
El crujido de los dedos es un sonido que muchos encuentran relajante y otros irritante, pero que casi siempre despierta una pregunta: ¿es perjudicial para la salud? Este fenómeno, que suele acompañar a gestos nerviosos o de alivio, tiene una explicación científica que desmonta mitos populares.
Según los expertos, el ruido característico se genera cuando las burbujas de gas disueltas en el líquido sinovial, una sustancia que lubrica las articulaciones, estallan debido al aumento de espacio entre los huesos. Este cambio en la presión permite que las burbujas se expandan y colapsen, produciendo el chasquido que conocemos.
Creencias populares frente a la evidencia científica
La idea de que este hábito puede causar artritis u “engrosar” las articulaciones ha persistido durante décadas, pero la ciencia no ha encontrado respaldo para estas afirmaciones. De hecho, Renata Gregorio Paulos, especialista en traumatología del Instituto de Ortopedia y Traumatología de la Universidad de São Paulo, afirm{o a National Geographic que hasta ahora no hay pruebas de que el crujido frecuente tenga efectos negativos sobre la salud articular. Lo que sí está demostrado es que el sonido proviene de un mecanismo completamente natural y no de algún daño estructural en las articulaciones.
En este contexto, uno de los experimentos más conocidos es el realizado por el médico estadounidense Donald Unger, quien durante 50 años crujió únicamente los nudillos de su mano izquierda para comprobar si esto podía causar artritis. Al cabo de cinco décadas y más de 36.000 chasquidos, concluyó que no había diferencias en la salud articular de sus manos. Su experimento, aunque informal, recibió reconocimiento en los premios Ig Nobel de 2009 (los premios dedicados a destacar las investigaciones científicas más extravagantes del año) como una muestra ingeniosa de cómo abordar preguntas científicas cotidianas.

Estudios destacados y resultados contradictorios
Aunque la evidencia disponible sugiere que sonarse los dedos no está relacionado con problemas como la artritis, algunos estudios han encontrado resultados más variados. Por ejemplo, una investigación realizada en un hogar para ancianos en Los Ángeles en 1975 concluyó que aquellos que practicaban el hábito tenían una menor incidencia de osteoartritis en las manos.
Sin embargo, un estudio más amplio en Detroit, que incluyó a 300 personas mayores de 45 años, encontró que quienes crujían sus nudillos habitualmente tenían un agarre más débil y manos hinchadas con mayor frecuencia. Estas observaciones no probaron una relación causal directa, pero dejaron abierta la posibilidad de que el hábito sea más común entre personas predispuestas a molestias articulares.
¿Tiene beneficios o riesgos sonarse los dedos?
Más allá del alivio momentáneo que algunos describen al sonarse los dedos, los estudios no han identificado beneficios significativos para la salud articular. Según Paulos, algunos análisis sugieren que el rango de movimiento en la articulación puede aumentar ligeramente después de crujir los dedos, pero este efecto es temporal y no tiene un impacto relevante en la funcionalidad o salud a largo plazo. Tampoco se ha encontrado que esta práctica prevenga o acelere enfermedades como la osteoartritis.

En cuanto a los riesgos, aunque la evidencia apunta a que el hábito no es perjudicial para las articulaciones, existen reportes aislados de lesiones autoinfligidas. Entre estos se incluyen esguinces en los ligamentos de los dedos o molestias relacionadas con la fuerza aplicada durante el crujido. Sin embargo, estos casos son raros y no representan un riesgo generalizado.
Los verdaderos factores de riesgo de artritis
Contrario al mito, los factores que realmente aumentan el riesgo de desarrollar artritis están bien documentados. La edad es uno de los principales, ya que el desgaste natural del cartílago articular es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Además, la predisposición genética, junto con lesiones previas o una vida de trabajo manual intensivo, son elementos clave en el desarrollo de esta condición.
El ruido que algunas articulaciones afectadas por artritis producen, aunque puede parecerse al de los nudillos al crujirlos, es un síntoma de daño en el cartílago. Este crujido asociado a la enfermedad suele aparecer más tarde en su evolución y no como una causa inicial del problema. Según los especialistas, este tipo de ruido es una consecuencia del desgaste articular, no de un hábito como el de hacer sonar los dedos.
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