Cómo la osteopenia debilita los huesos con el paso del tiempo y en qué se diferencia de la osteoporosis

La Dra. Jasmine Samvelyan, consultada por The Conversation, advirtió sobre la alta prevalencia de esta condición silenciosa, los principales factores de riesgo, el impacto de los cambios hormonales y las claves para detectarla tempranamente

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
La osteopenia avanza de forma silenciosa y muchas veces se detecta solo tras una fractura o una densitometría ósea de control (Imagen Ilustrativa Infobae)

La osteopenia, caracterizada por una disminución de la densidad mineral ósea, se consolida como un problema de salud pública de alcance global. De acuerdo con datos difundidos por The Conversation, cerca del 40% de la población adulta presenta esta condición, que eleva significativamente el riesgo de fracturas.

Si bien su incidencia es mayor en mujeres posmenopáusicas y en personas de edad avanzada, puede desarrollarse en cualquier momento de la vida adulta. En el Reino Unido, por ejemplo, se registran más de 500.000 fracturas al año vinculadas a la baja densidad ósea, lo que refleja la dimensión del problema y la urgencia de reforzar las estrategias de prevención y diagnóstico precoz.

A diferencia de la osteoporosis, que implica una pérdida más severa de la densidad ósea y un alto riesgo de fracturas incluso ante caídas leves, la osteopenia se considera un estado de alerta: la densidad es inferior a lo normal, pero aún no alcanza el umbral de enfermedad.

De acuerdo con Cleveland Clinic, esta fase intermedia puede actuar como precursora, aunque no necesariamente progresa si se adoptan medidas adecuadas de cuidado y prevención.

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El riesgo de fracturas por baja densidad ósea se manifiesta con mayor frecuencia en mujeres posmenopáusicas y adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los principales desafíos radica en su carácter asintomático: la osteopenia suele avanzar sin señales evidentes, por lo que muchos casos se detectan recién tras una fractura o mediante estudios específicos como la densitometría ósea, indicados ante la presencia de factores de riesgo.

El hueso, un tejido en constante renovación

El hueso está formado por tejido dinámico que atraviesa un proceso continuo de renovación denominado remodelación ósea. Este proceso alterna la destrucción del hueso viejo (resorción) con la formación de hueso nuevo.

En la adultez temprana, ambos procesos mantienen un equilibrio, pero a partir de los 25 a 30 años, el ciclo cambia: la resorción supera la formación y la densidad ósea comienza a disminuir de forma gradual.

El envejecimiento se identifica como el principal factor de riesgo para la pérdida ósea. No obstante, la Dra. Jasmine Samvelyan precisó a The Conversation que ciertos elementos pueden acelerar este proceso, en particular los cambios hormonales.

Infografía con un esqueleto humano y un fémur ampliado, mostrando información detallada sobre la osteopenia, sus causas, métodos de prevención y detección.
El envejecimiento y los cambios hormonales, como la menopausia, destacan como los principales factores de riesgo para la pérdida de masa ósea (Imagen Ilustrativa Infobae)

La disminución de estrógenos tras la menopausia tiene un impacto en la salud ósea de las mujeres porque estas hormonas contribuyen a ralentizar la degradación del tejido óseo. Según la experta en ciencias biomédicas, una de cada dos mujeres mayores de 50 años padecerá una fractura por fragilidad.

Factores de riesgo y hábitos de vida

El estilo de vida influye directamente en la densidad ósea. Fumar, consumir alcohol en exceso y la inactividad física aumentan el riesgo de desarrollar osteopenia. La alimentación cumple un rol esencial: una dieta baja en calcio y vitamina D limita la capacidad del cuerpo para mantener huesos fuertes.

La Dra. Samvelyan destacó que la deficiencia de vitamina D es frecuente en el Reino Unido, lo cual lleva a recomendar la suplementación en numerosos casos.

Tabaquismo y alcohol
Hábitos como fumar, el consumo excesivo de alcohol, la falta de ejercicio y dietas bajas en calcio o vitamina D aumentan la vulnerabilidad a osteopenia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los medicamentos también pueden afectar la densidad ósea. El uso prolongado de esteroides y ciertas enfermedades como la enfermedad de Crohn o la celiaquía, que alteran la absorción de nutrientes o los niveles hormonales, incrementan la vulnerabilidad frente a la pérdida ósea.

Diagnóstico y herramientas de evaluación

Detectar la osteopenia en etapas iniciales permite implementar estrategias para reducir el riesgo de fracturas y evitar la progresión hacia la osteoporosis, una condición más grave. El diagnóstico se realiza mediante una densitometría ósea por absorciometría de rayos X de doble energía (DXA), una prueba radiológica de baja dosis.

Los resultados se expresan en una puntuación T: valores entre -1,0 y -2,5 indican osteopenia, mientras que cifras inferiores a -2,5 corresponden a osteoporosis.

Una mujer de 40 años en bata rosa sobre una mesa de examen, con las piernas elevadas, bajo un equipo de densitometría ósea mientras una técnica monitoriza.
El diagnóstico de osteopenia se realiza mediante densitometría ósea (DXA), con valores T entre -1,0 y -2,5 considerados indicativos de la afección (Imagen Ilustrativa Infobae)

La decisión sobre el tratamiento depende del riesgo individual de fractura, que se evalúa considerando la edad, la densidad mineral ósea, el uso de ciertos medicamentos y otros factores asociados. No todas las personas diagnosticadas requieren fármacos; muchas pueden controlar la condición mediante cambios en la alimentación, el ejercicio y la reducción de factores de riesgo.

Estrategias para frenar la pérdida ósea

El abordaje de la osteopenia se enfoca en ralentizar o evitar la pérdida adicional de masa ósea y reducir la probabilidad de fracturas. Las recomendaciones incluyen dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol y mantener un peso corporal adecuado.

El ejercicio regular, especialmente las actividades con carga como caminar, bailar o trotar, favorece la formación de hueso. Además, el entrenamiento de resistencia mejora la fuerza muscular y el equilibrio, ayudando a prevenir caídas.

Pareja de 50 años, un hombre y una mujer, trotando en un sendero rodeado de abundante pasto y árboles con hojas verdes, bajo luz natural.
Las estrategias de prevención incluyen ejercicio regular, alimentación rica en calcio y vitamina D, y evitar factores de riesgo modificables (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Dra. Samvelyan resaltó que una ingesta suficiente de calcio y vitamina D es fundamental para la salud ósea. Los lácteos, las verduras de hoja verde y los alimentos fortificados constituyen fuentes habituales de estos nutrientes. En casos donde la dieta no es suficiente, los profesionales sanitarios pueden indicar suplementos.

Tratamiento farmacológico y perspectivas

Cuando el riesgo de fractura es elevado o ya se ha presentado una fractura por fragilidad, los médicos pueden optar por medicamentos conocidos como fármacos antirresortivos, que disminuyen la degradación ósea y ayudan a conservar la densidad mineral.

Contrario a la creencia común, la osteopenia no representa únicamente una etapa previa a la osteoporosis. La experta advirtió que debe considerarse una señal de alerta que permite intervenir antes de que la pérdida ósea alcance niveles críticos.

Las pruebas científicas muestran que la detección temprana y la modificación de hábitos pueden mantener la salud del esqueleto y reducir el riesgo futuro de fracturas. En determinados casos, la densidad ósea puede experimentar mejoras tras implementar las intervenciones adecuadas.

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