
Durante años, el debate sobre si el azúcar puede considerarse una sustancia adictiva ha generado posiciones encontradas en el ámbito médico, académico y social. Mientras que el alcohol, la nicotina y los opiáceos están categorizados como adictivos por criterios clínicos estrictos, el azúcar ocupa un terreno más ambiguo.
Según el doctor Frank Hu, presidente del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Harvard T.H. Chan School of Public Health y profesor de medicina en la Harvard Medical School, “el azúcar tiene algunas cualidades adictivas, pero no está clasificado oficialmente como una sustancia adictiva como el alcohol, la nicotina o las drogas”. Lo que sí está claro, afirmó en diálogo con The Harvard Gazette, es que tanto sus efectos físicos como psicológicos son reales.
¿Es el azúcar una sustancia adictiva?
El azúcar no cumple con los criterios clínicos actuales para ser clasificada como una sustancia adictiva. “Aunque se ha demostrado que aumenta los antojos y las conductas alimentarias compulsivas, técnicamente no se clasifica como una sustancia adictiva según los criterios clínicos actuales”, sostiene Hu desde Harvard. Esta distinción no implica que no tenga impacto: el consumo de azúcar puede generar patrones de comportamiento similares a los que aparecen en otras adicciones, aunque menos intensos.

“Cuando se deja de consumir repentinamente, se experimentan síntomas similares a la abstinencia: dolores de cabeza, mareos, ansiedad”, explica Hu. Estos efectos son reales, aunque más leves que los que provocan sustancias como la nicotina o los opiáceos. La diferencia clave, según Hu, es de intensidad: “En el caso del alcohol, la nicotina y las drogas, estos síntomas son muy graves y es muy difícil dejar de consumirlas por completo”.
Parte del problema radica en cómo se configura el sistema alimentario moderno. Muchos productos disponibles en el mercado son ultraprocesados y están diseñados para resultar agradables al gusto y ser altamente accesibles. En palabras del especialista de Harvard, están “repletos de ultraprocesados que no solo contienen azúcar añadido, sino también grasas no saludables y sodio”. Este tipo de alimentos, por su composición, “aumenta los antojos, ya que son muy agradables al paladar y accesibles”.
Azúcar versus sustancias eliminables de la dieta
Una diferencia fundamental entre el azúcar y sustancias como el alcohol o las drogas es su papel en la nutrición humana. Según el Dr. Hu, “es importante distinguir entre un alimento o nutriente necesario para sobrevivir y una droga o sustancia que puede eliminarse por completo de la dieta”. A diferencia de las drogas o el alcohol, el azúcar está presente de forma natural en alimentos esenciales como “frutas, verduras, cereales integrales, leche y otros productos lácteos”.

La cantidad de azúcar que se consume tiene un peso decisivo en sus efectos sobre la salud. “Si se consume azúcar en cantidades bajas o moderadas, no tendrá consecuencias graves para la salud ni efectos psicológicos”, explica Hu. En cambio, los niveles actuales de consumo son excesivos. “En Estados Unidos, una persona promedio consume aproximadamente 20 cucharaditas diarias de azúcar añadida en bebidas azucaradas, refrigeradores y dulces, una cantidad enorme: casi 300 calorías”.
Esto contrasta con las recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón, que sugiere “no más de 9 cucharaditas de azúcar añadida para los hombres, 6 cucharaditas para las mujeres y mucho menos para los niños”.
Estrategias para reducir el consumo
Eliminar de golpe el azúcar puede tener efectos adversos. Por eso, Hu recomienda una estrategia gradual. Parte de esa estrategia implica prestar atención a lo que se consume: “Lea las etiquetas de sus galletas y refrigerios”.
El azúcar no solo aporta energía. Tiene un componente sensorial que realza la experiencia alimentaria. “Una cantidad adecuada de azúcar en nuestra dieta puede realzar el sabor y la textura; puede aumentar el placer”, afirma el profesor de Harvard. En ese sentido, concluye: “Necesitamos algo de dulzura en nuestra dieta y en nuestras vidas”.
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