Día Mundial de la Leche: sus múltiples beneficios para la salud respaldados por la ciencia

En el marco de la efeméride, un repaso por la evidencia en torno a este alimento clave para el desarrollo y el bienestar

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un estudio de la Universidad de Oxford confirma que consumir 300 mg de calcio diario, equivalente a un vaso de leche, reduce el riesgo de cáncer colorrectal en un 17% (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Día Mundial de la Leche se celebra cada 1 de junio desde 2001 por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en una fecha creada para destacar el papel de este alimento en la seguridad alimentaria, la nutrición y el desarrollo económico, en un momento en que la ciencia vuelve a poner el foco en los alimentos como herramienta de prevención y no solo en suplementos o productos no naturales.

Según la FAO, la leche es uno de los productos agrícolas más producidos y valiosos del planeta por su combinación de nutrientes esenciales y su aporte a dietas de distinta composición.

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Uno de los datos más citados en la evidencia reciente surge de un estudio de la Universidad de Oxford, que siguió durante más de 16 años los hábitos alimentarios de más de 540.000 mujeres. Ese análisis mostró que una ingesta diaria de 300 mg de calcio, equivalente a un vaso de leche, reduce en 17% el riesgo de cáncer colorrectal.

Tomar leche
La leche destaca por su aporte de proteínas de alto valor biológico, vitaminas A y D, calcio, fósforo y minerales como magnesio y selenio clave para la salud (Freepik)

La investigadora principal Keren Papier explicó que ese efecto se debe a que el calcio puede “unirse a los ácidos biliares y a los ácidos grasos libres en el colon”, y así reducir su capacidad de generar daño celular.

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Qué aporta un vaso de leche a la salud integral

La leche contiene proteínas de alto valor biológico, vitaminas A y D, calcio y fósforo. También aporta vitaminas del complejo B, incluida la B12, además de magnesio y selenio, minerales vinculados a múltiples funciones celulares y metabólicas.

Según la FAO, ese perfil resulta especialmente valioso en dietas predominantemente vegetales, donde la leche puede complementar la diversidad y la densidad nutricional, sobre todo en poblaciones con acceso limitado a otros productos de origen animal.

Una respuesta a cuánto se recomienda consumir por día en la Argentina está en las Guías Alimentarias para la Población Argentina del Ministerio de Salud de la Nación: tres porciones diarias de leche, yogur o queso. El documento aconseja preferentemente opciones descremadas para cubrir necesidades de calcio, proteínas y vitaminas asociadas.

El ejercicio al aire libre, clave para un estilo de vida saludable. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las Guías Alimentarias Argentinas recomiendan tres porciones diarias de leche, yogur o queso, preferentemente descremados, para cubrir necesidades de calcio y proteínas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una porción puede equivaler a una taza de leche, un vaso de yogur, una rodaja de queso cremoso del tamaño de un mazo de cartas o una cucharada de queso untable. Según las guías, la recomendación diaria puede alcanzarse con una combinación simple de un vaso de leche, una porción de yogur y una porción de queso.

La leche, además, continúa siendo un alimento esencial en los primeros años de vida y útil a lo largo de todas las etapas por su composición completa, indica la Clínica Universidad de Navarra. Aporta vitaminas y algunas enzimas digestivas, según la información difundida por el centro. Esa combinación de elementos le da una utilidad destacada para el organismo.

Cabe recordar que, en el marco de esta efeméride, Mastellone Hnos. entregará 250.000 vasos de leche a sectores vulnerables a través de la Red Argentina de Bancos de Alimentos, Pata Pila, Fundación Haciendo Camino y hospitales de las comunidades donde opera. En la Plaza El Zorzal del Shopping Abasto también habrá talleres de nutrición y actividades deportivas abiertas a toda la familia.

El valor nutricional no se limita a la infancia

La leche fue considerada tradicionalmente un alimento clave para la etapa de desarrollo y crecimiento, y también resulta útil durante toda la vida, sostiene la Clínica Universidad de Navarra.

Esa valoración se apoya en su composición completa. Por ese motivo, la entidad recomienda mantener su presencia en los primeros años y no relegarla frente a otros productos más atractivos, pero menos útiles desde el punto de vista nutricional.

Imagen de una botella de leche rodeada de otros alimentos básicos, resaltando su papel crucial en la alimentación diaria y su contribución al aporte de calcio necesario para el organismo. Palabras clave: alimentación diaria, aporte de calcio, botella de leche, dieta equilibrada, fuente de nutrición, productos lácteos, esencial, salud alimentaria, consumo de leche, bienestar. (Imagen ilustrativa Infobae)
La leche mantiene su valor nutricional a lo largo de todas las etapas de la vida, siendo esencial para el desarrollo infantil y la prevención de déficits nutricionales (Imagen ilustrativa Infobae)

Calcio y salud ósea: qué puede cambiar si se consume menos

Mantener el consumo de leche es especialmente relevante en personas en crecimiento o con problemas nutricionales y enfermedades crónicas, puntualiza la Clínica Universidad de Navarra. Al mismo tiempo, aclara que no debe reemplazar otros alimentos indispensables. También subraya que su aporte ayuda a evitar déficits nutricionales y una ingesta insuficiente de calcio, un problema que puede tener consecuencias sobre el metabolismo y la salud del sistema óseo.

Por último, el centro señala que las características de la leche dependen de toda la cadena de obtención y procesamiento: influyen la forma de obtención, el tipo de animal y su alimentación, además del traslado y el tratamiento posterior.

Por otro lado, las proteínas de la leche aportan los aminoácidos esenciales que necesita el organismo humano y combinan mecanismos de absorción rápida y lenta que favorecen la síntesis y la recuperación muscular, una cualidad que explica por qué su consumo dejó de asociarse solo al deporte de alto rendimiento y hoy gana interés entre adultos mayores, personas que buscan cambiar hábitos y consumidores de 25 a 55 años.

De acuerdo con la FAO, hasta 2023 el consumo global de proteínas pasó de aproximadamente 60 gramos diarios por persona a 80 gramos en los últimos 60 años. En Argentina, el 70% de la población declara prestar atención a su ingesta proteica.

Leche
Las proteínas de la leche, como caseína y suero, aportan todos los aminoácidos esenciales, favoreciendo tanto la síntesis como la recuperación muscular (Freepik)

Las proteínas de la leche son consideradas de alto valor biológico porque aportan todos los aminoácidos esenciales en cantidades y proporciones adecuadas para cubrir las necesidades humanas. También se distinguen por su elevada digestibilidad, su perfil completo de aminoácidos indispensables y su alto contenido de leucina, el aminoácido clave para activar la síntesis de proteína muscular.

La leche contiene proteínas que actúan de manera complementaria: la caseína representa el 80% y tiene absorción lenta, mientras la proteína de suero equivale al 20% y se absorbe rápido. Ambas aportan los nueve aminoácidos esenciales y presentan alta digestibilidad. Las proteínas del suero estimulan de forma potente la síntesis de proteína muscular por su rápida digestión. La caseína, en cambio, favorece una liberación sostenida de aminoácidos y reduce el catabolismo muscular.

Esa combinación resulta especialmente beneficiosa después del ejercicio o durante períodos de restricción energética. La caseína sostiene la recuperación muscular durante horas y la proteína de suero concentra una alta proporción de leucina, el aminoácido que activa la síntesis muscular.

De acuerdo con la OMS, la recomendación para la población general es de entre 0,8 y 1 g de proteína por kilo de peso al día. Para adultos activos y deportistas, la indicación puede llegar hasta 1,6 g/kg. El cambio en la demanda también modificó el perfil de quienes buscan este nutriente. El interés ya no se limita a deportistas de alto rendimiento y hoy incluye a adultos mayores, por la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento, a personas en proceso de cambio de hábitos y a consumidores de entre 25 y 55 años.

Lactancia materna

Las secretarías de salud tendrán a cargo la inspección, registro y verificación de las salas de lactancia en todo el país- crédito VisualesIA
La OMS recomienda lactancia materna exclusiva los primeros seis meses, ya que protege el desarrollo físico, cerebral y reduce riesgos de enfermedades infantiles (Imagen ilustrativa Infobae)

Según la Organización Mundial de la Salud, la mala nutrición en las primeras etapas de la vida puede causar daños extensos e irreversibles en el crecimiento físico y el desarrollo del cerebro. El organismo sostiene que la lactancia materna es la forma óptima de alimentar a los bebés porque aporta nutrientes en equilibrio adecuado y ofrece protección contra enfermedades.

La OMS recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Después aconseja introducir alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados, mientras la lactancia continúa hasta los dos años o más.

En 2012, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó el objetivo global de elevar al menos al 50% la tasa de lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses para 2025. Según la OMS, la lactancia prolongada reduce en 13% el riesgo de sobrepeso y obesidad en la niñez y disminuye en 35% el riesgo de diabetes tipo 2.

El organismo también indica que amamantar durante seis meses o más se asocia con una reducción del 19% en el riesgo de leucemia infantil. Añade que los bebés amamantados tienen un 60% menos de riesgo de morir por síndrome de muerte súbita infantil que los que no reciben lactancia materna.

La OMS señala además que la lactancia promueve el apego entre madre e hijo porque períodos más prolongados se asocian con respuestas maternas más sensibles y con mayor seguridad en ese vínculo. El seguimiento de una cohorte 30 años después del nacimiento mostró que los adultos que habían sido amamantados tuvieron salarios más altos, un efecto mediado por más años de escolaridad.

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