Una avena que se adapta a todo: lanzan una nueva variedad con perfil forrajero y productivo

Bonaerense MDA INTA Lola es una opción de ciclo intermedio que combina versatilidad, rendimiento y sanidad para distintos sistemas

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Bonaerense MDA INTA Lola es una opción de ciclo intermedio que combina versatilidad, rendimiento y sanidad para distintos sistemas
Bonaerense MDA INTA Lola es una opción de ciclo intermedio que combina versatilidad, rendimiento y sanidad para distintos sistemas

En los esquemas productivos donde cada decisión pesa, contar con cultivos que respondan en distintos escenarios deja de ser una ventaja para convertirse en una necesidad. En ese camino, la avena suma una nueva alternativa que busca ampliar su lugar dentro de los planteos ganaderos y agrícolas.

La nueva variedad, denominada Bonaerense MDA INTA Lola, se presenta como una avena de ciclo intermedio con aptitud tanto para verdeo de invierno como para otros usos.

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Su perfil productivo incluye pastoreo directo, confección de reservas forrajeras y producción de grano con buena calidad industrial.

Con alto rendimiento, gran capacidad de rebrote y resistencia a enfermedades, esta variedad forrajera optimiza costos y productividad en el campo
La avena ocupa un rol central en la alimentación de diversas categorías de ganado. (Inta)

Un cultivo que rinde en distintos frentes

Reconocida por su calidad como verdeo invernal, la avena ocupa un rol central en la alimentación de diversas categorías de ganado. Con esta nueva variedad, el objetivo apunta a potenciar ese uso sin resignar otras posibilidades dentro del sistema.

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Nahuel Rodríguez, responsable del programa de mejoramiento genético de avena en Barrow, destacó: “Bonaerense MDA INTA Lola es una variedad con una destacable aptitud como verdeo de invierno”.

Además, señaló que en ensayos comparativos mostró “muy buenos resultados en términos de producción de materia seca”, no solo en el sudeste bonaerense, sino también en otras regiones como Marco Juárez y Paraná.

En la campaña 2025/26, el cultivo de avena alcanzó unas 1,4 millones de hectáreas en el país. De ese total, cerca del 75 % se destinó a la producción de forraje, mientras que el 25 % restante se orientó a la obtención de grano para cosecha.

Entre el suelo y el rodeo

Uno de los rasgos que sobresale en esta variedad es su versatilidad dentro del planteo productivo. Puede integrarse como cultivo de cobertura en consociación con otras especies. Su ciclo intermedio retrasa la llegada a encañazón, lo que favorece el desarrollo conjunto con otros cultivos. A esto se suma un buen volumen de cobertura foliar, que aporta al control de malezas.

En términos agronómicos, presenta una destacada capacidad de rebrote, buen comportamiento frente a bajas temperaturas y resistencia al pisoteo. Estos atributos sostienen una alta tasa de crecimiento y un elevado potencial de producción de materia seca.

Sanidad y manejo

El comportamiento sanitario también forma parte de su perfil. Según Rodríguez, “presenta un excelente comportamiento frente a roya de la hoja (Puccinea coronata), el principal patógeno que afecta al cultivo, y un buen desempeño frente a distintas manchas foliares”.

Para su manejo, se recomiendan fechas de siembra diferenciadas según el destino. Para verdeo, el período se extiende desde mediados de febrero hasta fines de marzo.

En el caso de la producción de grano, se sugiere sembrar entre mediados de junio y mediados de julio. Para reservas forrajeras, como silaje, el rango óptimo va desde fines de mayo hasta mediados de julio.

Fuente: Inta

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