
Normalmente el cambio de estación, la llegada del otoño, influye en los niveles de energía de cada uno, e influye en el estado anímico. Es un trastorno que surge como consecuencia de la falta de adaptación que tiene el organismo, ante el inicio de la nueva temporada y ante este evento aparecen dificultades.
Se la conoce con el nombre de astenia otoñal, afecta a entre el 1% y 10% de la población mundial y es más frecuente en mujeres que en hombres. Pero en este año en particular, luego del verano atípico, el más cálido registrado a nivel país, en el comienzo del otoño meteorológico las altas temperaturas continúan manteniéndose por encima de lo normal. Desde los primeros meses del año 2023 hasta la fecha se han registrado más de 10 olas de calor y esto afecta al país en general por lo que la sensación de agobio dice presente.

Mientras tanto los días se acortan y disminuye la luz solar, desencadenándose un cambio hormonal en el organismo. La disminución de la luz solar hace que suban los niveles de melatonina, hormona que influye en el ciclo de sueño y vigilia, regula el ciclo circadiano y hace que desciendan los niveles de serotonina, neurotransmisor conocido con el nombre de hormona de la felicidad o placer y el cerebro produce menos dopamina, lo que afecta la función motora.
Como consecuencia aparece un desequilibrio en el organismo, que deberá adaptarse poco a poco a las nuevas circunstancias. Los síntomas aumentan por combinación y sumatoria del estrés ocasionado por el calor y también del exceso en el uso de aire acondicionado, más la llegada del otoño.
Los síntomas son:
- Cansancio
- Debilidad
- Dificultad para dormir
- Somnolencia
- Cambios de humor
- Irritabilidad

- Disminución de la líbido
- Falta o exceso de apetito
- Apatía e irritabilidad
- Dolores musculares
Además los cambios horarios y las modificaciones en la rutina diaria, pueden afectar la calidad de vida de las personas, de manera transitoria podemos sentirnos raros hasta incluso más débiles.
Recomendaciones

- Hidratación
- Dieta equilibrada
- Cenar liviano
- Evitar la exposición de pantallas antes de dormir
- Actividad física en horarios matinales y realizarlos dependiendo de la temperatura.
A estos síntomas y alteraciones se le deben sumar las enfermedades propias de la estación: resfríos, alergias, gripe y, ahora, el COVID-19.
Generalmente no se indica tratamiento, pero se advierte, ante esta posibilidad, que lo mejor es concurrir al médico. Es muy importante realizar el diagnóstico diferencial con el trastorno afectivo estacional. Especialmente si el paciente ya tiene diagnóstico de depresión se le pueden asociar los cambios estacionales.
Dra. Stella Maris Cuevas MN: 81701 Médica otorrinolaringóloga - Experta en olfato – Alergista. Expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA).
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