El reloj interno femenino: claves para comer y moverse según el ritmo del cuerpo

Stacy Sims revela por qué adaptar la nutrición y el ejercicio a los ciclos biológicos puede marcar una diferencia clave en la salud de las mujeres

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Ilustración de tres mujeres caricaturizadas, de diferentes edades, ejercitándose con una cuerda, una pesa y bandas elásticas, rodeadas de símbolos de salud.
La fisióloga Stacy Sims alerta sobre las distorsiones científicas en ejercicio y nutrición causadas por estudios centrados en varones (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el pódcast del médico Mark Hyman, estuvo como invitada la fisióloga Stacy Sims, quien advirtió que la ciencia habitualmente toma como referencia a sujetos masculinos, lo que distorsiona las recomendaciones para mujeres. Analizaron diferencias fisiológicas, el envejecimiento saludable, la fuerza muscular y el papel de la proteína en la dieta femenina.

Sims señaló que los modelos tradicionales de entrenamiento y nutrición suelen pasar por alto las variaciones hormonales y la fisiología de las mujeres. Propuso adaptar el ejercicio, priorizar el fortalecimiento muscular, ajustar el consumo de proteína y considerar el ritmo alimentario para favorecer la salud femenina en todas las etapas de la vida.

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Mujeres y entrenamiento personalizado

“Las mujeres no son hombres pequeños”, indicó Sims, quien explicó que la mayor parte del conocimiento sobre ejercicio y nutrición se fundamentó en datos obtenidos de hombres y luego generalizados a las mujeres.

Esta consigna, central en su enfoque docente e investigativo, surgió mientras enseñaba en la Universidad de Stanford: “Iniciaba mis clases diciendo: ‘Las mujeres no son hombres pequeños’. Los estudiantes preguntaban qué significaba y así detallaba las diferencias fisiológicas entre ambos sexos en sistemas como el cardiovascular”.

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Mujer de cabello rubio y blusa verde sentada en una mesa blanca, gesticulando mientras habla frente a un micrófono negro con un vaso de agua al lado
El ciclo menstrual y las variaciones hormonales influyen en el metabolismo, las necesidades nutricionales y el rendimiento de las mujeres (YouTube: Mark Hyman, MD)

Relató que esa idea la llevó a desarrollar suplementos diferenciados por género, afrontando la incomprensión de la industria. “Conservé esa consigna porque conectaba con la gente”, remarcó. Y sentenció: “No considero apropiado aplicar normas genéricas si quiero optimizar mi salud como mujer”.

Además, Sims puntualizó que su experiencia atlética y militar la llevó a entrenar con hombres y mujeres, pero encontró que los materiales académicos solo abordaban la salud femenina desde la patología: “Siempre mencionaban anemia, fracturas o sobreentrenamiento. Yo quería saber cómo prevenirlo, y nadie tenía la respuesta”.

El impacto de las etapas hormonales en la salud femenina

El diálogo profundizó en los cambios fisiológicos asociados a las distintas etapas vitales y fases hormonales. Sims recalcó que desde la pubertad, las distinciones se vuelven evidentes: “Los chicos tienden a ganar fuerza y velocidad; las chicas modifican su centro de gravedad, aumentan su porcentaje de grasa corporal y experimentan el inicio del ciclo menstrual”.

Respecto al ciclo menstrual, advirtió que no existe un “estándar” de 28 días: la variabilidad es la norma. Subrayó la influencia de anticonceptivos, trastornos como endometriosis o síndrome de ovario poliquístico, así como el uso de dispositivos intrauterinos, todos ellos factores que alteran el entrenamiento y el metabolismo.

Ilustración de una silueta femenina con el sistema cardiovascular iluminado en rojo y naranja, y moléculas de estrógeno púrpuras flotando alrededor.
Sims recomienda alimentación basada en crononutrición, priorizando las calorías en las primeras horas del día y ajustando el ritmo circadiano femenino (Imagen Ilustrativa Infobae)

Detalló también que en la perimenopausia y la menopausia, las fluctuaciones hormonales y los cambios en el microbioma intestinal dificultan la gestión del peso y la recuperación física.

Sims abordó el fenómeno de la percepción errónea: “Muchas piensan que están perdiendo la razón, pero en realidad se las compara contra un patrón masculino”. Asimismo, subrayó la ausencia de protocolos universales para diagnosticar temas como la endometriosis o determinar el momento exacto de la ovulación: “Solamente los síntomas y pruebas avanzadas pueden brindar certezas, pero la variabilidad permanece muy alta”.

Según Sims, ante esta “sopa hormonal”, factores como el estrés, la alimentación, el descanso y el tipo de relaciones son determinantes en el bienestar general, la composición corporal y la salud metabólica. “El mito más grande es pensar que envejecemos igual que los hombres y debemos hacer lo mismo”, remarcó.

Un hombre y una mujer sentados en sillas, conversando frente a una mesa redonda de mármol con dos micrófonos, un iPad y un vaso de agua. Al fondo, una pintura abstracta
El consumo diario de proteína debe ser entre 1,6 y 2 gramos por kilo de peso para optimizar la salud y la fuerza en mujeres (YouTube: Mark Hyman, MD)

Claves de nutrición y proteína para la mujer

La nutrición femenina fue analizada desde la cronobiología y el ajuste de la alimentación a los ritmos circadianos. “Si no comemos en la primera hora de la mañana, se altera la regulación de las hormonas que controlan el hambre y la saciedad, lo que afecta el resto del día”, explicó Sims.

Recomendó priorizar la alimentación circadiana para evitar atracones nocturnos y promover un mejor descanso y advirtió: “El error más grande es seguir reglas y modas sin escuchar al propio cuerpo”.

Sobre el consumo de proteína, Sims aseguró que “la cantidad diaria sugerida solo evita la malnutrición, no optimiza la salud”. Y citó que “entre 1,6 y 2 gramos por kilo de peso es el rango ideal”.

“Durante el envejecimiento, la resistencia anabólica implica requerir más aporte y tomarlo poco después del ejercicio, preferentemente entre treinta y cinco y cuarenta gramos de proteína para mujeres mayores”, agregó.

Finalmente, desaconsejó los ultraprocesados: “No somos tan ingeniosos como la naturaleza. Los ‘alimentos funcionales’ carecen de la complejidad de un alimento completo”.

comer carne proteínas
La importancia de romper mitos sobre fragilidad femenina, promover la comunidad y adaptar rutinas breves para mejorar el bienestar a cualquier edad (Freepiks)

Fortalecimiento muscular y bienestar integral

Simsdestacó que el desarrollo muscular cumple un papel fundamental en la salud femenina a cualquier edad y cuestionó varios mitos asociados al entrenamiento de fuerza en mujeres. Según explicó, mantener y fortalecer el músculo es clave para un envejecimiento saludable, especialmente porque el paso de los años y la disminución de estrógenos afectan la potencia y la fuerza debido al deterioro de las fibras musculares rápidas.

La especialista también remarcó que levantar cargas pesadas puede generar beneficios importantes para el cerebro y recomendó ejercicios realizados con aproximadamente el 80 % de la capacidad máxima y pocas repeticiones. Para quienes sienten incomodidad o temor al gimnasio, Sims sugirió comenzar con entrenamientos en casa y resaltó la importancia de la comunidad, la organización y los hábitos sostenibles para romper la asociación entre envejecimiento y fragilidad.

Según afirmó, incluso pequeñas rutinas de bienestar pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida.

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