tentaciones de ceder a la angustia. Tanto Penélope como Telémaco están sometidos a la dura prueba de la paciencia y la esperanza, el saber esperar, para resistir los embates del deseo fácil y desentendido de la idea de amor y orden.

El experto señaló que el triángulo Penélope, Odiseo, Telémaco marca la Ley del Edipo, llamada “Ley del Padre” o “Ley simbólica”: “Esto es, que el deseo humano es inviable sin una capacidad de contención y canalización de nuestras pasiones más primarias, las que deben tener como referencia, para preservar su fuerza creativa, el compromiso amoroso subordinado a reglas de juego claras y normativizantes que impone una cultura de convivencia”.

Imágenes de 'La Odisea' de Christopher Nolan.
Odiseo enfrenta tempestades, monstruos y adversarios en su travesía, superando pruebas impuestas por dioses y humanos para regresar a Ítaca

Para De Rosa, hay un padre, un hijo y un nieto en la obra: Laertes, Ulises y Telémaco. “El gran tema es que si uno no evoluciona en la vida y no deja morir a los otros —o no termina de hacer la mortaja— Telémaco tampoco puede crecer; es el eterno Peter Pan o el eterno adolescente. Ulises es tan inteligente, tan astuto, pero en realidad lo castiga Neptuno, porque él quiere seguir teniendo aventuras. Entonces, el otro factor es que ese sujeto que se niega a crecer detiene el tiempo y su reino es sostenido justamente por Penélope”.

Y explicó que Penélope toma la figura del rey: “Se puede comparar en la actualidad con los hombres que salen de su lugar de masculinidad y dejan un espacio vacío que muchas mujeres se ven obligadas a tomar”, reflexionó.

  • 4. Nostos: es la vida entendida como viaje y retorno. “En este contexto, el héroe no es quien busca la gloria individual, sino quien se dona a los demás, contribuye al bien de su comunidad y reconoce que la condición humana tiene sus límites”, expresó Aygües. Y agregó: “La enseñanza resulta especialmente actual porque aspiramos a controlar cada vez más aspectos de la vida mediante la ciencia, la tecnología o la inteligencia artificial. Sin embargo, la película recuerda que el ser humano carece de omnipotencia y es un acto de humildad reconocer que no todo está en nuestras manos”.

El rito como identidad

Matt Damon en "La Odisea"
Los rituales y la tradición permiten mantener la cohesión y la identidad de una comunidad, canalizando la transmisión de valores y memoria (Universal Pictures)

Aygües también subrayó el valor del rito y la tradición como acciones simbólicas que representan órdenes y valores capaces de mantener la cohesión y la identidad de una comunidad. “El viaje de Odiseo cobra sentido porque existe una comunidad, una familia y un reino que esperan ser reconstruidos”, detalló Aygües.

Para Antar, “tradición significa transmisión. Desde su etimología ya nos marca que, como mamíferos singulares, hay una necesidad de trascendencia y ella se logra, o intentamos lograrla, a través de la huella que dejamos en nuestro pasaje existencial. En la relación amorosa con el otro, se trate de la pareja, el hijo, el vecino, lo que se transmite muchas veces se plasma en algo esencial que se quiere preservar. Se trata de la referencia amorosa hacia un pasado que no muere y que puede pervivir en sentimientos de comunidad; y los rituales son la manera humana de canalizar esa referencia a ese sentimiento de no estar inexorablemente solos".

Por su parte, De Rosa señaló que el ritual permite recordar que es un fenómeno cíclico, que se va a repetir constantemente: “y en la medida en que no pasemos por esos pasajes, los dioses nos van a obligar, el destino nos va a obligar a pasar por pruebas eternamente, la ruedita del hámster”, destacó.

Finalmente, Aygües completó: “Aunque el mundo que presenta la película, con eco en nuestra vida actual, está marcado por las heridas de la guerra, la historia conserva viva la esperanza en una civilización donde la dignidad de las personas y los vínculos humanos prevalecen sobre la violencia. Bajo este prisma, Ítaca no es solo el final de un viaje, sino la posibilidad de que, incluso después de las mayores rupturas, siempre existe un camino de regreso hacia una humanidad reconciliada”.

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