Cuál es el verdadero poder de las legumbres en el control del colesterol, según un estudio

Un riguroso metaanálisis que examinó más de 30 investigaciones clínicas aleatorizadas comprobó qué ocurre con los distintos tipos de grasas arteriales tras sumar estos alimentos

Ilustración de una mujer con una cuchara de granos variados y una vista anatómica del corazón y vasos sanguíneos en el pecho.
Una revisión sistemática publicada en Nutrition Reviews analizó 31 ensayos clínicos sobre el consumo de legumbres no derivadas de la soja (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una revisión reciente de ensayos clínicos reunió datos sobre el consumo de legumbres y los niveles de grasas en sangre. El resultado principal fue una reducción promedio del colesterol total y del colesterol LDL, conocido como malo, entre las personas que incorporaron legumbres no derivadas de la soja en los estudios analizados.

El dato aporta una medida más concreta a un tema que suele aparecer en recomendaciones generales de alimentación.

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En vez de presentar una porción única o una frecuencia fija como regla, la revisión permite observar qué ocurrió en investigaciones controladas y cuál fue la magnitud promedio de los cambios registrados.

De acuerdo con una revisión sistemática y metaanálisis publicado en Nutrition Reviews, revista académica de nutrición, el consumo de legumbres no derivadas de la soja se vinculó con una baja de 5,159 miligramos por decilitro en el colesterol total y de 3,475 miligramos por decilitro en el colesterol LDL. El trabajo analizó 31 ensayos clínicos aleatorizados.

Imagen dividida que muestra a la izquierda un montón de lentejas verdes y marrones, y a la derecha un montón de garbanzos secos de color beige, ambos sobre una tabla de madera.
La incorporación de legumbres redujo los niveles promedio de colesterol total y de colesterol LDL en los participantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Treinta y un ensayos clínicos sobre legumbres y grasas en sangre

Para integrar el análisis, seleccionaron ensayos clínicos aleatorizados que evaluaron el efecto de legumbres no derivadas de la soja sobre los lípidos en sangre. Entre los indicadores examinados estuvieron el colesterol total, el colesterol LDL, el colesterol HDL y los triglicéridos.

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Un ensayo clínico aleatorizado compara grupos de participantes mediante una asignación definida al azar. En este caso, la revisión reunió ese tipo de trabajos para calcular un resultado promedio.

El método permite valorar la dirección general de los cambios observados, aunque no convierte cada resultado individual en una respuesta esperable para todas las personas.

Estofado de frijoles rojos, lentejas, zanahorias, apio y perejil en tazón. Cuchara. Servilleta. Cuencos con frijoles y lentejas secas. Perejil en tabla.
El trabajo científico no halló variaciones significativas en los registros de colesterol HDL ni en los triglicéridos a nivel general (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio aplicó un modelo estadístico que considera las diferencias entre los ensayos. Esa decisión resulta relevante porque las investigaciones incluidas no necesariamente utilizaron la misma variedad de legumbre, la misma cantidad ni la misma duración de intervención.

Por eso, el resultado describe un promedio del conjunto de estudios y no una pauta alimentaria única.

La revisión analizó por separado algunos factores que podían influir en los resultados, como la duración de la intervención, la edad y el índice de masa corporal, una relación entre peso y altura que se emplea para describir características de los grupos estudiados.

Los investigadores detectaron bajas de triglicéridos en ensayos de menos de ocho semanas y en personas con índice de masa corporal menor a 30 (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los investigadores detectaron bajas de triglicéridos en ensayos de menos de ocho semanas y en personas con índice de masa corporal menor a 30 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Descenso promedio mayor en colesterol total que en LDL

El resultado central fue una reducción media de 5,159 miligramos por decilitro en el colesterol total. Para el colesterol LDL, la disminución promedio fue de 3,475 miligramos por decilitro.

El LDL transporta colesterol por la sangre y suele denominarse colesterol malo en la comunicación de salud.

Las cifras indican la diferencia promedio encontrada entre los grupos que consumieron legumbres y los grupos de comparación. No expresan una reducción asegurada para cada participante ni permiten anticipar qué ocurrirá ante una cantidad determinada de alimento.

La propia revisión reunió estudios con intervenciones distintas, por lo que sus resultados deben leerse dentro de ese alcance específico.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El modelo estadístico del metaanálisis contempló las variaciones de duración, cantidades y tipos de legumbre utilizadas en cada estudio (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo no halló un cambio significativo en el colesterol HDL, que suele llamarse colesterol bueno. Tampoco encontró una reducción general significativa de los triglicéridos, otro tipo de grasa que circula en la sangre.

Esta diferencia entre marcadores evita resumir los resultados como si todos respondieran de la misma forma al consumo de legumbres.

En algunos análisis por subgrupos, los autores observaron reducciones de triglicéridos en intervenciones de menos de ocho semanas y entre participantes con un índice de masa corporal inferior a 30.

Sin embargo, el resultado general no fue lo suficientemente consistente como para atribuir esa diferencia al consumo de legumbres. El estudio no presenta esos resultados parciales como una conclusión aplicable a todos los casos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La revisión examinó por separado la influencia de factores específicos como la edad, el índice de masa corporal y el tiempo de intervención (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin porción universal ni medición de eventos cardiovasculares

La revisión se concentró en concentraciones de lípidos en sangre. Por ese motivo, sus resultados no permiten afirmar que una cantidad específica de legumbres prevenga por sí sola una enfermedad cardiovascular.

Tampoco establece una porción diaria universal ni una frecuencia semanal que pueda trasladarse sin matices a cualquier alimentación.

En los 31 ensayos incluidos, el consumo de legumbres no derivadas de la soja se asoció con descensos promedio en colesterol total y LDL. El mismo trabajo muestra que los resultados no fueron iguales para HDL y triglicéridos, y que las condiciones de los ensayos variaron.

El alcance de la revisión se limita a las intervenciones y los marcadores que examinó. El estudio no evaluó otros posibles mecanismos ni permite atribuir el resultado a un solo componente de las legumbres.

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