
Un equipo de investigadores de la Universidad de Sevilla, España, halló que la suplementación con creatina protege al cerebro de los efectos nocivos de una inflamación intestinal crónica, de acuerdo con un estudio realizado en ratas y publicado en la revista Brain, Behavior, and Immunity.
El hallazgo, limitado por ahora a modelos animales, abre una vía de investigación sobre el uso de este suplemento, conocido principalmente por su relación con el rendimiento muscular, para preservar la salud cerebral en personas con trastornos inflamatorios intestinales.
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El estudio, liderado por los neurofisiólogos Alejandro Ruiz-Calero y María Ortega-Domínguez, se centró en el hipocampo, la región cerebral responsable del aprendizaje y la memoria.
Según los autores, la creatina “restaura el contenido de creatina en el hipocampo, preserva la integridad neuronal y normaliza la excitabilidad neuronal al actuar selectivamente sobre parámetros alterados por la inflamación”.
Cómo se diseñó el experimento

Los investigadores trabajaron con ratas modificadas genéticamente para simular la colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que, junto con la enfermedad de Crohn, provoca que el sistema inmunitario ataque la mucosa intestinal y genere llagas abiertas en el colon y el recto.
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A un grupo de los animales se le administró agua con un gramo de creatina por kilogramo de peso corporal durante diez días antes de inducirles los síntomas de la enfermedad. La dosis diaria se mantuvo durante el resto del experimento.
En las ratas sin colitis, la suplementación no produjo cambios significativos en los niveles de creatina del hipocampo. En cambio, en los animales con la enfermedad, el compuesto restableció esos niveles, redujo la inflamación y limitó el daño neuronal en la región.
Un hallazgo adicional del trabajo señala que los beneficios de la creatina resultaron más evidentes en las ratas macho que en las hembras con colitis. Los autores explican esta diferencia por el hecho de que, en los machos, el daño cerebral asociado a la enfermedad parece ser más grave que en las hembras. El equipo sostiene que algunas afecciones inflamatorias podrían afectar de manera distinta al cerebro masculino y femenino, y que la suplementación con creatina ayudaría a prevenir parte de esas consecuencias.
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Los síntomas van más allá del intestino

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que incluye la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, no se limita a afectar el tracto digestivo. Cuando se encuentra en su fase activa, los pacientes suelen referir confusión mental, pérdida de memoria, déficits de atención y deterioro de las funciones ejecutivas.
Estudios previos en ratas con colitis ya habían mostrado un aumento de la inflamación en el hipocampo, pero la nueva investigación amplía esos resultados al demostrar que la inflamación intestinal también provoca daños y disfunción directa en las neuronas de esa región.
El equipo español había documentado el año anterior que la suplementación con creatina en roedores reducía la inflamación intestinal y el daño relacionado con la enfermedad en el propio intestino. Los nuevos experimentos extienden esos beneficios al cerebro.
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El papel de la creatina en el organismo

El cerebro consume una proporción considerable de la energía del cuerpo, y la creatina cumple una función relevante en el mantenimiento del equilibrio energético celular. En una dieta omnívora típica, una persona consume entre uno y dos gramos de creatina al día; el compuesto también es producido por el hígado, los riñones y el páncreas.
Una vez generada o ingerida, la creatina se almacena sobre todo en los músculos, pero también puede atravesar la barrera hematoencefálica y ser absorbida por las neuronas y otras células del cerebro.
Su función exacta dentro del sistema nervioso central todavía no está del todo esclarecida, aunque los autores sostienen que “más allá de la colitis, la reducción del contenido de creatina en el cerebro se ha relacionado con trastornos inflamatorios sistémicos y del sistema nervioso central, incluyendo neurodegeneración, traumatismo craneoencefálico y enfermedades neuropsiquiátricas”.
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Pese a los resultados, los propios investigadores advierten que gran parte de los estudios sobre creatina y salud cerebral permanecen en fase preclínica, lo que impide establecer con certeza su eficacia en personas.
El equipo concluye que, “desde una perspectiva clínica, la suplementación con creatina se perfila como una estrategia poderosa, complementaria y preventiva” para quienes padecen trastornos inflamatorios del intestino y el cerebro.
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