En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, el director comercial y de marketing de la Asociación del Fútbol Argentino, Leandro Petersen, compartió cómo lideró la transformación de la marca AFA desde 2017, pasando de tener cinco sponsors a más de cien acuerdos globales. Explicó cómo construyó una estrategia internacional que posicionó al fútbol argentino en mercados como China, India, Medio Oriente y Estados Unidos, y reflexionó sobre la importancia de profesionalizar la industria deportiva, pensar a largo plazo y sostener procesos incluso antes de que lleguen los resultados.
Habló sobre la disciplina extrema que sostiene desde hace años, su interés por la filosofía estoica y cómo los hábitos, la metodología y el autocontrol impactan en la toma de decisiones. También profundizó en el valor del propósito, la paciencia y el esfuerzo silencioso, remarcando que el verdadero crecimiento llega cuando uno está dispuesto a trabajar por objetivos. El episodio completo podés escucharlo en Spotify y YouTube.
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Leandro es Director Comercial y de Marketing de la Asociación del Fútbol Argentino desde 2017 y uno de los principales responsables de la expansión global de la marca AFA. Con experiencia previa en clubes como Banfield, Vélez y Rosario Central, lideró el proceso de internacionalización que posicionó a la Selección Argentina como una marca deportiva con presencia en mercados como Estados Unidos, China, India y Medio Oriente. Además de impulsar acuerdos comerciales históricos y multiplicar la cantidad de sponsors internacionales, fue invitado por la Universidad de Harvard para presentar el caso “AFA Global Brand Expansion” como modelo de gestión y branding deportivo. También se desempeña como conferencista internacional, donde aborda temas vinculados al liderazgo, marketing, innovación, disciplina y construcción de marcas globales.

—Sos director comercial y de marketing de la AFA desde el 2017. Contame de qué va tu trabajo, si se lo tuvieras que explicar a alguien que no conoce ninguno de esos términos.
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—Lo más sencillo de decir es que gestionamos una marca deportiva y hoy también de entretenimiento, que es la Asociación del Fútbol Argentino, donde conviven las selecciones nacionales, juveniles, mayores, masculinas, femeninas y todo el fútbol argentino, desde la liga de primera división hasta todo el fútbol del interior, ascenso. Y en el caso nuestro, el principal objetivo, para resumirlo, es, por un lado, fortalecer la marca AFA en todo el mundo y que tenga la mayor cantidad de patrocinadores, la mayor cantidad de engagement en las redes, construir una marca en regiones donde no existía. Y, por el otro lado, por supuesto, la generación de ingresos económicos para tener solidez y que eso se derrame también en un crecimiento de todas las selecciones nacionales.
En el 2017, con este nuevo comité ejecutivo, decide profesionalizar toda la estructura, dándose cuenta de que en un mundo donde el deporte crece y la industria deportiva va a un ritmo de crecimiento muy grande. Y a partir de ahí entendí que había que armar un plan global, que teníamos una gran oportunidad en mercados como China, como India, como Medio Oriente, de construir una marca de cero. Y esto también siempre lo explico porque la AFA no era una marca, era solamente una institución que tenía una selección y un torneo local.
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Pero no tenía contenidos, no tenía redes sociales en ningún idioma, no tenía e-commerce. Vos no podías comprar ningún producto de la selección, no solamente acá, en ningún lugar del mundo. Y obviamente había fanáticos de Messi y de todos los futbolistas que estaban en ese momento en todos los mercados, ¿no? Entonces empezamos a recorrer el mundo construyendo un proyecto para cada región, estudiando particularmente cada cultura y a partir de ahí empezando a diseñar una marca global, que es lo que somos hoy. Pero los primeros cuatro años sin ningún logro deportivo y haciéndolo en silencio y con mucho trabajo. Y por supuesto, en estos últimos cuatro años lo deportivo potenció todo eso y obviamente el crecimiento se dio más rápido y a una mayor escala.
— ¿Por qué crees que te eligieron a vos? ¿Qué crees que vieron en vos que te eligieron para el puesto?
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—Yo no conocía a nadie. Creo que una vez sola había ido al edificio de AFA, porque yo había trabajado en clubes, Rosario Central, Vélez, Banfield, entonces ya estaba en el ambiente del fútbol. Creo que eso fue un valor agregado dentro de ese proceso de selección que hizo una consultora de recursos humanos y que mandó después varios perfiles al comité ejecutivo. Yo ya había estado en tres clubes, en ese momento estaba en Rosario Central, y ya tenía experiencia en lo que era la gestión deportiva. Y, por otro lado, creo que la metodología, que es algo que, que llevo desde que tengo uso de razón y creo que en un nivel de elite tan grande como el deporte de alto rendimiento, en todos los niveles, ¿no? Dentro y fuera de la cancha, me parece que eso es un valor agregado. Sobre todo gestionando una marca global como la nuestra, que es un monstruo y que tenés que tener una disciplina y una metodología para abordar semejante proyecto.
—Quiero hablar un poco de tu disciplina y tu metodología. Corregime si me equivoco: te levantás todos los días de lunes a lunes a las cuatro de la mañana, te vas a dormir 20.30 de la noche. Ese es el horario que manejás sin excepciones.
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—Sin excepciones. 20.30 o 21 horas. Con una flexibilidad de media hora, un poquito más (risas)
—¿Hace cuánto llevás este ritmo de vida? ¿Fue cuando empezaste en la AFA?
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—Lo llevo desde hace muchos años. Desde los veintipico de años. Yo tengo 40 y lo voy profundizando cada vez más. Siempre me gustó la filosofía, todo lo que es disciplina, entrenamiento, buenos hábitos. Desde que tengo uso de razón, hice deporte toda la vida. Siempre fui muy ordenado. Empecé a estudiar Filosofía y a enamorarme de la filosofía en el colegio secundario. Yo trataba siempre de buscar más herramientas. En mi casa también se fomentaba que leamos muchos libros y a mí me gustaba esto, entonces tenía la posibilidad de seguir profundizándolo. Pero en los últimos años lo fui haciendo cada vez más, porque me di cuenta que necesitaba más herramientas que la mayoría no tenemos.
Lamentablemente, no las traemos de fábrica y muchas veces en los colegios o en las universidades esto no se enseña. La toma de decisiones, el cómo vos mejorar todo ese proceso para también optimizar tu cerebro, para que se empiece a acostumbrar a esto, para poder tener un rendimiento óptimo, para llevar una vida saludable también, que el estrés laboral no te consuma a nivel personal y a nivel físico.
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Son un montón de variables que te aseguro que en estos niveles de tanta carga laboral, de tantos viajes y de tanto estrés, si vos no contemplás cada detalle de tu vida privada, es muy difícil sostenerte muchos años en estos lugares, ¿no? Y yo la verdad que con mucha humildad lo estudio permanentemente porque creo que siempre nos faltan herramientas y me parece que es algo que se debería hablar mucho más en los colegios, en las universidades, porque después vos llegás a estos niveles laborales o donde vos quieras llegar como emprendedor, como deportista, como trabajador de cualquier rubro y la verdad es que te encontrás que esto no lo tenés. Y me parece que si se empezara a fomentar desde edades más tempranas, después nos sería más fácil.

—¿Qué cosas puntuales de la filosofía has leído e implementaste?
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—Yo soy muy de la filosofía estoica, que es una rama de la filosofía encabezada por Marco Aurelio, Séneca, pero obviamente hay muchos filósofos más. Tampoco soy un especialista, no es que soy profesor de Filosofía ni nada. Soy un autodidacta que estudia y soy un curioso compulsivo. Trato de aprender, pero no estudié Filosofía formalmente. Lo aclaro por las dudas, no soy un profesional de esto, soy un autodidacta (risas). Pero creo que hay muchas cosas. Primero el autocontrol. Analizar las cosas con la mayor templanza posible. Somos seres humanos y tenemos nuestros momentos de ira, donde todo nos sobrepasa, se te juntan problemas personales, falta de sueño, problemas laborales y a mí me pasa como a todo el mundo.
Pero lo que trato de hacer es dimensionar los problemas, ver si esto va a ser un problema mañana, la semana que viene, el mes que viene, la regla 10-10-10- Diez días, diez meses, diez años. Hay un montón de tips que yo trato de ejecutar, pero esto es una batalla diaria. Creo que la actividad física en eso te da un valor agregado y cuanto más hacés y de más intensidad, tenés mayor nivel de templanza, porque el cerebro se va amoldando a eso. Lo que hablás vos con muchos deportistas que he escuchado y mucha gente que viene acá al podcast.
La alimentación, obviamente, es algo fundamental que creo que hay que instalar cada vez más. Aprender a pensar, yo lo digo de esa forma en criollo, porque me parece que la mayoría no sabemos pensar bien. Y cuando nos enfrentamos a un problema, sea pequeño o grave, creo que siempre lo encaramos de una forma errónea, o por lo menos en la mayoría de los casos. Yo trato de trabajar mucho sobre eso, analizar la situación, ver posibles escenarios de solución, pedir ayuda si la necesito. Y creo que todo eso es lo que después te va dando más serenidad ante las cosas.

—Hay dos cosas del estoicismo: la primera es soltar lo que uno no puede controlar y también esto que estás diciendo de correr las emociones para poder pensar mejor o tomar una decisión sin estar tan nublado por las emociones.
—Las dos cosas cuestan muchísimo y cuestan todos los días, sobre todo la primera. Ver cuál es mi campo de acción sobre este tema y cuál no, cuáles son las variables que yo controlo, cuáles son las que no controlo y qué puedo hacer para mejorar frente a ese problema. En el caso mío, y como te decía recién, estudiando tantas culturas, viajando por todos lados, estuve en Estados Unidos, pero yo la semana previa había estado en China y en China estuve diez horas. Hice tres eventos en Beijing y tardé treinta y pico horas para ir y más de cuarenta para volver, porque por esta cuestión de la guerra, los vuelos en todas esas regiones están complicados. Pero yo trato de aprovechar hasta eso, las horas de vuelo, para tratar de pensar con más serenidad, sin nadie alrededor. Creo que la soledad también es buena en su justa medida. A mí me ayuda mucho.
Las primeras horas de la mañana son para mí un imperio, y esto también es algo del estoicismo, porque vos estás despierto y trabajando en cosas laborales o personales, ya sea meditación, lectura, responder mails o lo que quieras hacer, en silencio, con casi todo el mundo durmiendo. Y creo que eso, si vos lo sostenés mucho en el tiempo, aunque sea estar una hora, dos horas solo al día, pero solo sin interrupciones. No es lo mismo estar solo a las cinco de la mañana que a las seis o siete de la tarde, donde tenés WhatsApp, tenés llamados, tenés interrupciones, tenés mensajes familiares, mensajes laborales, actividades. Entonces, yo lo que busco es eso. Tratar de que las horas en las que estoy solo sean productivas. Y ahí me acostumbré a trabajar mucho sobre las horas de la mañana, hasta incluso cuando no tengo un compromiso laboral.
Por eso lo hago también los fines de semana, los feriados, porque aprovecho para pensar una estrategia de acá a dos años, a tres años, ver cómo está la marca AFA en el mundo, analizar indicadores que me llegan durante la semana, que por ahí no puedo leerlos, o son presentaciones quizás de veinte hojas y de lunes a viernes es muy complicado porque tenés la vorágine del día a día. Entonces, creo que si vos aprovechás todo ese tiempo para pensar estratégicamente, para estar en, en una soledad productiva, tu cerebro se va amoldando también a eso, ¿no? Y por lo menos en el caso mío, veo resultados concretos, porque eso también después se transforma, te diría prácticamente en un estilo de vida que lo trasladas a todo.
—Es como correr una maratón todos los días. ¿Te sigue costando o llegaste a un punto en el que te acostumbraste tanto que suena el despertador y lo hacés de manera natural? ¿Y si te tenés que perder un cumpleaños, ya ni siquiera lo pensás?
—Eso que es muy personal, en el caso mío, yo no lo sufro. Me acostumbré completamente, pero porque lo disfruto. A veces no suena el despertador porque me levanto antes, porque me gusta lo que tengo que hacer. Entonces, me levanto totalmente motivado a estar en la cocina con una luz, con un café y un desayuno, y yo soy feliz ahí. Soy feliz porque me considero un privilegiado de estar haciendo lo que me gusta. Lo único que te juega en contra a veces es el cansancio, porque lógicamente acumulás muchas horas de vuelo, a veces un descanso que no es el mejor porque estás arriba de un avión.
Entonces, a veces obviamente no es lo mejor. Por eso yo no digo que sea un ejemplo para todo el mundo. A mí me funciona, pero porque me hace feliz lo que hago y lo disfruto. Son elecciones de vida. Yo no digo que una esté bien o la otra mal. En el caso mío, soy feliz con esta elección y también un poco puse mi vida a disposición de este proyecto y lo tomo con mucha responsabilidad porque estamos representando a una federación de fútbol de élite y eso también conlleva una responsabilidad.
Y a veces uno en la vida quiere un montón de cosas, pero no está dispuesto a hacer ese esfuerzo, ¿no? Y eso pasa mucho en las sociedades hoy en día, como que uno piensa que las cosas le tienen que llegar, pero cuando hay que hacer un camino de 10 años, de 15 años, no todos están dispuestos a hacerlo. Yo en el deporte hace casi 20 años que estoy, trabajé en el rubro empresarial también y estoy dispuesto a transitar el proceso. Y no pretendo que el proceso sea agradable, porque estos procesos no son agradables. Son de años de trabajar en silencio, como te conté recién, y que nadie te reconozca. Por ahí después el reconocimiento te llega, por ahí no. Y yo estoy dispuesto a hacer ese proceso. No es lo que busco. Yo lo que busco es un crecimiento personal y del lugar donde estoy. Y el esfuerzo es lo único que te lleva a eso.

—Hay un empresario que se llama Alex Hormozi. Tiene una frase que, en español, vendría a ser algo así como: “El premio es el trabajo”. Y esto conecta con la idea de no obsesionarse con los resultados: quienes realmente llegan lejos suelen ser personas que entienden que el trabajo es un fin en sí mismo y no lo hacen solamente para llegar a otro lado.
— Es que yo creo que el resultado es una consecuencia. Es lo mismo que en un partido de fútbol o el proyecto deportivo que encabeza Lionel Scaloni en la selección, ¿no? El resultado es una consecuencia. En el caso mío, creo que los resultados fueron llegando y de una forma espectacular, porque hoy tenemos más de 100 marcas en la selección, tenemos una marca global de verdad, somos fuertes en China, somos fuertes en India, en Medio Oriente, en Estados Unidos sobre todo. Hemos cerrado un acuerdo con Google ahora histórico para el fútbol argentino, por todo lo que nos va a traer a nivel tecnología. Creo que es un salto de calidad enorme, pero el acuerdo con Google llegó después de nueve años de trabajo. Son procesos de acumulación. Y estoy dispuesto a atravesar esto de pensar a diez años.
Yo tengo 40 años y ya estoy pensando qué voy a hacer a los 50, pero estoy dispuesto a que eso sea un camino. Y en el medio, por un lado, disfrutarlo, pero por el otro lado también aprender. Como te decía antes, yo soy un curioso compulsivo. O sea, si vos tenés esta curiosidad, si le dedicás esfuerzo y si tenés un plan, es muy difícil que el resultado no llegue. Lo que tenés que tener es la paciencia para que llegue cuando llegue, que eso no depende de vos y es lo que te da la filosofía también, ¿no? Porque a veces esa ansiedad puede hacer que vos caigas en el camino y que por ahí estabas cerca de lograr algo que tanto esperabas y no te bancaste el último proceso. Y obviamente nos pasa a todos. La angustia, la ansiedad, el pensar que lo que estoy haciendo no alcanza, que nadie lo ve, que no es reconocido. Esas preguntas que nos hacemos, qué es un boicot a nosotros mismos, yo trato todo el tiempo de ir trabajando sobre eso y pensar cuál es el valor agregado que vos le das a ese lugar. Y creo que eso es lo que nosotros pensamos, por lo menos en el caso mío y mi grupo de trabajo, lo que trato de incorporar es eso, decir: levantate mañana y pensá qué vas a agregar, qué valor le vas a dar a esto, qué impronta le vas a poner, qué cosas nuevas vas a traer, pero no solamente ideas.
Y me parece que eso de buscar la mejora permanente, la excelencia, que también habla mucho la filosofía de esto, la excelencia es algo que lo vas a buscar toda la vida. No es algo a lo que se llega, es la búsqueda eterna. Te vas a morir buscando la excelencia y nunca la vas a ver logrado. Pero me parece que lo importante es recorrer ese camino, porque sí o sí vas a ir siendo mejor persona en cualquier ámbito.
—¿Cómo elegís a la gente que trabaja con vos? Porque me imagino que llevás un ritmo y un nivel de exigencia que quienes están a tu lado tienen que poder seguir. ¿Qué es lo primero en lo que te fijás? ¿Qué es lo primero que preguntás?
—Primero es la metodología. Prácticamente ya no miro currículums. Imaginate que estos ya nueve años han pasado muchas personas, algunas todavía siguen, otras no. Para mí, si vos tenés metodología y curiosidad extrema, vas a ser un buen profesional. Después lo otro se adquiere. Vos podés hacer un curso de inteligencia artificial desde tu computadora en tu casa en una semana y adquirir un nuevo concepto, una nueva herramienta. Perfecto. Pero si después no tenés curiosidad para ver dónde aplicarla, ¿a mí de qué me sirve? ¿De qué me sirve que venga alguien con cuatro posgrados en una universidad si después en un proceso de toma de decisiones, por ahí el estrés hace que todo eso quede guardado en un cajón?
Se trabaja muchas más horas, estás menos tiempo en tu casa, con todo lo que eso implica de reorganización familiar. Yo tengo dos hijas, estoy casado. Es muy difícil el estar fuera permanentemente, porque en tu casa pasan cosas todos los días y vos no estás. Entonces, creo que hay que estar dispuesto a atravesar esos procesos, a levantarte con angustia, con sueño, con un montón de situaciones que así y todo vos tenés que ese día ser un profesional, dejar de lado eso y enfocarte.
Entonces, creo que esto de comer bien, ser disciplinado, entrenar, son cosas que de la gente que me rodea a mí me interesa mucho más que cuántos cursos hizo, dónde estudió, si hizo un curso o un posgrado en Estados Unidos, en China. Yo no tomo una decisión de a quién contratar o no por currículum, porque lo hice y me he equivocado bastante también. Me he sorprendido para mal por ahí con un montón de gente que yo pensaba que iba a ser espectacular y que después no soportaba un año de levantarse temprano, todos los días bancarse que por ahí en un proceso donde vos estás buscando patrocinadores para la selección, te digan 100 empresas que no y decir: “Al final no soy bueno”. Entonces te empezás a cuestionar y me ha pasado de gente que se ha decepcionado y se empiezan a frustrar y se empiezan a apagar. El día a día nuestro es muy difícil de sostener años y años. Porque es una industria muy particular, tenés que estudiar permanentemente. Estamos acá sentados y por ahí en seis meses hay una compañía nueva de inteligencia artificial que hoy no existe y pasa a ser una compañía que vale billones de dólares.
El mundo está en una etapa de cambios tan rápidos y tan profundos que nosotros, que trabajamos de cara a todas las compañías de todo el mundo, si no estudiamos todos los días estos cambios, no somos buenos profesionales. Entonces, para mí ese es el valor agregado de un buen profesional hoy. Y el trabajar en sí mismo, en darte cuenta que por ahí estás tomando decisiones de una forma errónea.
Me ha pasado, de tomar decisiones por ahí apresuradas, de llevar una negociación de una forma que después te das cuenta que estuvo mal cuando vos evaluás por qué eso no pasó. Yo tengo esa autocrítica permanentemente. Mañana me voy a levantar y voy a pensar por qué ayer contesté un mail de esta forma. Me parece que era de otra manera. Si esta empresa es de China, por qué yo no vi que están en este mercado por tal razón. Si vos tenés eso, para mí vas a ser un buen profesional seguro. ¿Te vas a equivocar? Sí, pero lo vas a corregir más rápido que otro y vas a tener la curiosidad para ver por qué te equivocaste y corregirlo.

—Cuando pienso en tu rutina, se me viene a la cabeza Bryan Johnson, el empresario estadounidense obsesionado con la longevidad, que hace muchísimos sacrificios detrás de un gran objetivo. Él dice que quiere usar su vida como una prueba para ayudar a que las personas vivan más años. Y creo que lo que le permite sostenerlo es tener un propósito clarísimo. En tu caso, más allá de tu trabajo hoy en la AFA, ¿cuál sentís que es ese propósito personal que te guía y te hace sostener este nivel de exigencia?
—Coincido cien por ciento. Aparte lo vi y estudié el caso de él, que es muy polémico. Algunos te dicen que es un caso espectacular y otros te dicen todo lo contrario. Por un lado, esto que decís del propósito, a mí me parece fundamental. Hay gente que en una vida entera no encuentra su propósito. No es fácil. Porque creo que hoy este bombardeo que tenemos permanente todos de tanto contenido digital, de tanto contenido, a veces de mala calidad, me pasa con mis hijas, que son chicas y que ya empieza a ser un problema esto del contenido de las redes sociales. Creo que eso de encontrar un propósito es algo que lo tenés que buscar día a día. Y creo que hay una segunda variable que también es muy difícil y que es también una búsqueda eterna, que es el estar dispuesto a hacer un trabajo que por ahí el logro se lo lleve el que viene después que vos. Entonces, yo tengo ese concepto y esa cabeza. Mientras estoy en el lugar trato de disfrutarlo, trato de sacarle jugo a todos los logros, por supuesto, a nivel personal también, porque me sirve, porque creo que también es bueno para mí profesionalmente, porque yo no voy a estar toda la vida en este lugar.
Lo que yo tengo que entender es que tengo que dejar algo en el lugar donde estoy. Y yo creo que la mayoría de la gente hoy a nivel mundial, te diría, y es una problemática que te lo dicen todos los líderes a nivel mundial, es que no estamos dispuestos, y me incluyo, a hacer un trabajo que por ahí en un momento vos te corrés y el que ve el fruto de eso es el que viene después que vos, ¿no? Yo creo que eso tendría que dar felicidad eso, porque marcas un camino, fuiste una persona innovadora. Yo trato de pensar así. Yo digo: la marca AFA no existía, no estaba en China, en India, en Medio Oriente, en Estados Unidos.
Hoy estamos en todo el mundo. Tenemos 18 academias de fútbol. Estamos terminando un centro de alto rendimiento en Estados Unidos. Tenemos marcas que trabajan con nosotros de todo el mundo. La más grande del mundo, Google, se sumó. Eso para mí es un orgullo, porque es algo que el fútbol argentino no tenía. Después, en algún momento no voy a estar más. Yo tengo 40 años y mi vida continúa y voy a seguir creciendo y el día de mañana estaré en otro lado. Pero yo tengo que poder mirar para atrás y decir: “Mientras estuve hice algo, dejé una base”, que el que viene después va a ser difícil que tire esto a la basura. Yo siempre lo digo comparando con el proyecto deportivo.
El día que venga otra persona a dirigir la selección argentina, lo que hizo este cuerpo técnico en estos años se tiene que continuar sea con quien sea, porque es algo que funcionó, pero no solamente por el resultado del éxito, por el proceso también, por los valores, por la disciplina, la humildad que demuestra todo este plantel de la selección y su cuerpo técnico. En el caso mío, yo trato de pensar así. Tengo que tener un propósito que exceda mi persona, porque también tenés que ser un ejemplo para tus hijos y para tu familia. Hay que hacer un esfuerzo que no sea solamente para nuestro ego, porque todos tenemos nuestro ego y hay que alimentarlo y está bien tenerlo usándolo en su justa medida y donde corresponde y enfrascado. Pero creo que esto es muy importante y para mí hay que fomentarlo mucho más. Yo trato de fomentarlo en mi grupo de trabajo con todos los chicos jóvenes, que la mayoría son más jóvenes que yo. Digo: trabajen para quizá dejar algo que ustedes no lo vean.
—¿Cómo sos como líder?
—Yo creo que lo más importante es la pasión que vos le ponés a las cosas. La exigencia, sí, obviamente es una característica que yo practico conmigo. Creo que ni hay que decirlo, porque te ven. Las personas que trabajan conmigo me ven mandando mensajes a las cuatro de la mañana a todo el mundo. Yo disparo mensajes a todo el mundo cuando me levanto y empiezo a trabajar. No me importa si el otro está durmiendo. Lo va a ver cuando se levante. Algunos se levantan antes, otros después. Ese es mi horario. Y yo construyo un imperio en ese horario. Después, el resto del día me enfoco en otras cosas. “La vaca se come a pedacitos”, dicen. Bueno, yo lo divido el día en etapas. Para mí un día es una vida, la divido en etapas. Etapa uno, etapa dos, etapa entrenamiento, etapa enfoque. Ahora estoy trabajando mucho el tema de la respiración, que lo subestimaba, y estoy encontrando también en eso un valor agregado a nivel personal que me lo voy a llevar a cualquier profesión y a cualquier cosa, porque te hace también tener una pausa más, tener más claridad mental. Yo no lo hacía hasta hace un año y lo hago apenas me levanto, antes de desayunar.
Trato de tomarme 10 o 15 minutos, aunque sea para salir al balcón o abrir la ventana. Solo tenés que tener ganas. Cosas simples que puede hacer todo el mundo, no es nada sofisticado. La acumulación de eso, porque también a veces lo hacés un tiempo y decis: “¿Qué estoy haciendo?“. Te sentís raro y te preguntas: “¿Esto de verdad dará resultado?”. Yo al principio me lo cuestionaba y llega un momento que empezás a ver resultados, que empezás a decir: “Che, la verdad me está sirviendo. Mirá la claridad que tengo”. Yo no tengo ese mismo nivel de energía a la una del mediodía, a las seis de la tarde, a las ocho de la noche. ¿Y por qué tengo esa energía cuando comienza el día? Porque hay silencio, porque trato de respirar, trato de hacer un desayuno bueno que me dé alimentos que a mí me sirvan para el resto del día, dentro de lo que te guste. No es una dieta, es ir adaptando lo que a vos te mejore.
Me parece que si vos empezás a pensar así, el cerebro se va transformando y va teniendo ese hábito permanente de ofrecerte cosas que te van a hacer bien y bloquear las que no. Entonces, eso empieza a pasar cada vez más, sea la situación que sea, laboral, una comida, una actividad, tu cerebro se va guiando para lo que vos necesitás. Y eso lo puede hacer cualquiera y es gratis. Es como pensar. Yo siempre digo lo mismo a los chicos. Cuando hay una situación de estrés, que nosotros tenemos casi todos los días, o una negociación que no se cierra, o un proyecto en China que ellos están monitoreando desde acá y que no ven el resultado inmediato, yo le digo: “Aprendan a pensar primero, no se apresuren, estúdienlo, busquen otras formas de pensamiento, porque por ahí lo están pensando de una manera que no le están encontrando la vuelta. Esperen, váyanse a dormir, descansen, traten mañana de pensarlo desde otra óptica”.
No lo digo desde el conocimiento, sino desde la humildad de tratar de reinventarme todos los días y levantarte mañana y encontrar otras herramientas que por ahí hoy no pudiste resolver el problema.

—Recién me hablabas de tus hijas y también del ejemplo que querés darles. Si tuvieras que definir qué es lo más importante que querés transmitirles, no solamente a través de lo que ven en vos sino también sobre la vida, ¿qué te gustaría que se lleven y de qué manera te gustaría que transiten la vida?
—Dar el cien por ciento en lo que estés haciendo. ¿Estás jugando al fútbol con tus amigos? Hacelo bien. ¿Estás trabajando? Hacelo bien. No es lo mismo hacer las cosas bien que más o menos. Las cosas hay que hacerlas bien. Yo no concibo otra forma de hacerlas. Te podés equivocar, por supuesto, el error existe, pero haciéndolo con buena predisposición, con ganas, buscando la excelencia, pensando al otro día que lo podés mejorar aún más en tu trabajo y en tu vida. Me parece que lo más importante que uno puede trasladarle al otro es eso: la excelencia en lo que hagas. Tratá de ser el mejor en lo que hagas. Por ahí llegás y por ahí no, siempre va a haber uno que después sea mejor que vos, es la búsqueda eterna. Pero si vos entrás en esa búsqueda eterna, te puedo asegurar, primero, que vas a llegar a niveles muy altos, porque no hay mucha gente que esté dispuesta a esto. Y segundo, que vas a mejorar vos. Vas a derramar en los lugares donde estés cosas buenas, sin duda, y vas a ser una fuente de inspiración para otros. Vale la pena el esfuerzo, vale la pena embanderarse en un laburo, en tu casa, en lo que quieras, pero vale la pena ponerte un propósito, pensar a cinco años, no a mañana.

—Te voy a hacer la última pregunta, aunque en realidad es más una invitación a cerrar esta charla. Siento que hoy dijiste muchas cosas que me dejaron pensando. Entonces, me gustaría dejarte este último espacio para que compartas lo que sientas: algo de lo que no hablamos, una recomendación, un mensaje, una frase que te guste o cualquier reflexión que quieras dejar como cierre.
—Mirá, me parece lo más importante, que lo hablamos bastante, pero creo que hay que reforzarlo hasta el cansancio es esto del propósito, del compromiso, el ego, de dejarlo lo más posible de lado y usarlo solamente donde sea necesario, el pensar a largo plazo, el estar dispuesto a hacer esfuerzos que por ahí no veas. Me parece que falta mucho, no solo en Argentina sino también en el mundo. Bajar la ansiedad, el nivel de confrontación. Y en el caso nuestro, a nivel laboral, pudimos hacer todo eso porque creo que tuvimos la suerte de estar en una organización donde cada uno hizo lo que tenía que hacer, donde hace nueve años que estamos conviviendo todos con problemas, con enojos, con discusiones, pero hemos logrado construir una marca global como nunca, por esto, por la metodología, por el compromiso. No porque seamos mejores profesionales que los de la NBA, los de la Fórmula 1.
Seguramente debe haber muchos mejores profesionales que yo y que todos los de mi equipo, no tengo duda. No creo que haya muchos que estén dispuestos a hacer lo que hacemos nosotros. Y ahí me parece que es donde nosotros tenemos que profundizar y creo que el argentino tiene ese valor agregado.
A mí me toca viajar por el mundo de verdad y conocer culturas de todo tipo y nosotros tenemos ese diferencial. Tenemos una pasión distinta al resto en todo lo que hacemos. Tenemos un valor agregado de resolver crisis desde que nacemos, porque vivimos en un país que estamos acostumbrados a las crisis, que en otras culturas no. Y me parece que si nosotros profundizamos eso, somos un pueblo y una cultura que tiene un potencial de crecimiento que hasta te diría que desconocemos. Y creo que es lo que hay que profundizar. Todos podemos ser mucho más, desde mi punto de vista, de lo que hacemos y de lo que somos.
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