
Algunos patrones oníricos se repiten frecuentemente en los sueños de las personas. Los mismos reflejan el impacto emocional frente a contextos adversos, y aunque tampoco son exclusivos de momentos de trauma colectivo; se trata de un fenómeno común que afecta a gran parte de la población en diferentes etapas de la vida. El portal Scientific American publicó un artículo sobre esta tendencia con la participación de especialistas.
De acuerdo con algunas investigaciones, los sueños recurrentes, especialmente aquellos de tono negativo, mostraron un aumento significativo debido a crisis globales, como la pandemia del COVID-19. Según detalló el informe, durante los primeros meses de la pandemia, los sueños de muchas personas se llenaron de imágenes relacionadas con el miedo, la enfermedad y la muerte.
La razón detrás de esta tendencia hacia lo negativo no está completamente clara, pero el especialista Michael Schredl del Instituto Central de Salud Mental en Alemania, explicó: “Los sueños tienden a exagerar emociones o situaciones de la vida diaria, incluso aquellas que parecen insignificantes”. Con este proceso se pueden amplificar sentimientos de impotencia o frustración, transformándolos en experiencias oníricas intensas.

El rol de la psicología en los sueños recurrentes
La ciencia identificó varios factores que podrían explicar por qué los sueños recurrentes suelen ser desagradables. Según los expertos, uno de ellos es el sesgo de negatividad, una predisposición psicológica que lleva a enfocarse más en pensamientos, emociones o interacciones negativas que en las positivas. Este sesgo tiene raíces evolutivas relacionadas con la supervivencia, se intensifica durante el sueño debido a la activación de áreas cerebrales asociadas con las emociones y la disminución de aquellas responsables del pensamiento lógico.
Este debilitamiento del filtro entre pensamientos y emociones durante el sueño puede explicar por qué las experiencias negativas del día se transforman en sueños perturbadores. Además, según la hipótesis de continuidad, los sueños reflejan los eventos y emociones de la vida diaria. Si una persona no procesa adecuadamente sus emociones mientras está despierta, su mente intentará hacerlo durante el sueño, lo que puede dar lugar a sueños recurrentes cargados de ansiedad o miedo.
Sueños en contextos de trauma colectivo
Los eventos traumáticos a gran escala, como los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos o la pandemia del coronavirus, proporcionaron a los científicos una oportunidad única para estudiar los patrones de los sueños recurrentes. De acuerdo con Deirdre Leigh Barrett, investigadora de sueños y autora del libro Pandemic Dreams, las personas que vivieron estas crisis experimentaron un aumento notable en sueños recurrentes de tono negativo.
Durante la pandemia, Barrett recopiló más de 15.000 informes de sueños y descubrió que los temas relacionados con el miedo, la enfermedad y la muerte, eran entre dos y cuatro veces más comunes que antes de la crisis sanitaria. Entre las narrativas más frecuentes se encontraban imágenes impactantes como seres queridos falleciendo, enjambres de insectos y desastres naturales como tsunamis, que simbolizaban una sensación de estar abrumado.

Estrategias para manejar los sueños recurrentes
Aunque los sueños recurrentes -especialmente negativos- son comunes, existen formas de reducir su frecuencia o intensidad. Una técnica efectiva es la terapia de ensayo de imágenes. Este método consiste en imaginar los sueños perturbadores con finales más positivos antes de dormir, lo que puede ayudar a modificar su contenido.
Nirit Soffer-Dudek, psicóloga clínica e investigadora de la conciencia en la Universidad Ben-Gurión del Néguev (Israel), destacó la importancia de mantener una buena higiene del sueño. Esto incluye establecer horarios regulares para dormir, evitar el uso de pantallas antes de acostarse y limitar el consumo de cafeína o alcohol. Estas prácticas pueden reducir el estado emocional elevado al momento de dormir, disminuyendo la probabilidad de tener sueños negativos.
La psicóloga Soffer-Dudek también recomendó establecer límites claros entre el tiempo de vigilia y el sueño, lo que puede ayudar a evitar que las preocupaciones diurnas se filtren en los sueños. Según la experta, estas estrategias no solo mejoran la calidad del sueño, sino que también contribuyen a un mayor bienestar emocional.
Los sueños recurrentes ofrecen una ventana única al funcionamiento de la mente humana y a cómo procesa emociones. Pese a que aún quedan muchas preguntas por responder, estudios como los de Schredl y Barrett arrojaron luz sobre los factores que influyen en estos patrones de sueño y cómo están relacionados con las experiencias diarias.
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