Cuáles son los ejercicios recomendados por expertos para mejorar la memoria

El estudio, dirigido por Michelle Voss de la Universidad de Iowa, detectó ondas cerebrales sincronizadas en el hipocampo tras una sola sesión de esta actividad y aportó evidencia directa sobre los efectos del movimiento físico en el cerebro

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un breve ejercicio aeróbico eleva la actividad eléctrica en el hipocampo y facilita la consolidación de la memoria según nuevos estudios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un breve periodo de ejercicio aeróbico puede inducir cambios medibles en la actividad eléctrica del cerebro, lo que favorece la consolidación de la memoria incluso tras una sola sesión, según investigaciones citadas por la cadena británica BBC. Estos hallazgos destacan el rol del movimiento físico no solo en la salud general, sino también en procesos como el aprendizaje o el enlentecimiento del deterioro cognitivo asociado con el envejecimiento.

Una de las observaciones centrales del estudio dirigido por Michelle Voss, neurocientífica de la Universidad de Iowa, reside en la detección de “ondas cerebrales sincronizadas”, también conocidas como ripples, que aparecen poco después de ejercitarse. El experimento, realizado en pacientes con epilepsia fármacorresistente y con electrodos implantados para registrar actividad cerebral real, mostró que tras un breve entrenamiento en bicicleta estática se incrementaban estos ripples tanto en el hipocampo como en otras regiones cerebrales asociadas.

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El estudio proporciona una de las primeras pruebas directas de que el ejercicio puede incrementar la actividad eléctrica que subyace a la formación y almacenamiento de recuerdos. La sincronización mejorada de estas señales entre distintas áreas del cerebro sugiere una conexión más fina y eficiente tras el esfuerzo físico, fenómeno que hasta ahora escapaba a las técnicas habituales de imagen cerebral.

La clave para que estos ripples cerebrales se produzcan reside en la intensidad y el tipo de movimiento. Ejercicios de estiramiento, por ejemplo, no mostraron beneficios en la memoria según investigaciones anteriores, mientras que actividades cardiovasculares moderadas tres veces por semana han demostrado incluso favorecer el aumento volumétrico del hipocampo, área fundamental para recordar información reciente.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Actividades cardiovasculares moderadas tres veces por semana favorecen el aumento del volumen del hipocampo y la retención de información reciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un período breve de actividad puede potenciar la memoria de manera inmediata

Ya no se considera necesario realizar sesiones prolongadas o extenuantes para observar mejoras en la memoria. Según el equipo de Voss, hasta un corto intervalo de actividad dinámica basta para desencadenar el ripple neuronal beneficioso. Aunque en este estudio puntual no se incluyó una tarea de aprendizaje emparejada, análisis previos ya habían señalado que estos ripples pueden estar involucrados en consolidar los recuerdos.

La evidencia indica además que el momento en que se practica el ejercicio puede alterar su eficacia. Datos recogidos señalan que “salir a caminar cuatro horas después del aprendizaje mejora la retención y recuperación de la información respecto a hacerlo de inmediato”. Este resultado muestra que el intervalo entre adquirir una información y ejercitarse es un factor clave para optimizar el rendimiento cognitivo.

La respuesta directa de estos estudios es que un corto periodo de actividad física aeróbica —como pedalear, caminar a paso rápido o realizar ejercicios cardiovasculares— puede favorecer la consolidación de los recuerdos y la plasticidad cerebral, al incrementar ondas eléctricas sincronizadas en el hipocampo. Estos resultados aportan nuevas perspectivas para estrategias de aprendizaje eficiente y refuerzan las recomendaciones de actividad física en la salud neurocognitiva.

Una persona mayor con ropa deportiva camina por un sendero en un parque soleado. Su cabeza muestra una silueta de cerebro brillante.
Una persona mayor con ropa deportiva camina en un parque, con una representación visual que ilumina su cerebro, simbolizando la activación mental durante el ejercicio físico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La aptitud física amplifica los beneficios cerebrales del ejercicio

Más allá de los efectos inmediatos, existe una relación entre el estado físico general y el grado de beneficio cerebral observado tras una sesión de entrenamiento. Otro estudio, liderado por Flaminia Ronca, investigadora en fisiología del ejercicio del University College London, mostró que personas mejor entrenadas y con mayor masa muscular experimentan una respuesta más intensa en la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), proteína esencial para la formación de nuevas conexiones neuronales.

Ronca indicó al medio que “hay razones para mantener la actividad, ya que se obtendrán más ventajas a cada sesión”. Añadió: “Si el ejercicio se mantiene durante 6 semanas, los beneficios posteriores serán mayores”. Estos datos sugieren que la regularidad no solo acumula mejoras, sino que potencia la respuesta cerebral a nuevos episodios de actividad física.

Además de sus implicancias en la memoria, las sesiones individuales de ejercicio demostraron aumentar la concentración hasta por dos horas en comparación con quienes permanecen sedentarios, y también producir un incremento inmediato de dopamina, neurotransmisor vinculado al bienestar emocional.

La confluencia de estos descubrimientos impulsa una nueva visión de las recomendaciones de salud pública. Voss espera que estos datos sirvan para “reformar el mensaje sobre la actividad física” y proporcionen fundamentos para estrategias de prevención del deterioro cognitivo relacionado con la edad, con especial atención en las regiones cerebrales asociadas a la memoria.

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