
Las dietas bajas en carbohidratos se caracterizan por restringir la ingesta de estos nutrientes provenientes de fuentes como cereales, verduras y frutas con almidón, enfatizando, en cambio, alimentos ricos en proteínas y grasas, de acuerdo con Mayo Clinic. Además, a menudo, el objetivo principal de adoptar este régimen alimenticio es la pérdida de peso.
Por eso, este plan nutricional se ha puesto de moda, por lo que la duda es si todos pueden aplicarlo. En ese sentido, tres expertas en Nutrición conversaron con Infobae y expresaron su punto de vista acerca de este tema.
¿Todas las personas pueden aplicar la dieta baja en carbohidratos?
De acuerdo con la nutricionista Clara Torres Mansilla, que trabaja en la ONG Misión Huascarán en la región de Áncash, una dieta baja en carbohidratos no es apropiada para todas las personas. “Cada individuo tiene necesidades nutricionales particulares, basadas en factores como edad, sexo, estado de salud general y metas personales de bienestar”, señaló
“No es recomendable para personas con enfermedades pancreáticas, hepáticas o renales, ya que la restricción de carbohidratos puede aumentar la carga de trabajo en estos órganos. Tampoco lo aconsejaría para niños y adolescentes” especificó.

De la misma forma, la nutricionista Paola Zapater, fundadora del consultorio Vitálica Nutrición y con formación en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) mencionó que esta dieta “depende de la actividad física que la persona realice, pues mientras tenga más ejercicio durante el día, necesitará más energía. Por ejemplo, un deportista no puede privarse de los carbohidratos porque afecta en su rendimiento o desempeño y además, pierde masa muscular”.
Asimismo, Jackeline Bustamante Gallo, licenciada en Nutrición y especialista en Nutrición Clínica como segunda especialidad en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), señaló que la aplicación de esta dieta “depende mucho del estado nutricional de la persona. Se debe tener en cuenta su estado antropométrico, nutricional, bioquímico, su composición corporal, y si presenta algún tipo de patología, por lo que al tener todos estos datos se ejecuta su plan y régimen de alimentación de manera personalizada e individualizada”, expresó.
“Un mal manejo de este tipo de régimen de alimentación restrictivo, sin un control adecuado, muchas veces no funciona bien y lleva al paciente a que pierda peso, pero a nivel de masa muscular y no en los porcentajes de grasa que es el principal objetivo, por lo que produce debilitamiento y otras complicaciones. Por ejemplo, en personas con obesidad que empiezan a hacer ese tipo de dietas restrictivas sin control previo y un seguimiento adecuado y oportuno, con el tiempo puede llevarlos a generar un hígado graso”, explicó.
Beneficios y efectos secundarios de una dieta baja en carbohidratos según la ciencia
Una investigación publicada por Ageing Research Reviews señala que las dietas que mantienen un nivel moderado de carbohidratos están vinculadas con la menor incidencia de muertes por cualquier causa y por enfermedades del corazón y vasos sanguíneos.

“Si las fuentes de macronutrientes que reemplazaron a los carbohidratos eran de origen vegetal, el riesgo de mortalidad por todas las causas se reducía linealmente con un menor contenido de carbohidratos”, se lee en las conclusiones. Aunque, los autores recomiendan realizar estudios prospectivos de cohortes más rigurosos que puedan aportar resultados más concluyentes.
Otro estudio que fue difundido en la Revista Médica de Chile concluyó que la dieta baja en carbohidratos, en particular, favorece cambios metabólicos significativos, incluyendo la mejora del control de los niveles de glucosa en sangre y una mejora en los niveles de triglicéridos, colesterol HDL y disminuye las partículas de LDL que contribuyen a la aterogénesis.
Esta investigación señala que este régimen se presenta como una alternativa prometedora para el manejo de la obesidad y el síndrome metabólico, así como para el tratamiento de pacientes con síndrome de ovario poliquístico (SOP). Aunque, los autores señalan que su implementación debe ser supervisada por profesionales de la salud para valorar los posibles riesgos y beneficios en cada caso individual.

Por su parte, los resultados de un estudio publicado en Journal of Renal Nutrition concluyeron existe una asociación significativa y directa entre las puntuaciones de dietas bajas en carbohidratos (LCD) y el aumento en la tasa de mortalidad por cualquier causa en adultos que padecen enfermedad renal crónica (ERC), mientras que, en personas sin ERC, esta asociación no se observó.
En los efectos secundarios, la nutricionista Paola Zapater remarcó que las dietas bajas en carbohidratos “pueden generarte fatiga, dolor de cabeza y cambiar tu estado de ánimo a más irritable. Este régimen debe ir a la par con una dieta rica en verduras, en proteínas y grasas saludables para que la alimentación tenga un balance”.
“Una dieta baja en carbohidratos no ayuda a la tranquilidad mental porque las personas son seres sociales y la comida también es un elemento social. Un individuo que tiene restricciones sentirá muchos límites para comer cuando asista a una reunión. Esto genera problemas mentales”, mencionó.
¿Qué comer en una dieta baja en carbohidratos?

De acuerdo Torres Mansilla, un ejemplo de este tipo de régimen alimenticio es la dieta keto o cetogénica que es un plan de alimentación bajo en carbohidratos y alto en grasas.
En ese sentido, mencionó que este régimen “puede incluir alimentos como, por ejemplo, carnes rojas, huevos, pescados, aceites saludables, nueces y semillas, palta, algunos tipos de verduras de bajo contenido en carbohidratos (coliflor, brócoli o calabacines) y productos lácteos ricos en grasa (queso o leche)”.
La nutricionista agregó que “es fundamental asegurarse de que la dieta sea equilibrada y de consultar con un nutricionista o profesional de la salud para elaborar un plan que se ajuste a las necesidades individuales y que no prive al cuerpo de los nutrientes esenciales”.
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