Qué limpiar en casa después de superar un resfrío para evitar contagios

Organismos de salud recomiendan atender superficies compartidas, ropa de cama y ventilación para reducir el riesgo entre quienes conviven

Ilustración de una persona que abre una ventana por donde entran ondas de aire, mientras pasa un paño por la manija de una puerta de madera.
Los CDC señalan que la higiene, la limpieza de superficies y el aire limpio constituyen medidas básicas frente a las enfermedades respiratorias (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Tras un resfrío, la desaparición de los síntomas no siempre coincide con el final de las medidas de cuidado dentro del hogar. Las recomendaciones disponibles abordan la prevención de enfermedades respiratorias en general, por lo que pueden orientar hábitos básicos durante los días posteriores a la mejoría, en especial cuando varias personas comparten ambientes y objetos cotidianos. La higiene de manos, la limpieza de superficies de contacto frecuente y la renovación del aire integran ese esquema de prevención.

El objetivo no es realizar una desinfección completa de cada ambiente. Las recomendaciones disponibles ponen el foco en acciones acotadas, rutinas sostenibles y espacios de uso compartido, donde el contacto entre integrantes de una casa ocurre con mayor frecuencia.

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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) incluyen el lavado de manos, la limpieza de superficies manipuladas con frecuencia y las medidas para contar con aire más limpio entre las estrategias centrales frente a enfermedades respiratorias. La institución presenta estas prácticas como parte de una prevención cotidiana, junto con otras medidas que dependen del contexto y de la condición de cada persona.

La guía de CDC sobre aire más limpio señala que las enfermedades respiratorias pueden propagarse con mayor facilidad en espacios cerrados, lugares concurridos y ambientes con poca renovación de aire. Abrir ventanas, favorecer la ventilación y, cuando es posible, realizar actividades al aire libre son alternativas que pueden reducir la cantidad de gérmenes en el aire de los lugares habitados.

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Los objetos de uso compartido pueden incorporarse a una rutina breve de limpieza

Una mujer limpia la manilla metálica de una puerta de madera con un paño azul junto a un teléfono móvil.
El lavado de manos con agua y jabón debe durar al menos 20 segundos para retirar gérmenes de forma eficaz (Imagen Ilustrativa Infobae)

La guía de higiene de CDC recomienda limpiar con regularidad las superficies de contacto frecuente. Entre los ejemplos menciona mesadas, barandas y picaportes. En una vivienda, ese criterio puede extenderse a interruptores de luz, grifos, controles remotos, teléfonos y otros objetos que circulan entre distintas personas.

Una segunda guía de CDC, dedicada a la limpieza y desinfección del hogar, indica que la limpieza regular de las superficies ayuda a limitar la propagación de gérmenes. El documento diferencia entre limpiar, que retira suciedad y gran parte de los gérmenes, y desinfectar, que busca eliminar la mayoría de los gérmenes de objetos y superficies. Según la institución, limpiar primero es un paso necesario antes de sanitizar o desinfectar cuando esas acciones resultan necesarias.

Esa guía también plantea que la desinfección diaria puede no ser necesaria si las superficies y los objetos se limpian de manera cuidadosa después de su uso. CDC señala que la desinfección puede contemplarse cuando hay personas enfermas en el hogar o integrantes con mayor vulnerabilidad a enfermar. La frecuencia y el producto elegidos deben adecuarse a cada superficie y a la información de la etiqueta.

La limpieza permite retirar suciedad visible, restos acumulados y gérmenes de una superficie. De acuerdo con CDC, los limpiadores domésticos que contienen jabón o detergente cumplen esa función. La desinfección es un procedimiento distinto, ya que utiliza productos destinados a eliminar gérmenes, y exige respetar las indicaciones de uso, el tiempo de contacto y las advertencias de seguridad de cada producto.

La ventilación ayuda a renovar el aire de los ambientes cerrados

Primer plano de una mano que sostiene un pañuelo de papel sobre un cesto de basura gris con varios papeles desechados.
El uso de productos con jabón o detergente permite eliminar la suciedad de objetos compartidos como picaportes y controles remotos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Organización Mundial de la Salud, conocida como OMS, advierte que el riesgo de transmisión de infecciones respiratorias aumenta en espacios cerrados, lugares concurridos y ámbitos con ventilación insuficiente. La entidad recomienda favorecer el ingreso de aire exterior y señala que abrir una ventana puede aumentar la ventilación natural en los ambientes interiores.

La guía de la OMS sobre ventilación en espacios interiores indica que una combinación de ventilación natural, sistemas mecánicos y filtración del aire puede ayudar a diluir la concentración de aerosoles potencialmente infecciosos. El documento aclara que esta medida no reemplaza otras estrategias de prevención y debe integrarse a prácticas como la higiene de manos, la etiqueta respiratoria y el cuidado ante síntomas.

En el ámbito doméstico, la organización contempla que los espacios compartidos como baños, cocinas y habitaciones deben contar con buena ventilación cuando hay una persona enferma en la vivienda. Mantener ventanas abiertas, si las condiciones lo permiten, y utilizar extractores en baños y cocinas son acciones mencionadas en sus orientaciones para favorecer el movimiento de aire.

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