
Las fiestas son ese periodo del año que se ama o se odia. Mientras algunos las disfrutan como niños, otros desean que terminen pronto y todo regrese a la normalidad.
Para muchas personas, la Navidad puede provocar una mezcla de emociones relacionadas con la soledad, la nostalgia de tiempos pasados y el balance personal que suele hacerse en estas fechas. A estos se suma la presión por cumplir con objetivos, las reuniones familiares o la “obligación” de celebrar.
Todas estas frecuentes situaciones pueden afectar el estado de ánimo y generar ansiedad, angustia, inquietud o agobio por tener que enfrentarse a expectativas propias, sociales y laborales.
La doctora Elsa Costanzo, (MN 105.493), jefa del Servicio de Psiquiatría de Fleni explicó: “La ansiedad puede desencadenarse por la sobrecarga de actividades, ya que, durante estas fechas, las agendas se llenan de eventos, compras y tareas adicionales que pueden generar cansancio, estrés o la sensación de no tener tiempo para uno mismo”.

La especialista indicó que también la ansiedad puede producirse por la exigencia personal, ya que a medida que finaliza un año, algunas personas reflexionan sobre lo logrado o no logrado, lo que puede generar frustración o una sensación de vacío.
Sentirse solo en Navidad
Otro ingrediente importante que suele aflorar en estas fechas y repercute en el ánimo es la sensación de soledad.
Javier Garrido, psicólogo de Fundación Aiglé, explicó a Infobae en una nota reciente: “Para algunas personas, la sola idea de pasar un 24 o 31 de diciembre a la noche en soledad se presenta como un monstruo terrorífico e imbatible. Si bien durante todo el año, estar solos para algunos puede resultar difícil, en estas fechas esa dificultad crece y genera más sufrimiento”.
El psicólogo diferenció entre la soledad elegida y no deseada: “Si la soledad es elegida, es posible que gocemos con el silencio de nuestra propia compañía y encontremos en ella un momento enriquecedor para nuestro desarrollo personal”.

Y agregó: “Pero si la soledad es no deseada, probablemente la suframos y nos genere malestar ante tanta diferencia entre nuestras expectativas y la realidad. Este tipo de soledad es la que nos hace sentir aislados, tristes y nostálgicos, disminuyendo nuestra calidad de vida, acrecentando los problemas de salud y aumentando la probabilidad de que haya depresión”.
Por lo tanto, el licenciado Garrido recomendó que si las fiestas generan sufrimiento, lo ideal sería tratar de revertir esa soledad buscando contactar relaciones. “La soledad se combate compartiendo tiempo y palabras con otros, sean estos amigos o desconocidos. Sabemos que el armado de nuevas redes disminuye la sensación de soledad y nos da ánimo para encarar futuros objetivos”, aseguró el psicólogo.
Los beneficios para el cerebro de celebrar
Es recomendable poder afrontar este período del año sin estrés y ansiedad, dicen los expertos, porque celebrar hace bien al ánimo. Y bien vale la pena intentar superar los sentimientos negativos para recibir el bienestar que pueden brindar las fiestas.

De acuerdo a Gabriela González Alemán (MN 33343), doctora en Genética del Comportamiento, directora del Departamento de Psicología de la Universidad Católica Argentina (UCA) y fundadora de Brainpoints, “la Navidad es una celebración que nos invita a conectar con los demás y a disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Gracias a la Neurociencia y la Psicología, sabemos que estos dos factores son fundamentales para nuestro bienestar. Un estudio de la Universidad de Oxford descubrió que las personas que celebran esta festividad son más felices y tienen menos probabilidades de sufrir depresión”, comentó la doctora.
Y agregó que esto se debe a que la Navidad es una época en la que se pasa más tiempo con las personas que se quiere. “Esto nos ayuda a fortalecer nuestros vínculos sociales y a sentirnos más conectados. Cuando estamos con nuestros amigos y familiares, nuestro cerebro libera oxitocina, una hormona que nos hace sentir bien y nos ayuda a reducir el estrés”.
Además, el hecho de encontrarnos en la mesa navideña, dispara neurotransmisores que también nos benefician. “Todos sabemos que la comida también puede ser una fuente de felicidad, porque cuando comemos algo que nos gusta, nuestro cerebro libera dopamina, una hormona que nos proporciona placer”, afirmó González Alemán.
Por último, destacó la doctora, “las tradiciones navideñas nos dan un sentido de pertenencia y comunidad, lo que nos ayuda a sentirnos más felices y realizados”.

Y completó: “Una de esas tradiciones es dar y recibir regalos, o más bien, afecto. Durante el intercambio de regalos se activan las áreas del cerebro que corresponden a emociones positivas como la felicidad, la gratitud y el amor. Por eso, esta tradición se asocia con sentimientos de conexión, apreciación y reciprocidad. No solo nos hace sentir felices y fortalece nuestra relación con los demás; sino que también puede ayudar a mejorar nuestra autoestima y reducir el estrés”.
Cómo vivir una navidad en armonía
La doctora Constanzo sostuvo que “si se siente ansiedad, no hay que juzgarse; es una respuesta natural. Hay que tomarse el tiempo para reflexionar, descansar y renovar la energía para el nuevo año, sabiendo que se puede empezar de nuevo cada día. La paz interior no depende de las circunstancias externas, sino de cómo logramos gestionarlas”.
Y brindó las siguientes recomendaciones para transitar fin de año en armonía:
1. Aceptar lo que no se ha logrado: “El final del año es un buen momento para reflexionar sobre lo que hemos vivido, sin juzgar por lo que no se alcanzó. Las metas pueden haberse transformado y cambiado las prioridades. La autocompasión es clave”, dijo la médica.

2. Establecer expectativas realistas: “Las festividades no tienen que ser perfectas. Aceptar que no todas las cosas saldrán según lo planeado puede aliviar la presión. La perfección no es el objetivo, sino disfrutar del momento y compartir en armonía”, afirmó Constanzo.
3.Desconectar y priorizar el autocuidado: “En un entorno lleno de actividad y compromisos es importante encontrar espacios de descanso para uno mismo. Practicar la meditación, leer un buen libro, tomar un baño relajante o simplemente descansar sin preocupaciones”, recomendó la experta.
4.Evitar compararse con otros: “Las redes sociales, especialmente al final del año, están llenas de imágenes de ‘momentos perfectos’. No caer en la trampa de compararse con los demás. Cada persona tiene su propio ritmo y proceso”, dijo la doctora.
5.Practicar mindfulness: “Las técnicas de respiración profunda o la práctica de atención plena pueden ser muy útiles para reducir la ansiedad en momentos de estrés. Tomar unos minutos para estar presente y conectar con el momento puede ayudar a liberar tensiones”, señaló.

6. Repasar el recorrido propio durante este 2024 con compasión: “Si la costumbre es hacer miradas retrospectivas y ‘balances’ del año transitado, es importante tomar un tiempo para reflexionar sobre ellos sin juzgar. Pensar en lo que se ha aprendido y en lo que a uno le gustaría seguir cultivando en el nuevo año, pero sin presiones por llegar a la perfección”, recomendó.
7. Fomentar relaciones saludables: “En caso de sentir ansiedad en reuniones familiares o sociales, es importante buscar rodearse de personas que aporten bienestar. Si no es posible, procurar establecer límites claros para proteger la paz mental”, aconsejó la experta.
8. Conectar con la gratitud: “Hacer una lista de lo que se agradece del año puede ayudar a cerrar el ciclo con una actitud positiva. La gratitud disminuye la ansiedad y permite ver lo que se ha vivido de una manera más equilibrada”, señaló.
9. Aceptar la imperfección: “Finalizar el año con la intención de cuidar el bienestar emocional”, destacó Constanzo.
- Si no se puede superar solo el malestar, hacer la consulta psicológica.
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