
Cada 25 de mayo, el Día Mundial de la Tiroides pone el foco en una glándula pequeña pero fundamental para el funcionamiento del organismo. En este contexto, la relación entre la enfermedad tiroidea y las complicaciones oculares cobra especial relevancia, ya que muchas veces los síntomas en los ojos se subestiman o no se asocian de inmediato con trastornos endocrinos.
La oftalmopatía tiroidea (también conocida como enfermedad ocular de Graves) representa una de las manifestaciones más visibles para quienes viven con patologías tiroideas, que afecta tanto la salud física como la calidad de vida.
PUBLICIDAD
Qué es la oftalmopatía tiroidea y cómo se manifiesta
Según la Cleveland Clinic, la oftalmopatía tiroidea es un trastorno inflamatorio que afecta los tejidos que rodean el ojo, provocando hinchazón, molestias y, en algunos casos, desplazamiento del globo ocular hacia adelante (proptosis). Se asocia principalmente con afecciones autoinmunes que afectan la glándula tiroides, como la enfermedad de Graves.
Se trata de un trastorno autoinmune en el que el sistema inmunológico produce anticuerpos que estimulan de manera excesiva la glándula tiroides. Esto provoca que libere más hormonas de las necesarias, generando una condición llamada hipertiroidismo.
PUBLICIDAD

Las personas con enfermedad de Graves pueden experimentar síntomas como pérdida de peso, palpitaciones, aumento de la sudoración, nerviosismo y agrandamiento del cuello (bocio). Esta enfermedad aparece con mayor frecuencia en mujeres y suele manifestarse entre los 30 y 60 años.
Mayo Clinic señala que alrededor del 25% de las personas con enfermedad de Graves presentan síntomas oculares, aunque los cuadros graves son menos frecuentes. De acuerdo con los datos internacionales del Grupo Europeo sobre Orbitopatía de Graves (EUGOGO), este número puede aumentar a 50%.
PUBLICIDAD
La sintomatología incluye ojos saltones, sequedad, irritación, hinchazón de los párpados, sensibilidad a la luz, visión doble y dolor ocular. Desde Harvard Health Publishing detallan que, en los casos más severos, la inflamación puede ejercer presión sobre los músculos y el nervio óptico, dificultando el movimiento ocular y poniendo en riesgo la visión. Además, esta condición puede generar alteraciones estéticas y funcionales que impactan la vida diaria.
Según especialistas del Hospital Universitario Austral, entre un 3% y un 5% de los casos pueden evolucionar a formas graves con riesgo inminente de pérdida visual.
PUBLICIDAD

La inflamación ocurre porque las defensas del cuerpo se confunden y atacan las partes alrededor del ojo como si fueran la glándula tiroides. Esto pasa porque existe una molécula llamada receptor de TSH tanto en la tiroides como en los tejidos que rodean el ojo. Las defensas identifican ese receptor como un enemigo y lo atacan, lo que provoca la reacción inflamatoria.
Factores que agravan la enfermedad y sus efectos
El tabaquismo aparece como uno de los factores de riesgo más importantes. Fumar potencia la inflamación y reduce la eficacia de los tratamientos, como los corticoides y terapias biológicas. El doctor Rodolfo Vigo, jefe de Oftalmología del Hospital Universitario Austral, sostiene que el cigarrillo es el “principal enemigo” del tratamiento, ya que además de aumentar la incidencia y severidad de la enfermedad ocular, dificulta la recuperación tras procedimientos como el yodo radiactivo.
PUBLICIDAD
Otros factores de riesgo incluyen el sexo femenino, la presencia de otras enfermedades autoinmunes, niveles anormales de hormonas tiroideas y la realización de radioyodo para tratar el hipertiroidismo. La edad también influye: personas mayores de 50 años tienden a experimentar síntomas más severos.
Las complicaciones no se limitan al aspecto visual. Según la doctora Jorgelina Guerra, jefa de Endocrinología del Hospital Universitario Austral, “el impacto en la calidad de vida ha sido equiparado al de enfermedades crónicas de alto impacto, debido a las limitaciones funcionales como la visión doble (diplopía) y la alteración estética y emocional”.
PUBLICIDAD

En cuanto a los daños posibles, Cleveland Clinic señala que la enfermedad puede dejar secuelas como párpados que no bajan bien, ojos que sobresalen, visión borrosa, incluso pérdida importante de la vista. Además, pueden quedar cicatrices y lesiones que afectan el aspecto y el funcionamiento normal de los ojos. En los casos más complejos, la inflamación puede afectar el nervio óptico y requerir intervención quirúrgica.
Cómo se detecta y se aborda la oftalmopatía tiroidea
El diagnóstico de oftalmopatía tiroidea se basa en el examen físico ocular, análisis de sangre para medir hormonas tiroideas y anticuerpos, y estudios por imágenes como ecografía, tomografía computada o resonancia magnética.
PUBLICIDAD
El tratamiento depende de la fase y gravedad de la enfermedad. Los especialistas del Hospital Universitario Austral recomiendan un enfoque multidisciplinario, que contempla tres etapas:
- Control hormonal y dejar de fumar: el primer paso es lograr que los niveles de hormonas de la tiroides estén normales y que la persona deje el cigarrillo. Esto ayuda a mejorar la evolución de la enfermedad.
- Tratamiento de la inflamación: para frenar la inflamación en los ojos, los médicos pueden usar medicamentos como corticoides, que bajan la hinchazón. Hay otros tratamientos que ayudan cuando los corticoides no son suficientes, como inmunosupresores que bajan la reacción de las defensas.
- Cirugías para mejorar la vista y el aspecto: si la enfermedad ya no está activa pero quedaron problemas como ojos muy salidos o párpados retraídos, los médicos pueden recomendar operaciones. Algunas ayudan a dar más espacio detrás del ojo para que vuelva a su lugar, otras corrigen el movimiento de los ojos o mejoran la posición de los párpados. Así, la persona puede recuperar la función y la apariencia original de sus ojos.

Para los cuadros leves, Harvard Health Publishing sugiere medidas, siempre luego de consultar con un profesional de la salud, como compresas frías, gotas lubricantes, gafas de sol y elevar la cabeza durante el descanso para reducir la hinchazón. El uso de lentes especiales o parches puede ayudar con la visión doble.
PUBLICIDAD
La prevención de complicaciones graves requiere un control estricto de los niveles hormonales, seguimiento conjunto entre endocrinología y oftalmología, y la atención inmediata ante síntomas como visión borrosa, cambios en la percepción de colores, dolor ocular intenso o reducción del campo visual.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cómo influyen las redes sociales y la comparación constante en la construcción de la identidad de las adolescentes
Nuevos entornos digitales abren caminos imprevistos a diario. Experiencias únicas y desafíos inéditos marcan las relaciones con el entorno. Descubrir el impacto de este fenómeno puede cambiar la percepción sobre la juventud moderna

Nuevo avance endovascular: Córdoba sumó el primer implante del interior del país para tratar un aneurisma cerebral
El Hospital Italiano de esa provincia realizó la intervención a una mujer de 64 años, operada hacía menos de un mes por un tumor cerebral. La paciente evolucionó favorablemente y recibió el alta en menos de 24 horas. La importancia de este tipo de avances en patologías que antes requerían riesgosas cirugías

Francis Holway: “El músculo es clave para la salud en cualquier edad”
El exitoso referente en nutrición deportiva visitó Infobae a las Nueve y desarmó mitos sobre alimentación, ejercicio y longevidad. El especialista analizó el auge de la musculación y la influencia de las redes sociales en los hábitos

Un T. Rex de 67 millones de años saldrá a subasta en Nueva York: cuánto cotiza su excepcional grado de conservación
Con 183 elementos óseos, un cráneo con el 82% de sus huesos preservados y fracturas soldadas en vida, es uno de los especímenes de T. Rex más completos del registro fósil. Sotheby’s lo subasta el 14 de julio

Por qué repetimos la crianza de nuestros padres sin darnos cuenta
Diversos estudios sostienen que los modelos recibidos en la infancia influyen, incluso sin intención, en la manera de relacionarse con los hijos. Identificar los patrones invisibles y comprender cómo actúan es clave para generar cambios reales en la vida familiar




