
Aunque cerca de una de cada tres personas puede desarrollar herpes zóster a lo largo de la vida, muchos pacientes llegan al consultorio sin reconocer sus síntomas iniciales ni entender qué implica el diagnóstico.
Un nuevo estudio realizado en Inglaterra mostró que esa falta de comprensión retrasa el reconocimiento del cuadro y agrava la experiencia de la enfermedad, un problema que gana relevancia porque el tratamiento antiviral tiene una ventana temprana de mayor utilidad y porque la desinformación también alimenta culpa e incertidumbre.
PUBLICIDAD
Esa distancia entre la frecuencia del cuadro y el escaso conocimiento previo apareció en entrevistas con adultos de entre 50 y 89 años que habían atravesado la enfermedad en centros de atención primaria de Inglaterra.
Muchos conocían el nombre, pero no sabían que podía reaparecer, que podía presentarse después de la vacunación o que los síntomas iniciales no siempre empiezan con una erupción evidente. Ese panorama quedó plasmado en un estudio publicado en la revista British Journal of General Practice.
PUBLICIDAD

El hallazgo ubica el problema en un terreno concreto de agenda sanitaria: el de las enfermedades frecuentes que suelen identificarse tarde o con ideas erróneas.
El herpes zóster, también llamado culebrilla, surge por la reactivación del virus varicela-zóster, que permanece inactivo durante años tras una infección previa de varicela.
PUBLICIDAD
Qué encontró el estudio en los pacientes
La investigación se desarrolló dentro del ensayo ATHENA, que evalúa si la amitriptilina puede prevenir dolor prolongado después del herpes zóster. Para este análisis, el equipo realizó entrevistas con 29 participantes atendidos en servicios de atención primaria de Inglaterra.
Según informó la University of Bristol en su comunicado institucional, la mayoría había oído hablar de la enfermedad antes del diagnóstico, pero contaba con un conocimiento escaso y fragmentario.
PUBLICIDAD

Ese punto tiene una consecuencia práctica. El cuadro suele asociarse a una erupción dolorosa en un solo lado del cuerpo, pero no todos los pacientes identifican de inmediato esa señal ni saben que puede haber molestias previas.
Las campañas públicas sobre vacunación ayudaron a algunas personas a reconocer la afección con más rapidez, aunque muchas no relacionaron su sarpullido con el herpes zóster en un primer momento.
PUBLICIDAD
La autora principal, Sophie Rees, investigadora del Bristol Trials Centre, resumió así ese impacto: “El herpes zóster es más que una erupción”, afirmó, según el comunicado de prensa.
“Provoca una variedad de síntomas que pueden afectar gravemente la vida diaria. Se reportaron con frecuencia dolor, cambios en el estado de ánimo e interrupciones en las actividades sociales y recreativas”, explicó la especialista.
PUBLICIDAD

Los primeros síntomas del herpes zóster suelen aparecer días o incluso semanas antes de que la erupción sea visible. Según Mayo Clinic, el dolor es habitualmente la primera señal: puede ser urente, punzante o acompañado de hormigueo y sensibilidad al tacto en un área limitada de un lado del cuerpo o la cara.
A esas molestias pueden sumarse fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, malestar general, náuseas y sensibilidad a la luz. La erupción aparece recién varios días después, en forma de una franja de ampollas que se desarrolla en un solo lado del torso, la cara o el cuello.
PUBLICIDAD
La institución advierte que algunas personas experimentan dolor sin llegar a presentar erupción visible, lo que puede dificultar el reconocimiento temprano del cuadro y retrasar la consulta médica.
El peso de la incertidumbre y la culpa
Otra observación del trabajo apunta a la forma en que muchos pacientes intentan explicar por qué apareció el cuadro. Según el comunicado institucional, el estrés tendía a ocupar un lugar central en esos relatos.
PUBLICIDAD

Esa interpretación llevaba en algunos casos a revisar decisiones personales o problemas de salud mental como si fueran la causa directa del episodio.
Ese razonamiento preocupa a los investigadores porque puede convertir una enfermedad viral en una experiencia de autoacusación. Jonathan Banks, investigador senior del Centre for Academic Primary Care de la University of Bristol y del NIHR Applied Research Collaboration West, advirtió que “los factores que desencadenan la aparición del herpes zóster son variados y no se comprenden por completo”, según el comunicado de prensa.
También señaló que los profesionales de la salud deben tratar con cautela el papel del estrés en esta enfermedad, porque puede llevar a una culpa excesiva.
El artículo académico también recoge esa incertidumbre desde la voz de los propios entrevistados. “Todo el mundo oyó hablar de esto, pero nadie sabe qué es”, señaló una de las frases citadas en el estudio para sintetizar la percepción de los participantes.

Según se detalla en el estudio, muchos entendían el herpes zóster como un cuadro de evolución imprevisible, sin una idea clara de cuánto duraría ni si dejaría secuelas.
Una de las complicaciones más conocidas es la neuralgia posherpética, un dolor nervioso que puede persistir aun después de que desaparece la erupción, siendo que esta enfermedad puede ser mal comprendida incluso por quienes ya habían oído hablar de ella.
En este punto, el reconocimiento temprano puede acelerar la consulta médica en un cuadro donde los antivirales suelen ser más útiles al comienzo.

“Los pacientes necesitan información clara sobre el herpes zóster para entender la enfermedad y buscar tratamiento a tiempo”, señaló Rees, según el comunicado de prensa. “Reconocer el impacto emocional y psicológico del herpes zóster también es fundamental”, explicó la especialista.
La investigadora agregó que los profesionales de la salud deben tranquilizar a los pacientes y explicarles que no es culpa de ellos y que no debería ser una fuente de vergüenza.
Un estudio previo sobre factores de riesgo concluyó que el sexo femenino fue un factor independiente asociado a mayor riesgo de herpes zóster en adultos de 25 a 64 años, mientras que otro trabajo sobre la epidemiología de la enfermedad en Estados Unidos observó que la incidencia siguió en aumento entre adultos más jóvenes.
El equipo encabezado por Sophie Rees también planteó en el comunicado que futuras investigaciones deberían incluir poblaciones más diversas y explorar con mayor detalle la relación entre salud mental, estrés y herpes zóster.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Daniel López Rosetti: “Cuando no dormís bien, estás envejeciendo más rápido”
El cardiólogo compartió en Infobae a las Nueve los efectos del insomnio y cómo mejorar la calidad del descanso nocturno. Entre los puntos principales, advirtió sobre el impacto del mal dormir en la salud física y mental

Una droga de venta libre y alto riesgo encendió las alarmas en Los Ángeles por su fácil acceso entre menores
Las autoridades locales buscan cerrar el acceso a un compuesto comercializado como potenciador mental pese a los reportes sobre dependencia y emergencias toxicológicas

“La situación es muy preocupante”: una médica argentina relató cómo enfrentan el brote de ébola en el Congo
Carolina Nanclares, coordinadora de Médicos Sin Fronteras, llegó a Kisangani para dirigir un centro de tratamiento y describió los desafíos que enfrentan los equipos sanitarios ante el avance de una cepa para la que no existe una vacuna aprobada

Cuáles son las bebidas para favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal y mejorar la digestión
Especialistas consultados por GQ explicaron qué características tener en cuenta al elegir estos productos, desde la presencia de bacterias beneficiosas hasta la cantidad de azúcar y otros componentes de su formulación

Ayuno intermitente versión 5:2, en qué consiste y qué dice la evidencia sobre sus resultados
Ensayos clínicos y revisiones de Cleveland Clinic, British Heart Foundation y la Universidad de Sídney confirmaron mejoras en peso y marcadores cardiometabólicos, pero también identificaron condiciones, grupos de riesgo y expectativas que este esquema no puede cumplir




