
“ChatGPT, hazme una dieta para adelgazar”. Esta frase, cada vez más frecuente entre los adolescentes, refleja un fenómeno en expansión: el uso de inteligencia artificial para obtener planes alimentarios sin intervención profesional ni evaluación de antecedentes médicos.
Plataformas como TikTok e Instagram multiplican el alcance de estos retos y, a través de filtros y edición de imágenes, consolidan ideales de perfección ajenos a la realidad.
Sin embargo, un reciente estudio internacional publicado en Frontiers in Nutrition advierte que estos planes pueden tener desequilibrios nutricionales y calorías insuficientes, lo que representa un riesgo en una etapa crítica del desarrollo.
La investigación liderada por la Universidad Atlas de Estambul evaluó 60 planes alimentarios generados por cinco de los sistemas de IA más usados —incluyendo ChatGPT, Gemini y Bing Chat— para adolescentes de 15 años.
El resultado fue contundente: las dietas creadas por IA tendieron a subestimar la ingesta calórica recomendada en casi 700 calorías diarias e incluyeron proporciones inadecuadas de macronutrientes, como exceso de proteínas y grasas y menor proporción de carbohidratos respecto a lo indicado por las principales guías internacionales.
“Nuestros hallazgos muestran que las recomendaciones dietéticas basadas en IA no son apropiadas sin supervisión profesional”, señaló a Infobae la doctora Ayşe Betül Bilen, autora principal del estudio.
Por qué la IA no puede reemplazar a los especialistas en nutrición

Consultada sobre este fenómeno por Infobae, la médica pediatra y especialista en nutrición infantil y adolescente Marisa Armeno (MN 108583), consideró que “en los últimos años comenzó a aparecer en la literatura científica un número creciente de estudios que comparan los planes alimentarios generados por sistemas de inteligencia artificial con los diseñados por profesionales de la nutrición”. Y tras reconocer que los resultados son interesantes, advirtió que “también muestran limitaciones importantes”.
Según ella, los resultados del nuevo estudio confirman lo que se observa en la práctica clínica: la inteligencia artificial puede organizar información o generar borradores, pero no sustituye el razonamiento clínico humano en la prescripción dietética.
“En poblaciones en crecimiento, como los adolescentes, errores de ese tipo pueden tener consecuencias sobre el crecimiento, el metabolismo o el manejo de enfermedades”, explicó la coordinadora del Grupo de Trabajo de Obesidad Infantil de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN) y miembro del Comité Editorial de la Revista SAN.

En la misma línea opinó Natalia Lates, investigadora predoctoral en el Departamento de Tecnología de los Alimentos, Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia, para quien uno de los riesgos más graves de las dietas restrictivas o desequilibradas generadas por IA es el compromiso de la estatura final y la densidad ósea, advierte “Las investigaciones muestran que dietas bajas en calcio y vitamina D, o con ingesta energética insuficiente, pueden comprometer el desarrollo óseo y aumentar el riesgo de osteoporosis prematura y fracturas en la adultez”, enfatizó.
Asimismo, enfatizó que el exceso crónico de proteínas, sin un adecuado equilibrio hídrico y mineral, sobrecarga los riñones y puede alterar el pH sanguíneo, debilitando el esqueleto en lugar de fortalecerlo. Las dietas con alto contenido en grasas saturadas, asociadas por la IA a menús “fitness”, también reducen la densidad mineral ósea. “Una IA que prescribe dietas altas en grasas sin diferenciar su calidad pone en riesgo la salud estructural del joven”, afirmó Lates.
Para Armeno, los modelos de IA suelen generar planes alimentarios con desequilibrios, como menor aporte de carbohidratos y variaciones importantes en micronutrientes. “La nutrición médica no consiste solo en calcular calorías; implica integrar crecimiento, enfermedades asociadas, contexto familiar, cultura alimentaria y evolución clínica del paciente”, agregó. Armeno subrayó que la IA puede acelerar procesos y analizar grandes volúmenes de datos, pero la interpretación clínica, el juicio médico y la personalización del tratamiento siguen siendo funciones humanas irremplazables.
Qué dicen los nutricionistas sobre el potencial y riesgos de la IA

Desde la SAN, el enfoque es claro: la inteligencia artificial dejará de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una herramienta cotidiana en la medicina y la nutrición, pero su integración debe hacerse sin perder los pilares del rigor, la responsabilidad y la transparencia científica.
Según la postura de la sociedad médica, la IA ya se utiliza para agilizar tareas como búsquedas bibliográficas, manejo de grandes bases de datos y redacción de manuscritos, mostrando eficacia bajo supervisión humana. En nutrición, los algoritmos pueden ayudar a ordenar información y detectar patrones, e incluso existen herramientas que, mediante visión por computadora, estiman porciones y macronutrientes a partir de fotografías de comida real. Sin embargo, los especialistas advierten sobre el peligro de la “ilusión de precisión”: estos modelos pueden generar textos convincentes, pero también cometer errores graves, reproducir sesgos o inventar referencias.
“La nutrición en la adolescencia requiere un enfoque humano que considere no solo el aporte de nutrientes, sino el ritmo de maduración puberal, el contexto emocional y la salud mental de los jóvenes”, insistió Lates.
En este punto, la SAN remarcó en una reciente editorial que la responsabilidad final del contenido y de las decisiones clínicas es siempre del profesional. “La IA puede democratizar la información, pero también profundizar inequidades si solo algunos equipos pueden acceder a herramientas avanzadas o formación suficiente para usarlas críticamente”, advirtieron. La clave está en establecer estándares claros, promover la capacitación y asegurar que la tecnología esté siempre al servicio de la calidad científica, sin desplazar la capacidad de juicio, la ética y la responsabilidad profesional.
El futuro de la IA en nutrición

El panorama es desafiante. Tanto para los investigadores internacionales como para los expertos argentinos, la inteligencia artificial será parte del futuro de la nutrición, pero la integridad científica y la interpretación clínica seguirán siendo tareas humanas.
“La herramienta puede sugerir, resumir o acelerar, pero la interpretación sigue siendo humana”, sostienen desde la SAN. En un contexto donde los adolescentes buscan soluciones rápidas en internet, el llamado de los especialistas es unánime: la IA puede ayudar, pero el seguimiento y la prescripción deben quedar en manos de profesionales.
La tecnología avanza, pero la salud adolescente requiere comprensión biológica, contextualización de datos y decisiones responsables. Frente a los riesgos documentados por el nuevo estudio, la recomendación es clara: la inteligencia artificial es un recurso útil, pero nunca debe reemplazar la consulta y el acompañamiento de un especialista en nutrición.
Últimas Noticias
Entrenar el sueño y hacer ejercicio, la fórmula que mejora el descanso y la salud
En el marco del Día Mundial del Sueño, un estudio mostró que sumar rutinas clave de movimiento y asesoría digital personalizada tuvo un impacto positivo en mujeres de entre 18 y 30 años

El lado oculto de la adrenalina: cómo el cuerpo transforma el estrés en energía inmediata
El organismo despliega recursos invisibles que alteran el ritmo habitual, permiten afrontar desafíos repentinos y descubren conexiones poco exploradas entre sensaciones intensas y cambios fisiológicos inmediatos

Epilepsia: causas, factores de riesgo y opciones terapéuticas de uno de los trastornos neurológicos más frecuentes
Identificar manifestaciones tempranas permite acceder a intervenciones médicas eficaces y reducir eventuales complicaciones, según especialistas de Mayo Clinic. La importancia del seguimiento clínico constante para lograr un control adecuado

Baños calientes después de entrenar: la estrategia sencilla que aumenta la resistencia física
Puede aplicarse en casa sin modificar el kilometraje ni la intensidad del entrenamiento. La clave es la regularidad y la constancia durante cinco semanas consecutivas

El virus del herpes puede acelerar el envejecimiento, pero la vacuna podría prevenir el riesgo de demencia
Diversos estudios demuestran que la reactivación persistente del patógeno, tanto del tipo simple como el zóster, en adultos mayores puede inducir inflamación crónica y daño neuronal, asociados al deterioro cognitivo



