
Junto al teléfono, para quienes trabajan en oficinas, el mouse seguramente sea uno de los objetos más manipulados durante toda la jornada laboral. Esta herramienta, creada por Douglas Engelbart, técnico de radios en la Segundo Guerra Mundial, quien inventó en 1967 el primer prototipo, es la conexión directa que existe entre la computadora y el trabajador. Pintamos oraciones, nos llevamos información de un lado a otro, mandamos mails, abrimos y cerramos pestañas del navegador... Aunque no lo notemos el día se pasa entre clicks y un universo multitasking.
¿Quién no escuchó en el trabajo alguna vez a alguien “pegarle” al teclado? Como si tuvieran la culpa de la carga emocional de un mal día, la tecla que se suele llevar la peor parte es la del “Enter”. Ni que hablar aquellos que le ponen voz a ca-da pa-la-bra-que-es-cri-ben, así, separando sílabas y en medio de “golpecitos” que suenan a veces como misiles.
Con el mouse, sucede algo similar: el pobre “ratón” quiere tal vez descansar un rato después de tanto trabajo y deja de obedecer. Aquí es donde se escucha otro sacudón muchas veces y es directo contra el escritorio, luego de levantarlo unos centímetros.

Ahora, la forma en que las personas escriben y usan el mouse de la computadora pueden ser visibles indicadores de estrés, según un grupo de investigadores suizos, quienes buscan un modelo para ayudar a prevenir el estrés crónico.
Los investigadores del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich (ETHZ) determinaron que las personas estresadas escriben y mueven el mouse de manera diferente a las personas relajadas. “Las personas que están estresadas mueven el puntero del mouse con más frecuencia y menos precisión y cubren distancias más largas en la pantalla”, dijo la matemática y autora del estudio, Mara Nägelin
También encontraron que las personas que se sienten estresadas en la oficina cometen más errores al escribir y tienden a escribir de forma intermitente, con muchas pausas breves Las personas relajadas, por el contrario, toman menos pausas pero más largas cuando escriben.

Para el estudio, los investigadores de ETHZ observaron a 90 participantes en el laboratorio realizando tareas de oficina cercanas a la realidad, como planificar citas o registrar y analizar datos. Registraron el comportamiento del mouse y el teclado de los participantes, así como sus frecuencias cardíacas, y preguntaron regularmente a los participantes qué tan estresados se sentían.
Si bien a algunos participantes se les permitió trabajar sin interrupciones, la mitad del grupo fue interrumpida repetidamente con mensajes de chat y también se les pidió que participaran en una entrevista de trabajo.
La conexión entre el estrés, el comportamiento del teclado y el mouse se puede explicar a través de la llamada teoría del ruido neuromotor.
La doctora Laura Maffei, miembro de la Sociedad Argentina de Endocrinologia y de la Endocrine Society, explicó a Infobae: “La reacción de estrés desencadena la liberación de hormonas tales como el cortisol y adrenalina. El impacto de estas hormonas contraen los músculos, favorecen el temblor y el aumento de la frecuencia cardíaca y tensión arterial. Es de esta forma que las funciones motoras se ven perturbadas también en la motricidad fina. Las contracturas musculares, las arritmias, infartos son claras enfermedades relacionados con el estrés crónico en las personas”.

Gabriel Lapman, médico nefrólogo y cardiólogo expresó a Infobae que “obviamente, existe una relación entre el estrés y el comportamiento con el teclado, la propia ansiedad y el hiper movimiento”.
Por qué rendimos menos en el trabajo cuando estamos estresados
Se sabe: el cerebro es un gran partícipe del control de la reacción de estrés. “Por un lado detecta el peligro o situación anormal y envía señales a través del sistema nervioso autónomo y luego vía la regulación hormonal a la glándula suprarenal para que libere las hormonas cortisol y adrenalina”, dice Maffei.
“En las situaciones agudas las acción de estas hormonas es aumentar el foco en el problema y la memoria. Pero en situaciones crónicas, cuando los alertas se disparan sin cesar y la activación de estas hormonas no cesa el impacto es negativo. Las emociones se perturban, la motivación falla y la depresión es frecuente”, agrega.

Lapman suma: “Una persona estresada normalmente es multitasking, duerme mal, come mal, le sube el cortisol. Está más desconcentrado y con todo eso rinde mucho peor. Lo ideal sería hacer una sola cosa a la vez, utilizar tiempos para meditar, lo que se llaman pausas activas y caminar, relajar un poco, subir y bajar escaleras. Eso es fundamental”.
Consejos para domar el estrés en el trabajo
Maffei dice que para gestionar el estrés hay que entender nuestro rol. “Somos protagonistas y no víctimas del estrés. El día tiene 24 horas, no 99. Hay que aprender a decir que no y definir la cantidad de intensidad de tareas diarias. La actividad física es fundamental. Puede ser caminar, bailar, correr, lo que cause placer. Juntarse con amigos y el abrazo aumenta la hormona oxitocina, hormona antídoto del cortisol. Comer sano, con bajos niveles de sal”, dice la experta.
Y suma: “Frente una situación que vivimos como grave preguntarse: ¿es realmente grave? e imaginarse una salida, cual sea. La primera solución que se les pase por la cabeza, aunque no sea la que luego encuentren, pero para el cerebro el problema desaparece y baja el cortisol. En ese contexto, seguramente la verdadera respuesta va a aparecer”.

Lapman recomienda en la misma línea: “Hay que hacer pausas activas, caminar, comer saludable, tratar de descansar, consumir alimentos frescos, tomar más agua, bajar el café, las bebidas azucaradas, el alcohol, el cigarrillo, las drogas. Todo eso va a mejorar muchísimo nuestro estrés. Otra cosa es utilizar meditaciones cortas de 3 a 5 minutos”.
Reducir nuestro comportamiento sedentario. De eso se trata para la doctora deportóloga María Eva Ybarra. “La actividad física no solo tiene un rol destacado en la prevención y tratamiento de las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) que incluyen a la diabetes, enfermedad cardiovascular y cáncer, entre otras, sino también en las afecciones del área de la salud mental como depresión, ansiedad y estrés”, analiza a Infobae Ybarra.
“La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar actividades de tipo aeróbica y de fuerza muscular, pero muchas veces esto implica hacerlo en nuestro tiempo libre, que depende cada situación puede ser de solo dos o tres horas por día. Por esto, tenemos que prestar también atención a nuestra rutina diaria laboral ya que el tiempo dedicado a la misma puede ser de 1/3 del total de nuestro día (o más, si tomamos en cuenta cómo base las horas que estamos despiertos)”, agrega la deportóloga.

Claves para estar activos cuando no hay tiempo en el trabajo
Ybarra dice que es fundamental generar pequeños cambios y transportarse en forma activa al trabajo. Para esto recomienda:
*Caminar hacia el trabajo y/o ir en bicicleta.
*Subir y bajar escaleras
*Ir a comprar comida en el horario del almuerzo (en vez de pedir delivery)
*Alejar algunos elementos para obligarnos a levantarnos, como por ejemplo correr unos metros el cesto de basura, puede ser el camino.
Se trata de acciones sencillas, como ponerse de pie, caminar algunos pasos, elongar cuello, espalda y muñecas. “Puede ayudarnos programar el reloj o bajar algún programa a la computadora o al celular, que nos indique cada determinado tiempo, que tenemos que realizar una pausa activa. Por último, cuando hablamos de manejo del estrés, no debemos olvidar que también pueden ayudarnos el incorporar rutinas de meditación como mindfulness”, cierra Ybarra.
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