
A lo largo del tiempo, la evolución del papamóvil reflejó tanto los avances en transporte como la adaptación de la figura papal a los símbolos y desafíos de cada época. Desde los carruajes clásicos hasta los vehículos blindados y eléctricos, el medio de traslado del pontífice sintetiza tradición, seguridad y la voluntad de acercar al papa a millones de fieles, según recoge National Geographic.
El papamóvil pasó de literas y carruajes empleados por los primeros pontífices a automóviles modernos y protegidos. El cambio ocurrió tras el atentado a Juan Pablo II en 1981, momento en que la seguridad y la visibilidad del papa se volvieron prioritarias. A lo largo de su historia, este vehículo se transformó en un símbolo, combinando adaptaciones tecnológicas y preservando el simbolismo de la movilidad papal.
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En sus orígenes, los papas utilizaban literas y carruajes, opciones habituales en la antigua Roma para los dignatarios. El siglo XX trajo una transformación: en 1926, la Santa Sede adquirió un Bianchi tipo 20, el primer automóvil papal, según detalla National Geographic.

La introducción del coche no suprimió de inmediato las tradiciones. Durante décadas se mantuvo el empleo de la sedia gestatoria, una silla de manos transportada por doce hombres en procesiones y ceremonias en la Plaza de San Pedro. Esta convivencia de medios tradicionales y modernos marcó una etapa.
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Los modelos que marcaron la historia del papamóvil
En 1975, cuando Pablo VI encargó a Toyota modificar un todoterreno Land Cruiser FJ40 para el jubileo. La parte trasera del vehículo fue adaptada con una plataforma y un trono elevado, y permitía la visibilidad del papa incluso sentado. Dos barandillas laterales facilitaban la seguridad durante los recorridos.
Después de ese primer modelo, surgieron variantes como un Ford, un Mercedes 230 con cúpula de vidrio y un Fiat Campagnola, que años después marcaría la historia del papamóvil.
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El apodo “papamóvil” fue empleado primero por la prensa anglosajona en tono humorístico, inspirándose en el vehículo de Batman. Aunque esta denominación no agradó originalmente al Vaticano, el término se consolidó.
Ofrecer vehículos al papa se convirtió en una competencia entre fabricantes, pero la confianza principal recayó en Mercedes-Benz, que sigue siendo uno de los fabricantes de estos automóviles.
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Del atentado al blindaje
El 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II fue víctima de un atentado en la Plaza de San Pedro mientras circulaba en un Fiat Campagnola. Este hecho reveló la vulnerabilidad del pontífice y propició avances en seguridad, como señala National Geographic.

La reacción inmediata fue incorporar blindaje. El primer papamóvil reforzado procedía de España: un Land Rover 109 con cabina antibalas, carrocería protegida y un escalón adicional para la Guardia Suiza. Los vehículos siguientes incluyeron aire acondicionado y sistemas de aceleración más avanzados, elevando el nivel de protección y confort.
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Desde entonces, el papamóvil simbolizó cercanía y supervivencia. Mantener la visibilidad del papa siguió siendo una prioridad. Todos los papamóviles llevan la matrícula exclusiva SCV1, que corresponde al Estado de la Ciudad del Vaticano.
Los modelos actuales del papamóvil
En la actualidad, las principales automotrices compiten por fabricar vehículos para el papa. Mercedes-Benz es el proveedor habitual, con modelos eléctricos y todoterreno dotados de cristal antibalas y asientos giratorios.
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Entre los ejemplares recientes figura el Mercedes-Benz G 580 eléctrico, así como otros vehículos adaptados a diferentes contextos, como el Isuzu D-MAX abierto para eventos multitudinarios, o buggies de golf empleados en estadios.
Durante viajes internacionales, varios papamóviles acompañan al papa desde Roma, y los gobiernos anfitriones suelen sumar coches blindados para aumentar su protección. Estas variaciones siguen buscando el equilibrio entre tradición, innovación y seguridad, reflejando una movilidad papal en constante evolución.
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