
La hipertensión arterial es la elevación de la presión arterial por encima de los valores normales. Es decir que la fuerza que tiene la sangre al empujar contra las paredes de sus arterias, en esta patología, presenta un mayor impulso. Y si bien en cada persona las manifestaciones son diferentes y su diagnóstico depende de las particularidades clínicas, en la mayoría de los casos el cuadro no presenta síntomas. De ahí que la enfermedad sea llamada como “silenciosa”.
En verano, las personas que padecen hipertensión arterial deben tener una serie de cuidados extra, a los fines de evitar desarreglos que puedan derivar en la alteración de sus valores de presión.
Así, a los recaudos para evitar la insolación, un golpe de calor o sufrir quemaduras por una mala exposición al sol, los hipertensos deben sumar algunos otros aspectos más para prevenir descompensaciones que compliquen su cuadro de base.

“La presión arterial es generalmente más baja en verano que en invierno, ya que las altas temperaturas producen una mayor vasodilatación. Esto no quiere decir que haya que modificar la medicación, salvo que el médico lo indique así, pero sí es importante tener una serie de cuidados”, dijo el médico cardiólogo Miguel Schiavone. En ese tono, el además jefe de Hipertensión Arterial del Hospital Británico, explicó que “la deshidratación y el exceso de sol pueden ser causantes de síncope (desmayo) y de malestar. Cuidarse del sol es un consejo frecuente, pero las personas que tienen hipertensión deben tomárselo aún más en serio”.
Y sumó: “También se debe tener en cuenta que los adultos mayores deben recibir un cuidado especial, ya que presentan más dificultades en la percepción de la sed y en eliminar el calor corporal”.
En ese sentido, el médico cardiólogo y nefrólogo Gabriel Lapman alertó que “en verano, el hipertenso se expone a cuadros de deshidratación. El calor incide tanto en la dilatación de las arterias, como en la deshidratación, por lo que las personas transpiran mucho y si no toman el suficiente líquido, pueden tener problemas. Tanto la dilatación como la deshidratación son factores importantes para controlar en personas hipertensas”.

Según el especialista, “los afectados por los cambios de temperatura deben consultar al médico, que puede modificar temporalmente los medicamentos recetados para ajustarse a la época de calor y reducir las molestias de los pacientes”. Asimismo, la medicación debe estar indicada y controlada por el profesional de cabecera.
En contrapartida, un día de calor puede facilitar el descenso brusco de la tensión arterial, cuadro conocido como hipotensión. “Esto genera algunos síntomas muy específicos y fáciles de identificar”, destacó Lapman, quien enumeró entre los más comunes:
– Decaimiento
– Pesadez
– Vértigo, mareos y náuseas
– Sensación de agotamiento y atontamiento
– Dificultad para respirar
– Palpitaciones
– Rigidez en la zona de la nuca

“Si se presentan todos o algunos de estos signos y la situación se prolonga durante algunas horas, es posible que la persona llegue al desmayo”, explicó el especialista, quien resaltó que “es posible mantener la hipertensión controlada con el debido tratamiento y algunas recomendaciones básicas”.
Para que las personas con hipertensión arterial puedan pasar el verano de forma saludable, Schiavone aconsejó:
1- Llevar la medicación a las vacaciones y no olvidar tomarlas. “Si bien en verano y vacaciones alteramos nuestra rutina, no hay que olvidar esta pieza fundamental para la vida de un hipertenso, que es tomar de forma adecuada la medicación que sostiene todo el año”, aclaró el especialista.
2- Mantener una dieta equilibrada y saludable, con muchas frutas y ensaladas
3- Reducir el consumo de alcohol, ya que las bebidas con alcohol, con el calor, pueden generar malestar y mayor vasodilatación.

4- Evitar los destinos con temperaturas extremas o situados a una altitud mayor de dos mil metros. En caso de ir a un lugar turístico con dichas características se recomienda consultar con un médico, en especial en el caso de tener antecedentes cardiovasculares.
5- Evaluar las horas adecuadas de exposición solar. Hay que ser cautos y evitar el sol en las horas más calurosas, de 11 a 17, y más aún las exposiciones prolongadas. Las causas de mortalidad en las olas de calor se asocian sobre todo a enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y respiratorias.
6- Mantenerse hidratado, bebiendo mucha agua.
7- Llevar ropa ligera, ya que ayuda a reponer los líquidos que perdemos por el sudor, impidiendo la deshidratación y golpes de calor.
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