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Los 7 datos de El Niño que preocupan a los expertos: el impacto en Argentina y las proyecciones climáticas

El aumento inédito de la temperatura superficial en el Pacífico, las alteraciones en lluvias y los cambios en sequías encendieron alertas. Qué dicen los especialistas

Un globo terráqueo con el océano Pacífico en colores de mapa de calor, indicando temperaturas, y masas continentales en gris sobre un fondo negro.
El Niño atraviesa una fase de intensidad inusual, los sistemas de alerta mundial anticipan meses de impactos severos en distintas regiones del planeta (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El fenómeno climático El Niño experimenta una fase de intensidad inusual y plantea riesgos que inquietan a la comunidad internacional. Las temperaturas oceánicas alcanzan valores inéditos, los patrones de lluvias y sequías cambian en escalas continentales y los sistemas de alerta mundial anticipan meses de impactos severos en distintos puntos del planeta.

Mientras los termómetros marcan máximos históricos y los especialistas registran señales de un evento excepcionalmente intenso, la preocupación se extiende por las consecuencias sobre la salud pública, la economía, los ecosistemas y la infraestructura. Las advertencias de organismos internacionales coinciden en un punto central: el avance de este ciclo de El Niño podría redefinir los límites conocidos del clima global.

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1. El Niño se intensifica hasta niveles históricos

El Niño es un fenómeno climático natural que consiste en el aumento anómalo de la temperatura superficial del océano Pacífico central y oriental. Esta variación modifica la circulación atmosférica y provoca alteraciones en las lluvias y temperaturas a escala global, lo que genera sequías en algunas regiones, inundaciones en otras y una mayor frecuencia de eventos meteorológicos extremos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) coincide en que El Niño 2026/2027 se perfila como uno de los más potentes desde que existen registros. Desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM) pronostican que el fenómeno se fortalecerá entre agosto y octubre, con proyecciones de temperatura en la región central del Pacífico que superarán los 2,9 °C respecto a los valores históricos. Esta anomalía de temperatura implica un riesgo elevado de olas de calor, sequías, lluvias torrenciales e incendios forestales en varias regiones del mundo.

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Mapa satelital de Norte y Centroamérica mostrando grandes áreas oceánicas en rojo y naranja, un gran huracán blanco y azul, y el año 2026.
Las temperaturas oceánicas alcanzan valores inéditos, los patrones de lluvias y sequías cambian en escalas continentales durante El Niño (Imagen Ilustrativa Infobae)

El secretario general de la ONU, António Guterres, resumió la gravedad: “El Niño está fortaleciendo, agregando combustible a un planeta ya afectado por domos de calor, incendios forestales apocalípticos y mares récord en temperatura. El Niño no está solo en la puerta, está dentro de la casa y subiendo la calefacción, y esto es solo el comienzo”.

Por su parte, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que existe un 97% de probabilidad de que El Niño persista hasta, por lo menos, el segundo trimestre de 2027, con un 81% de posibilidades de alcanzar una intensidad “muy fuerte” en los últimos meses de 2026.

2. Cambios extremos en temperaturas y lluvias

De acuerdo con un informe de la OMM, las temperaturas por encima de lo habitual afectarán a la mayor parte de las zonas continentales, incluidas África, Europa del Sur, la Península Arábiga, el subcontinente indio, el este de Asia, América Central, el Caribe y gran parte de Sudamérica. La organización espera que el patrón de lluvias muestre el clásico “sello de El Niño”, con regiones que enfrentarán excesos hídricos y otras, déficits graves.

El pronóstico detalla que el sur de Europa y el sudeste de Sudamérica tendrán precipitaciones por encima del promedio, mientras que el noroeste de Sudamérica y el norte de Europa experimentarán déficit hídrico. En el caso de Argentina, el meteorólogo Marcelo Madelón explicó en Infobae en Vivo durante una entrevista que las lluvias podrían superar ampliamente los registros habituales y provocar inundaciones en vastas áreas del país: “En el caso de Argentina y principalmente en verano, esas lluvias suelen producir inundaciones en todo lo que es del centro hacia el este del país. Si normalmente aparece con inundaciones, este superniño puede aparecer con inundaciones incluso más profundas”.

3. Riesgo sanitario y presión sobre sistemas de salud

Primer plano de un mosquito con el abdomen rojo de sangre, posado sobre piel humana clara con textura visible. El fondo es un desenfoque verde.
El aumento de enfermedades transmisibles como cólera, dengue y Zika se considera uno de los principales riesgos sanitarios asociados a El Niño (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre el impacto de El Niño en la salud pública de las Américas. El análisis identifica el riesgo de crisis sanitarias encadenadas, desde brotes de enfermedades infecciosas hasta interrupciones en la atención médica y el suministro de medicamentos. Entre los datos más concretos, el documento señala que 756 hospitales de emergencia están expuestos a inundaciones costeras vinculadas al aumento del nivel del mar.

La organización ubica entre los riesgos más altos el aumento de enfermedades transmisibles como cólera, leptospirosis, malaria, dengue, Zika y chikungunya. Además, advierte sobre el estrés térmico como causa principal de muertes relacionadas con el clima y el agravamiento de afecciones respiratorias por el humo de los incendios forestales. El informe prevé un aumento de casos de ansiedad, duelo y trastorno de estrés postraumático, relacionados con la pérdida de medios de vida y el desplazamiento por desastres.

4. Desafíos y presión sobre ecosistemas

El fenómeno también compromete el papel de los océanos como sumideros de carbono, es decir, su capacidad para absorber y almacenar dióxido de carbono de la atmósfera. Cuando la temperatura del mar sube, los océanos absorben menos carbono, lo que contribuye al aumento de gases de efecto invernadero en el aire.

Además, el calor extremo provoca el blanqueamiento de los arrecifes de coral, un proceso en el que los corales pierden sus algas simbióticas y, con ellas, su color y capacidad de sobrevivir. Esto afecta no solo a los propios corales, sino también a numerosas especies marinas que dependen de estos ecosistemas para alimentarse y reproducirse, lo que reduce la biodiversidad y altera el equilibrio de la vida marina.

5. Fenómenos climáticos compuestos y umbrales críticos

Un campo agrícola seco y agrietado ocupa el primer plano, mientras una nube de tormenta oscura con lluvia intensa domina el cielo distante.
El Niño, el calentamiento global y el dipolo positivo del Índico pueden intensificar sequías, lluvias extremas y fuegos forestales en varias zonas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde la OMM subrayan la combinación entre El Niño, el calentamiento global y la fase positiva del dipolo del océano Índico, una condición en la que el sector occidental del Índico se encuentra más cálido que el oriental, que juntos pueden intensificar sequías, lluvias extremas y fuegos forestales. El calentamiento anómalo del océano favorece la transferencia de calor hacia la atmósfera, lo que eleva la probabilidad de que el año alcance temperaturas récord y agrave los efectos asociados al calentamiento global.

El científico Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, sostuvo en una conferencia citada por Nature que el pico de este El Niño podría superar el récord anterior por 0,8 °C y llevar la temperatura media global en 2027 hasta 1,7 °C por encima del promedio preindustrial.

Ese valor superaría el umbral de 1,5 °C fijado por el Acuerdo de París, aunque ese límite se refiere al promedio sostenido durante varias décadas y no a un solo año. Aun así, un aumento puntual de esa magnitud eleva los riesgos de impactos graves y acerca al planeta a escenarios de mayor vulnerabilidad climática.

6. El impacto de El Niño en la temporada de huracanes

La evolución de El Niño también influye directamente en la actividad de huracanes a nivel global. Según la NOAA, la presencia de un El Niño fuerte suele disminuir el número de huracanes en el Atlántico debido al aumento de los vientos en altura, que dificultan la formación y organización de tormentas tropicales. Para 2026, anticipan una temporada de huracanes en el Atlántico menos activa de lo habitual, con una probabilidad del 55% de que el número de tormentas se ubique por debajo del promedio histórico.

Vista desde el espacio de un gran huracán con un ojo central definido, mostrando un vasto patrón espiral de nubes blancas sobre el océano azul y la curvatura terrestre.
La presencia de un El Niño fuerte suele disminuir el número de huracanes en el Atlántico, pero favorece más ciclones y tormentas intensas en el Pacífico (Imagen Ilustrativa Infobae)

En contraste, el Pacífico puede experimentar una mayor cantidad de ciclones y tormentas intensas, ya que las aguas más cálidas y las condiciones atmosféricas favorecen el desarrollo de estos fenómenos. Este patrón de variabilidad climática no solo modifica los riesgos de inundaciones y daños costeros, sino que también afecta los ecosistemas marinos y las comunidades que dependen de ellos en ambas cuencas.

7. Manipulación del clima: riesgos en la alteración de El Niño

Un estudio publicado en Science Advances evaluó la posibilidad de utilizar técnicas para modificar nubes sobre el océano con el objetivo de debilitar episodios intensos de El Niño. Esta estrategia busca que las nubes sean más brillantes y, de ese modo, reflejen más luz solar hacia el espacio.

El modelo aplicado por los investigadores simuló este efecto en el sudeste del Pacífico y observó que, al reducir el calentamiento de la superficie del mar, el fenómeno de El Niño perdía fuerza. Los autores advirtieron que, aunque este tipo de intervención podría disminuir la intensidad de El Niño si se aplica temprano y por el tiempo necesario, también puede acelerar la transición hacia La Niña y desatar efectos secundarios en otras regiones.

El estudio advirtió que al modificar la dinámica del Pacífico, pueden generarse cambios inesperados en el clima de lugares alejados, como Europa y Asia, incluyendo variaciones en las temperaturas y patrones de precipitación. Manipular el clima de esta manera podría reducir ciertos impactos extremos, pero implica riesgos éticos y científicos, ya que los efectos secundarios y las repercusiones a largo plazo siguen sin conocerse plenamente.

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