
El verano trae consigo temperaturas extremas que pueden afectar significativamente al organismo, especialmente durante la actividad física. Mientras el ejercicio tiene numerosos beneficios, las altas temperaturas pueden convertirlo en un desafío para el cuerpo humano.
Qué hay que tener en cuenta al hacer ejercicio en verano
Cuando las temperaturas superan los 32 o 33 grados, combinadas con alta humedad, el sistema natural de termorregulación del cuerpo puede fallar, dificultando la eliminación del calor generado tanto por el ambiente como por el metabolismo. Esto puede derivar en síntomas como agotamiento, irritabilidad, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y calambres musculares. En casos graves, puede llegar a un desmayo o síncope.
El doctor Heredia destaca que todos, independientemente de su edad o estado físico, están en riesgo durante estas condiciones climáticas. Sin embargo, ciertos grupos como adultos mayores, niños pequeños, embarazadas, personas con enfermedades crónicas o quienes toman ciertos medicamentos son particularmente vulnerables.

Por ello, es crucial adaptar la rutina deportiva según las condiciones climáticas, priorizando horarios más frescos y evitando la exposición directa al sol en las horas de mayor calor.
Cómo identificar un golpe de calor
El golpe de calor es una condición grave que ocurre cuando el cuerpo no puede regular su temperatura y esta supera los 39 °C. Entre los síntomas iniciales se encuentran:
- Agotamiento extremo.
- Dolores de cabeza persistentes.
- Náuseas o vómitos.
- Calambres musculares.
- Piel seca y caliente al tacto (en casos avanzados).
- Desorientación o confusión mental.
- En casos críticos, pérdida del conocimiento.
Estos síntomas requieren atención médica inmediata. Ante cualquier sospecha de golpe de calor, es fundamental detener la actividad física, buscar sombra o un lugar fresco, hidratarse con agua fría y consultar a un médico o acudir a un servicio de emergencias.

10 consejos para hacer deporte en verano y evitar un golpe de calor
- Mantener una hidratación adecuada: beber entre 2,5 y 3,5 litros de agua fría al día, sin esperar a sentir sed. Evitar bebidas alcohólicas, con cafeína o azúcar.
- Elegir una alimentación ligera: optar por frutas, verduras y alimentos bajos en grasa para no sobrecargar el sistema digestivo.
- Usar ropa adecuada: priorizar prendas livianas, de colores claros y materiales como algodón, que faciliten la transpiración.
- Protegerse del sol: utilizar gorra, sombrero y gafas de sol para reducir la exposición directa.
- Aplicar protector solar: elegir productos con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30 y reaplicarlo según las indicaciones.
- Evitar horarios de mayor calor: en Argentina, es recomendable evitar la actividad física entre las 10:00 y las 17:00 horas.
- Hidratarse durante el ejercicio: consumir líquidos antes, durante y después de la actividad. Las bebidas isotónicas con sales minerales también son útiles.
- Preferir espacios ventilados: buscar áreas sombreadas o con buena circulación de aire para realizar actividades.
- Tomar duchas templadas: ayudan a reducir el calor corporal y eliminar el sudor.
- Consultar al médico: si hay dudas o síntomas persistentes, buscar atención profesional de inmediato.
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