
Al analizar los resultados de un estudio que abarcó a más de 15.000 personas en distintos países, científicos identificaron que el ejercicio aeróbico es el único tipo de actividad física que reduce con mayor eficacia el dolor de rodilla causado por la osteoartritis.
El resultado, publicado en la revista científica internacional British Medical Journal, surgió tras revisar más de 200 ensayos clínicos realizados entre 1990 y 2024. La investigación evaluó el impacto de diversas rutinas sobre el dolor, la función física y la calidad de vida de quienes padecen esta afección.
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En la actualidad, la osteoartritis de rodilla afecta a casi el 30% de las personas mayores de 45 años a nivel global. Los síntomas más frecuentes incluyen dolor, inflamación y pérdida de movilidad, lo que dificulta la realización de tareas cotidianas y disminuye la independencia de los pacientes. A pesar de la alta prevalencia, existen dudas sobre cuáles son los tratamientos más efectivos para controlar la enfermedad.
Evidencia científica y voces expertas

En este contexto, los fisioterapeutas estadounidenses Robyn Culbertson y Karena Wu explicaron en la revista especializada en salud Prevention, que el estudio se basó en una revisión sistemática y un metaanálisis. Según los especialistas, participaron pacientes diagnosticados con osteoartritis sintomática de rodilla. De acuerdo con los datos recopilados, el análisis comparó seis tipos de ejercicio: aeróbicos, de flexibilidad, de fortalecimiento, mente-cuerpo, neuromotores y combinados.
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Al profundizar en los resultados, el ensayo señaló que el ejercicio aeróbico fue el más eficaz para aliviar el dolor, mejorar la movilidad y potenciar la calidad de vida en los distintos plazos evaluados: corto (4 semanas), medio (12 semanas) y largo (24 semanas). Según el informe, el resto de las modalidades, como los ejercicios de flexibilidad o fuerza, también mostraron beneficios, pero en menor medida y con menor consistencia.
Según precisó Robyn Culbertson, portavoz de la Asociación Estadounidense de Fisioterapia (APTA), este metaanálisis “confirma que la actividad física regular puede mejorar el movimiento y la función, y reducir el dolor articular”. Por su parte, Karena Wu, propietaria de ActiveCare Physical Therapy, señaló que “el movimiento repetitivo ayuda a nutrir las superficies articulares y favorece la activación muscular y la amplitud de movimiento”.
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Recomendaciones prácticas y beneficios adicionales

Por otra parte, la destacada fisioterapeuta Wu, subrayó que el ejercicio es importante en el manejo de la artritis, “pero siempre debe adaptarse a los propios límites”. Los expertos sugieren empezar con baja intensidad y observar la respuesta corporal antes de intensificar la actividad. Ambos profesionales coinciden en que no se debe excluir la variedad.
El fortalecimiento muscular sigue siendo fundamental para la salud de la rodilla y la prevención de complicaciones. “Los fisioterapeutas pueden ajustar los ejercicios para garantizar la seguridad y adaptarlos a las necesidades individuales”, sostuvo Culbertson.
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Además de aliviar el dolor articular, el ejercicio aeróbico contribuye a la salud cardiovascular y respiratoria. Los especialistas explicaron que el corazón y los vasos sanguíneos se fortalecen, y los pulmones mejoran su capacidad de intercambio gaseoso. Afirmaron que la actividad aeróbica favorece la salud ósea, la pérdida de peso y la liberación de endorfinas, lo que puede contribuir al bienestar general.
En la práctica, los especialistas recomendaron actividades como caminar, nadar, andar en bicicleta y bailar, ya que permiten mantener la movilidad articular y mejorar la resistencia física sin sobrecargar las articulaciones. El seguimiento profesional y la personalización de los entrenamientos ayudan a evitar lesiones y a maximizar los beneficios.
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Límites del estudio y perspectivas futuras

De acuerdo con los autores citados en The BMJ, el análisis incluyó exactamente 15.684 participantes, lo que respalda las conclusiones. Además, el trabajo agrupó datos de cientos de ensayos controlados de diferentes regiones y contextos.
No obstante, muchos de los ensayos incluidos tenían muestras pequeñas. La naturaleza crónica y progresiva de la osteoartritis exige estudios a largo plazo para evaluar la persistencia de los beneficios del ejercicio.
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Para finalizar, los especialistas remarcaron que el ejercicio regular ayuda a reducir la rigidez, promueve la salud articular y previene caídas. “El movimiento constante permite mantenerse activo y disfrutar de las actividades cotidianas durante el envejecimiento”, concluyeron.
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