Cinco burros marcaron el inicio de una experiencia terapéutica poco habitual en la psiquiatría francesa: en el hospital Ville-Evrard, a las afueras de París, pacientes participan en actividades planificadas con animales para fortalecer la autoestima, la socialización y la regulación emocional. La iniciativa, única en Francia, obtuvo reconocimiento institucional y abrió el debate sobre su validación científica, según The Associated Press (AP).
En el hospital psiquiátrico Ville-Evrard, en Neuilly-sur-Marne, burros y otras especies acompañan a pacientes y a equipos de salud mental. Quienes integran el programa sostienen que el trabajo cercano con los animales refuerza la motivación, la confianza y la autonomía dentro del ámbito hospitalario.
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La terapia asistida con burros incorpora a los usuarios en rutinas guiadas: caminatas, aseo, alimentación y pausas de calma. El objetivo es mejorar el manejo de las emociones y consolidar hábitos positivos. Las sesiones son gratuitas y se financian con el sistema público de salud de Francia.

El programa, inaugurado en 2016, reconvirtió antiguos establos y jardines del hospital en un espacio terapéutico. Allí participan cinco burros: Nono, Pitou, Oscar, Manolo y Malraux, integrados a una dinámica diaria en la que pacientes y terapeutas trabajan en conjunto. Para muchas personas, el cierre de la jornada incluye un gesto reiterado: abrazar al animal asignado.
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Según AP, el personal médico, los pacientes y sus familias evaluaron la experiencia de manera positiva. Desde 2022, la iniciativa obtuvo reconocimiento oficial como unidad de salud, una condición inédita en un hospital público francés. Ese aval permitió sumar al equipo a tres enfermeros especializados en psiquiatría y a voluntarios de una organización sin ánimo de lucro, que dedican parte de su tiempo al cuidado de los animales.
Testimonios de pacientes sobre la terapia con animales
Los relatos de los pacientes muestran el impacto cotidiano. Nathalie, de 60 años, contó: “Aporta alivio. Dejas de pensar en todo lo demás”. Al inicio apenas se animaba a salir del carrito adaptado, pero, de acuerdo con la enfermera Audrey Seffar, tras varias sesiones logró mantenerse de pie junto a su burro.
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Por su parte, Jérôme, de 52 años, explicó qué le aportan las actividades: “Hablar con la gente, hacer cosas que normalmente no haría, me ayuda en la vida cotidiana”. Para él, el contacto con los animales “ayuda a escapar de la rutina del tratamiento y la medicación”. También señaló que quedarse en casa resultaba negativo para su salud mental.
El vínculo con los animales, además, facilitó el intercambio. Seffar indicó, en declaraciones recogidas por The Associated Press, que el contacto genera un clima más abierto, donde pueden conversar sobre cualquier tema, no sólo sobre la enfermedad.
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Este no es un caso aislado. Una revisión científica publicada en 2020 evaluó las evidencias de la terapia asistida con caballos y burros en personas con trastornos físicos y psiquiátricos. Según el trabajo, la hipoterapia (con caballos) demostró mejoras en la regulación emocional, la socialización y el bienestar general de los pacientes.
En el caso de los burros, los autores afirman que los datos son más reducidos, pero los resultados preliminares reflejan beneficios similares, especialmente en la reducción de síntomas de ansiedad y en el refuerzo de la autoestima.
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El equipo y la filosofía detrás de la terapia asistida con animales
El proyecto lo impulsó el matrimonio de Ermelinda Hadey, enfermera especializada en psiquiatría, y François Hadey, adiestrador de burros. Ermelinda promovió la incorporación de estos animales al hospital, convencida de su aporte al bienestar emocional. François, que aprendió a entrenarlos, explicó: “Un burro es muy inteligente y aprende rápido, pero hay que explicarle todo poco a poco”.
Algunos de los burros llegaron tras situaciones de abandono. Sobre su sensibilidad, Hadey afirmó: “Son esponjas emocionales”. Con el tiempo, el equipo se amplió con voluntarios y jóvenes como Alicia Fabi, estudiante de 18 años, que observa que, después de cada salida, los pacientes reportan calma y disfrute. Según Fabi, compartir actividades fuera del marco clínico fortalece los vínculos entre usuarios y profesionales.
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El programa creció y, desde 2022, sumó cabras, cobayas, pollos, palomas, tortugas y conejos. Las propuestas se adaptan a cada persona: algunas se centran en paseos, otras en tareas de cuidado y alimentación, mientras que los animales más pequeños pueden ser llevados a las habitaciones si hace falta.
Pacientes y personal destacaron que estas instancias facilitan conversaciones sobre temas diversos y consolidan lazos fuera del diagnóstico, según entrevistas recogidas por The Associated Press.
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Beneficios y desafíos para su aceptación en la salud mental
Entre los beneficios señalados aparecen mejoras en el manejo emocional, una comunicación más fluida y una participación más activa en el tratamiento. La terapia asistida con animales resultó especialmente útil para personas con cuadros de ansiedad, depresión, esquizofrenia o autismo. El aseo y el cuidado de los burros, en particular, incentivan hábitos saludables que luego se trasladan a la rutina.

La dirección del programa subrayó que el reconocimiento científico todavía es una meta pendiente. Ermelinda Hadey advirtió: “No sustituye al médico ni la prescripción, pero puede ayudar a que los pacientes recuperen confianza y autoestima”. También remarcó la necesidad de investigaciones más rigurosas: “Abundan los testimonios, y los cuidadores observan avances diarios, pero falta investigación”.
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La dinámica cotidiana convive con una alta carga de tratamientos farmacológicos, como antipsicóticos y sedantes, y con la dificultad de que los médicos comprueben de manera directa los avances, un punto que limita su aceptación en la práctica hospitalaria.
La terapia animal como complemento a los tratamientos convencionales
El equipo insistió en que el trabajo con animales no busca reemplazar el abordaje médico tradicional, sino complementarlo. Según Hadey, la presencia de burros y otras especies ayuda a que los pacientes encuentren motivación y desarrollen vínculos que favorecen la recuperación de rutinas y autonomía.
Como señaló The Associated Press, el contacto con los animales mostró beneficios en el estado emocional. La integración definitiva en el sistema hospitalario francés, plantearon los responsables del programa, dependerá de estudios adicionales que consoliden su eficacia y permitan replicar la experiencia en otros centros.
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