
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es una “compleja enfermedad crónica que se define por una acumulación excesiva de grasa” que puede ser perjudicial. “Puede provocar un aumento del riesgo de diabetes de tipo 2 y cardiopatías, puede afectar la salud ósea y la reproducción y aumenta el riesgo de que aparezcan determinados tipos de cáncer”, según advierte la entidad sanitaria internacional.
En ese sentido, recientemente, una investigación dirigida por expertos de la Universidad Johns Hopkins ha identificado 16 condiciones médicas que están estrechamente relacionadas con la obesidad, que van desde hipertensión y diabetes mellitus tipo 2, hasta apnea obstructiva del sueño, asma y osteoartritis.
El estudio, publicado en NEJM Evidence, abarca los resultados de una cohorte longitudinal que involucró a 270,657 participantes del programa de investigación All of Us. Los datos utilizados fueron recopilados desde 2018, cuando el programa fue lanzado por los Institutos Nacionales de Salud. Los participantes, que representaban una muestra diversa, proporcionaron su información médica, mediciones físicas y respuestas a encuestas.
La obesidad, medida a través del índice de masa corporal (IMC), fue clasificada en tres clases: I, II y III, siendo la última la más grave. La prevalencia de la obesidad en la población del estudio fue del 42,4%, de la cual el 21,2% presentó obesidad de clase I, el 11,3% de clase II, y el 9,8% de clase III. El análisis mostró que los individuos con obesidad tenían más probabilidades de mostrar signos de hipertensión y un índice cintura-cadera elevado.

Un factor relevante del estudio es cómo la obesidad, en sus distintas clases, está asociada con un mayor riesgo de desarrollar 16 condiciones de salud comunes. Entre ellas se incluyen problemas graves como la apnea obstructiva del sueño, la diabetes tipo 2, y la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.
Las asociaciones con estas afecciones fueron particularmente fuertes en los casos de obesidad de clase III. Por ejemplo, la apnea obstructiva del sueño mostró un cociente de riesgo de 10,94 para aquellos con obesidad de clase III, mientras que la diabetes tipo 2 y la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica tuvieron cocientes de 7,74 y 6,72, respectivamente.
Además de estos problemas, la obesidad también aumentó el riesgo de sufrir de otras condiciones como hipertensión, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, asma, y osteoartritis. Estos riesgos aumentaron de manera progresiva a medida que la obesidad se hacía más grave, lo que indica una correlación entre el grado de obesidad y la severidad de las afecciones de salud.

“Investigamos la prevalencia e incidencia de 16 resultados identificados a priori, que cubren el síndrome cardiovascular-renal-metabólico y otros: hipertensión, diabetes mellitus tipo 2, hiperlipidemia/dislipidemia, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, enfermedad cardiovascular aterosclerótica, enfermedad renal crónica, embolia pulmonar, trombosis venosa profunda, gota, enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, cálculo biliar, apnea obstructiva del sueño, asma, enfermedad por reflujo gastroesofágico y osteoartritis”, escribieron los expertos en la publicación.
Y ampliaron: “La carga de las afecciones de salud relacionadas con la obesidad aún no se ha explorado completamente. Estudios previos no han tenido la potencia estadística suficiente para estudiar la obesidad grave, se han centrado en un conjunto limitado de resultados de salud y han carecido de diversidad en las poblaciones de estudio”.
El estudio también reveló que una proporción significativa de estos problemas de salud podría prevenirse a través de un control eficaz de la obesidad. Las fracciones atribuibles a la población mostraron que la obesidad es responsable del 51,5% de los casos de apnea obstructiva del sueño y del 36,3% de los casos de enfermedad hepática metabólica. Además, se estimó que el 14,0% de todos los casos de osteoartritis en la población del estudio podrían ser atribuibles a la obesidad. Vale destacar que las asociaciones observadas no se vieron influenciadas por factores como el sexo, lo que demuestra la prevalencia generalizada de los efectos negativos de la obesidad en la salud.
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