Ante la segunda ola de COVID, es importante hacer referencia sobre lo que dice la ciencia acerca de la vitamina D y el coronavirus. Además de mantener más que nunca los protocolos, es importante incluir algunos nutrientes que son beneficiosos para nuestra salud.
Existen algunos estudios científicos muy recientes que muestran que las personas que cubren el requerimiento de vitamina D, tienen su sistema inmune en mejores condiciones que aquellos con deficiencia.
Esta vitamina produce efectos antivirales por mecanismos tanto directos como indirectos, mientras que su deficiencia puede aumentar la probabilidad de infección por virus como el retrovirus, la hepatitis y el dengue. Esta vitamina ayuda además al metabolismo óseo, la autorregulación del calcio y las funciones del sistema inmune.

La vitamina D es única porque se puede producir en la piel a partir de la exposición a la luz solar. Existe en dos formas: se obtiene de la irradiación UV y de algunos alimentos. La luz UVB del sol incide en la piel y los seres humanos sintetizan vitamina D3, por lo que es la forma más “natural”. Los seres humanos no producen vitamina D2, y la mayoría de los pescados ricos en aceite como el salmón, la caballa y el arenque contienen vitamina D3.
Un estudio reveló que la falta de vitamina D podría ser un factor en común entre las personas con un cuadro más grave de coronavirus que requieren hospitalización. Así lo confirmó una nueva investigación publicada en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism de la Endocrine Society. La investigación encontró que el 80% de los pacientes con coronavirus en un hospital español tenía deficiencia de la vitamina del sol.
¿Cuáles son las fuentes alimentarias de Vitamina D?
- La yema de huevo
- Los lácteos fortificados con vitamina D
- Los pescados grasos como el atún, las sardinas, el bacalao y el salmón

- El sol. Este activa un complejo mecanismo a través del cual nuestro cuerpo produce vitamina D. La acción de los rayos del sol sobre la piel forma un compuesto denominado colecalciferol, que en el hígado y los riñones se convierte en vitamina D activa.
Es por eso que es importante exponer 2 veces por semana brazos o piernas de 5 a 30 minutos fuera de los horarios pico, sin vidrios de por medio y sin protector solar.
¿Quienes suelen presentar déficit de vitamina D? Por lo general, las personas mayores de 65 años, personas que padecen obesidad, hipertensos y aquellos que padecen algunas patologías digestivas.
¿Qué pasa con los suplementos? Es necesario que sea el médico quien la indique, luego de realizar el dosaje correspondiente para confirmar que existe una deficiencia que justifique su uso, ya que al ser una vitamina liposoluble, se acumula y puede producir toxicidad.
Como conclusión, incluir en tu alimentación en forma habitual fuentes alimentarias de vitamina D, procura tomar un ratito de sol fuera de las 11 y 16 horas y consultá a tu médico si crees que con estas medidas, no llegas a cubrir el requerimiento diario.
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