Bebidas vegetales bajo la lupa: por qué no equivalen nutricionalmente a los productos lácteos

Un estudio publicado en Lancet Planetary Health muestra que sustituir los lácteos, incluso de forma parcial, reduce los niveles de yodo, calcio, vitamina B12 y riboflavina en la dieta

Una mujer sostiene una lupa y un folleto frente a un estante con envases de leche de vaca y bebidas de soja, almendra y avena.
Una investigación analizó a más de 3.500 personas del Reino Unido y halló que incluso una sustitución parcial reduce la ingesta de yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12 (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cambiar la leche de vaca por bebidas de almendras, avena o soja puede generar déficit de nutrientes claves, según advierte un estudio publicado en la revista Lancet Planetary Health. La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Surrey y la Universidad Queen’s de Belfast, analizó los efectos de ese cambio en más de 3.500 personas del Reino Unido y encontró que incluso una sustitución parcial reduce la ingesta de yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12.

El trabajo examinó 146 bebidas vegetales, 76 yogures y 67 quesos de origen vegetal. Los investigadores cruzaron esos datos con la ingesta real de los participantes para medir cómo varía la absorción de micronutrientes según el grado de sustitución. Los resultados muestran que ningún nivel de reemplazo, ni siquiera moderado, logra mantener los valores nutricionales equivalentes a los de los lácteos.

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El yodo es el nutriente con mayor caída al incorporar bebidas vegetales a la dieta

Una botella de leche, un vaso, tres envases de bebidas vegetales, gráficos estadísticos y textos explicativos sobre un fondo claro.
Un estudio publicado en Lancet Planetary Health señala que sustituir lácteos por alternativas vegetales reduce el consumo de nutrientes esenciales en la población del Reino Unido (Imagen Ilustrativa Infobae)

El yodo es un mineral esencial para el funcionamiento de la glándula tiroides y el desarrollo cerebral. En el Reino Unido, los productos lácteos son su principal fuente alimentaria, ya que el país carece de una política de enriquecimiento de la sal, como sí ocurre en otras naciones.

Reemplazar entre el 20% y el 35% de los lácteos por alternativas vegetales eleva del 54% al 65% la proporción de adolescentes de entre 14 y 18 años con ingesta insuficiente de ese mineral. En mujeres de entre 19 y 49 años, ese porcentaje sube del 32% al 42%. Si la sustitución es total, la deficiencia de yodo alcanza al 80% de las chicas adolescentes y al 72% de los varones del mismo rango etario.

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“El Reino Unido es especialmente vulnerable a la insuficiencia de yodo”, señaló la doctora Sarah Bath, profesora asociada de la Universidad de Surrey y autora principal del estudio, en declaraciones recogidas por The Mirror. Bath subrayó que la mayoría de los consumidores desconoce que los productos lácteos son la principal fuente de este mineral y que las bebidas vegetales, si no están enriquecidas, prácticamente no lo contienen.

Adolescentes y mujeres en edad fértil son los grupos con mayor riesgo de déficit

Dos vasos de vidrio con líquidos blanquecinos sobre una encimera de granito, acompañados de almendras enteras y espigas secas de cereal.
El trabajo, firmado por investigadores de las universidades de Surrey y Queen's de Belfast, examinó 146 bebidas vegetales y encontró que ningún nivel de reemplazo mantiene los valores nutricionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio identificó que los grupos más vulnerables ante esta tendencia son las chicas de entre 14 y 18 años, las mujeres en edad fértil y los niños pequeños. En todos esos casos, la deficiencia de calcio, riboflavina y vitamina B12 también se agrava con el cambio dietario, aunque en menor medida que el yodo.

Los investigadores destacaron que incluso las versiones fortificadas no logran compensar completamente la pérdida nutricional. Aunque muchas bebidas vegetales disponibles en el mercado incorporan calcio y vitamina D, la mayoría no añade yodo ni riboflavina en cantidades suficientes para equipararse a la leche de vaca.

El estudio también proyectó el efecto de una política obligatoria de enriquecimiento de alimentos vegetales. Los resultados indican que, aun con esa medida, el 59% de las adolescentes continuaría con una ingesta de yodo por debajo de los niveles recomendados, lo que evidencia la magnitud del problema.

Los expertos señalan que elegir versiones fortificadas reduce el riesgo de deficiencias

Una mano vierte líquido blanco desde una botella hacia un vaso, junto a un frasco con nueces, un cuenco y nueces sueltas sobre una mesa.
Las bebidas vegetales fortificadas no compensan por completo la pérdida de nutrientes de los lácteos, según un estudio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ante estos hallazgos, los expertos recomiendan a quienes consumen o planean incorporar bebidas vegetales que prioricen las versiones enriquecidas y que verifiquen el etiquetado nutricional antes de comprar. La clave, según los investigadores, está en revisar que el producto incluya calcio, vitamina B12, riboflavina y, cuando sea posible, yodo.

La Vegan Society (organización vegana británica) precisó, en declaraciones recogidas por The Mirror, que siempre recomienda optar por alternativas enriquecidas. La entidad citó la guía de 2025 del Comité Asesor de Nutrición (SACN, por sus siglas en inglés) del gobierno británico, que reconoce las bebidas vegetales fortificadas como una opción segura para mayores de un año, siempre que cubran los valores nutricionales establecidos.

Los autores del trabajo instaron a las autoridades a establecer normas obligatorias de enriquecimiento para todos los sustitutos vegetales de productos lácteos, con el objetivo de garantizar que el consumidor pueda realizar ese cambio dietario sin asumir riesgos para su salud.

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