“Solange, no tenemos que pelear más”: Maxi López habla de Wanda Nara y de su vuelta al país por sus hijos

En el tercer capítulo de Decime la verdad, el ciclo de Fernando Marín y Rodolfo D’Onofrio, el exdelantero repasa las noches de fiesta con Ronaldinho y al Messi de 16 años; y se emociona al recordar a su padre, que murió cuando él tenía 12 años

Decime La Verdad
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Maxi López se presenta como chef. “Ya nadie me reconoce como jugador de fútbol”, dice, aunque jugó en 16 equipos, compartió vestuario con Ronaldinho y con un Messi de 16 años en el Barcelona, y hoy acompaña a su hijo mayor en las inferiores de River, el club en el que él mismo se formó.

En el tercer capítulo de Decime la verdad —el ciclo de entrevistas que conducen el productor Fernando Marín y el expresidente de River Rodolfo D’Onofrio—, el exdelantero recuerda las noches en la casa de Ronaldinho, explica por qué cambiaba de club cada uno o dos años y cuenta por qué volvió a vivir en la Argentina después de 21 años en Europa: estar cerca de todos sus hijos.

También habla de Wanda Nara, a la que llama “Solange”, y se emociona al recordar a su padre, que murió cuando él tenía 12 años: “Me hubiese encantado que me acompañara en todo el proceso”.

Decime la Verdad - Maxi Lopez
Maxi López en el estudio de Infobae para grabar Decime la Verdad junto a Rodolfo D'Onofrio y Fernando Marín

Fernando Marín: Estamos acá nuevamente con Rodolfo y con una estrella: Maxi López. Es simpático, es crack, tiene una vida llena de subes y bajas, que es lo lindo de la vida, porque quiere decir que el electrocardiograma funciona.

Te hago la primera pregunta: sinceramente, cuando estabas en tu apogeo deportivo, ¿te sentías más famoso y más conocido que tu ex mujer, Wanda?

Maxi López: A ver, me gustó el preámbulo, lo de estrella. Me encantó. Tengo que decirte que hoy soy chef. Fui actor. Ya nadie me reconoce como jugador de fútbol. Los más chiquitos me ven en la tele y me dicen: “¿Jugaste a la pelota?”. Y sí, jugué a la pelota durante un montón de años. Es verdad que cuando nos juntamos con mi ex mujer —felizmente separado—, Solange, como le digo yo, yo ya venía con algunos años de carrera. Ya había pasado por River, por mi etapa en Barcelona, en Mallorca. Entonces, cuando nos juntamos, nos potenciamos. Se potenció un poco la pareja, tanto ella en el trabajo que hacía como yo en el fútbol. Ustedes son de la época en que era un poco tabú que un jugador de fútbol se juntara con un personaje de la televisión, pero nos potenciamos. No pensaba tanto en quién era más famoso o menos famoso, sino en formar una familia. En ese momento estábamos los dos con el mismo proyecto.

FM: ¿La celabas?

ML: No, en ese sentido no. Tenía reproches de parte de ella, como de mi pareja actual. Yo soy una persona que deja mucho espacio. Siempre respeté que hiciera su carrera y siempre quise que ellas también respetaran mi carrera, mi trabajo, porque me parece que el respeto y el espacio están buenos.

Maxi López junto a su actual esposa, la modelo Daniela Christiansson y sus dos hijos: Elle y Lando
Maxi López junto a su actual esposa, la modelo Daniela Christiansson y sus dos hijos: Elle y Lando

FM: ¿O sea que dijiste “mi pareja actual”? Es un término burrero, viste: diste triplete.

ML: A ver, con mi pareja actual, con Daniela, ya habíamos pasado un montón de situaciones, un montón de cosas. Cuando nos conocimos yo era un poquito más grande, tenía 28 o 29 años, y Dani era más joven, tenía 22. Como yo ya había pasado por un montón de cosas, le dije: “Mirá, vos sos súper joven y yo ya tengo tres hijos”. Fue lo primero que le presenté. Le dije: “Esto es mi vida, mi quilombo”. En aquel momento ella estaba enfocada en su carrera profesional, yo estaba en la mía y teníamos más o menos los mismos objetivos: empezar a vivir una vida juntos, sin pretensiones, sin decir “quiero esto y lo otro”. Cada uno seguía su carrera profesional, y eso en ese momento me cerraba.

Rodolfo D’Onofrio: Te voy a sacar un poquito de ahí. Después vamos a volver. Hoy ya saliste del deporte, pero tuviste un inicio que tiene que ver con el club en el que yo estuve, River, donde hoy está también tu hijo. ¿Cómo fue esa etapa tuya y cómo la ves comparada con lo que le toca vivir a tu hijo? No por River, sino por lo que le toca vivir como jugador, como chico que va a tener que enfrentar la fama si hace una carrera como la tuya. ¿Cómo lo preparás?

ML: Mirá, con los chicos, gracias a Dios, tenemos un diálogo constante, fluido. Me dicen: “Che, papá, ¿cómo es esto?, ¿cómo es lo otro?”. Y eso es lo que siempre quise en la vida: tener ese tipo de relación con mis chicos. Yo la verdad es que tuve suerte, fui afortunado. Más allá de todo el sacrificio que conlleva la carrera del futbolista, tuve la suerte de estar en una institución como River, que hace 30 años ya era de vanguardia. Yo lo necesitaba. Perdí a mi viejo muy joven y mi mamá estaba sola. Me costaba ir a los entrenamientos y River me tutelaba con el departamento psicológico. Estaba contenido, ¿me entendés?

En cuanto a Valentino, antes yo vivía en Londres, la madre estaba en Turquía y en un momento ella vuelve a vivir a la Argentina. Valentino hace una prueba, la madre vuelve a Europa y él se queda solo en la Argentina. Él decide. Me dice: “Yo hice la prueba, quiero estar acá y quiero hacer el camino que hiciste vos, papá”. Yo quería que se viniera conmigo a Inglaterra. Le dije: “Hablamos con el Chelsea, con el Arsenal, conozco al entrenador, al dueño, y te probás acá”. Y me dijo: “Quiero que me entiendas. Mi camino es este”. Con 14 años. Ahí me di cuenta de que los chicos estaban empezando a crecer. Se quedó viviendo acá con mi hermano, emprendió su carrera y ya hace tres años que está en River, luchando.

A diferencia de lo que fue mi vida en su momento, hoy él tiene otro grado de exposición, por la mamá y el papá. Tiene otra realidad. Y yo creo que su esfuerzo tiene que ser doble, porque está en una situación que yo, cuando era chico, no tenía.

Maxi López junto a Wanda Nara y los tres hijos que tienen en común: Valentino, Constantino y Benedicto
Maxi López junto a Wanda Nara y los tres hijos que tienen en común: Valentino, Constantino y Benedicto

FM: ¿Te costó la distancia con tus hijos?

ML: Uf… Terrible, terrible. Pasé muchos años tratando de compartir con ellos. Siempre hubo distancias. Agarraba el auto si estaban en Europa, me tomaba un avión si tenía que ir a Turquía. A la distancia me tuve que acostumbrar y acomodar siempre. Pero el premio que tengo hoy, después de muchos años y de muchas cosas que pasaron, es esto: los chicos están viviendo en casa, la mamá de ellos está a diez minutos y, para cualquier cosa que necesiten los chicos, hoy trabajamos juntos.

RD: Te toca ir a Barcelona. Ahí tuviste compañeros importantísimos, y estaba surgiendo una figura muy jovencita, que era Messi. ¿Qué viviste con ellos?

ML: Hay muchas historias. La ventaja que teníamos en aquel momento es que no se sabían. Vivíamos en una época, ustedes lo saben bien, en la que no estaban los teléfonos, la comunicación; muchas cosas pasaban y nadie se enteraba. Con Leo éramos los dos jóvenes. Yo hacía de más grande, pero en realidad tenía 20 años cuando llegué. También era un pibe… Y él empezaba, con 16. Yo vivía en Barcelona con tres amigos, chicos un poco más grandes, de 21, 22, 23 años, y nos juntábamos siempre a armar planes, porque éramos los únicos argentinos del plantel. Cada vez que queríamos armar un asado, jugar a la PlayStation o cualquier plan, le pedíamos permiso al papá o a la mamá: “Che, ¿puede venir Leo?”. En esos primeros pasos estábamos siempre juntos.

Tres futbolistas vestidos con camisetas de color naranja del FC Barcelona posan sonrientes sobre el césped de un campo de fútbol
Maxi López, Ronaldinho y Lionel Messi en el FC Barcelona

RD: Para los que no lo saben: fuiste compañero de Ronaldinho y de grandes figuras en ese Barcelona. Algo que siempre nos llegó a todos es que Ronaldinho, además de ser un gran jugador, era una persona muy divertida.

ML: Con Roni estábamos siempre juntos. Yo estaba siempre con los brasileros. Me llevaba bien con todos, pero con los brasileros era más cercano.

FM: A ver, describí una joda con Ronaldinho.

ML: A ver, algo que a mí me encantaba, y él sabía que me encantaba… Yo vivía con estos chicos argentinos, y las juntadas eran en su casa, porque con él afuera era imposible. Lo que hoy genera Messi lo generaba él en ese momento en Barcelona. Entonces, cuando armaba algo en su casa, siempre había mucha gente. En lo de Roni siempre había 40 o 50 personas, familia, amigos. Armaba el asado, “el churrasco”, como dicen los brasileros. Había un restaurancito argentino que tenía los cortes argentinos, la cerveza argentina, y compraba todo productos argentinos. Llegabas a su casa y era un anfitrión bárbaro. Ahí eran noches largas, con música en vivo. Siempre tenía dos o tres bandas en vivo. Es más, tuvo una banda.

FM: La joda grande, ¿la esquivás?

ML: Hoy sí (risas). Tengo cinco chicos y ya se terminó. Pero en aquel momento ganábamos todos los partidos. Era muy difícil que perdiéramos alguno. Era siempre buena energía. Y además, cuando no había comida con todo el equipo, estábamos siempre nosotros juntos.

RD: Después anduviste por varios equipos en Europa. Yo sabía de algunos, pero cuando me puse a mirar para estar hoy con vos, dije: “¡Epa! ¿Cuántos equipos?”. Un montón en Europa.

ML: Un montón. En Europa hice 13, 14 con River, y con los dos brasileros, 16 equipos. Pero eso era una cosa mía, porque mi pasión fue el fútbol, lo usé para poder ayudar a mi familia al principio, pero después lo que quería era vivir la mayor cantidad de experiencias posibles, en equipos diferentes, en países diferentes, y aprender idiomas y culturas diferentes. El fútbol fue el hilo conductor de eso. Me costaba quedarme dos o tres años en un club: hacía uno o dos años y me cambiaba. Quería recorrer el mundo con el fútbol. Mi vieja me decía: “Te boicoteás”, porque hacía un año bueno y me rajaba. Y yo le decía: “Ma, lo que pasa es que no podés jugar 50 años al fútbol como para decir: tengo tiempo y me lo tomo con calma”.

FM: ¿Te llevaste siempre algo de esas culturas diferentes?

ML: Sí. El portugués lo aprendí con los chicos, porque era fácil. Aprendí bien portugués, bien italiano, bien inglés. Aprendí el ruso, porque viví también en Rusia, pero obviamente me cuesta, porque es un idioma que hay que seguir practicando.

Decime la Verdad - Maxi Lopez
Maxi López en Decime la verdad

FM: Dejame hacerte una pregunta que no tiene humor, pero le vas a encontrar la vuelta con ese humor que vos tenés. Vos tuviste un amigo… Si entrara acá Icardi, ¿tendrías sentido del humor?

ML: ¿Me preparaste una sorpresa? ¿No? Ah, menos mal…

A ver, te voy a contestar. Ya hace un tiempo que me concentro en todas las cosas que me hacen bien, hago todo lo que me hace bien y le doy prioridad a eso. No entro más en ciertas cosas. Pongo mi energía en lo bueno, y lo negativo ya está. El otro día hablaba con mi ex y le decía: “Solange, no tenemos que pelear más”. Yo no pierdo más energía en pelearme. Y te digo la verdad: con respecto a eso, es parte del pasado. Hoy quiero enfocarme en el presente. Tengo un presente increíble, en el que puedo estar con mis cinco hijos, que es lo que siempre quise, y eso me ocupa toda la energía.

RD: ¿Quién fue una persona importante en tu vida para recibir una opinión, un consejo, una orientación?

ML: A ver, yo escucho mucho a todos. Me pasa que proceso y después hago. Tomo mis decisiones, a veces acertadas, a veces erróneas, y acepto también los errores. Pero si tengo que decir una persona, siempre escuché a mi vieja, que siempre estuvo ahí. Lo que pasa es que a los 25 años escuchás de una manera y a los 40 de otra. Hoy le presto un poco más de atención a lo que me dice Facu, que es una persona que encontré hace algunos años. Facu es mi amigo, pero también mi abogado, y apareció en un momento en que yo no sabía qué hacer. A él también lo escucho. Pero en realidad me puede parar cualquiera en la calle, charlamos, lo escucho y después proceso. De los pilares importantes, mi vieja, siempre. Aunque estuve siempre lejos, es ella.

FM: ¿Tenés hermanos?

ML: Somos cuatro. Tengo una hermana más grande y dos hermanos más chicos.

FM: ¿Se ven?

ML: Sí, siempre. Yo viví los primeros 20 años acá en la Argentina y la segunda mitad de mi vida, desde los 21, en Europa. O sea que hice 21 años allá, y ahora volví. Ahora los veo mucho más.

FM: Este equilibrio que mostrás, el humor, tu calidad humana… Se nota. ¿Hacés terapia?

ML: No tengo nada contra la terapia. Es más, me encanta la gente que puede ayudar a otra gente. Lo que pasa es que, por una cuestión de personalidad mía, nunca sentí que tuviera que hablar con otra persona para resolver mis quilombos. No sé si será algo de los hombres. Probé algunas veces, no me sentí cómodo y dije: “Al final, yo sé las cagadas que me mando y sé cómo puedo resolverlas”. A veces me costará más, a veces menos, pero me di cuenta de que no era lo mío.

Decime la Verdad - Maxi Lopez
Rodolfo D'Onofrio, Maxi López y Fernando Marín

RD: Es decir, vos no lo solucionás con terapia. Pero ya que dijiste “las cagadas que me mando”, ¿cuál es la más grande que hiciste?

ML: Hice muchas, Rodo...

RD: Bueno, decí alguna.

ML: Qué sé yo. Muchas.

RD: ¿Pero viste que uno hace macanas en la vida? Yo las hice.

ML: Los altibajos, como dijo Fernando.

RD: Le pasa a todo ser humano. Si no, sería un robot. Por eso te pregunto por esas cosas que te pasan en la vida, cuando decís “me mandé una macana”.

ML: Yo no sé si las llamaría “macanas”. Fueron parte de mi proceso de aprender. Una vez un representante de jugadores me preguntó si tenía rimpianti, como dicen en Italia, si me arrepentía de las cosas que hice. Y le dije: “No, estoy feliz con todas: las buenas y las malas. Porque al final siempre decidí por mí mismo”. Cuando tomás tus decisiones, después aceptás las consecuencias de otra manera.

RD: Yo siempre digo que no me arrepiento de las cosas que hice, pero me quedo pensando que no me quiero arrepentir de las que no hice. ¿Qué cosas no hiciste todavía que te gustaría hacer?

ML: Estoy recuperando el tiempo. Estoy recuperando el tiempo porque en su momento fallé. Me fue mal como pareja, y eso me trajo como consecuencia un distanciamiento, por así decirlo, con los chicos. No pude estar presente queriendo estar. Por eso, como te dije antes, ya no me concentro tanto en los problemas y pongo el foco en esto. Hoy, después de muchos años, estoy viviendo lo que quería vivir.

FM: En tu vida, ¿tenés voluntad o sos un tipo al que hay que empujar?

ML: No, siempre demasiada voluntad. Así hice mi carrera, con mucha voluntad. Siempre fui muy inquieto. Estaba jugando en el Barcelona y estaba bárbaro, por así decirlo, no me faltaba nada. Tuve una lesión y después empecé a jugar menos, porque compraron otro atacante. En ese nivel de clubes pasa siempre. Y dije: “Tengo la casa en el mejor lugar de la ciudad, juego en el mejor equipo, le ganamos a todo el mundo, pero llega el domingo y no estoy teniendo la oportunidad. Bueno, me voy a otro lado”. Y me iba a otro lado.

FM: Pero tus raíces están acá. ¿Por eso volviste?

ML: Te digo la verdad: no estaba dentro de mis planes cercanos volver a vivir en la Argentina. Formé mi familia con Dani, tenemos dos chicos chiquititos y estábamos bien, pero no podía tener esa proximidad con mis hijos más grandes. Después, en base a charlas con mi ex pareja, me dijo: “Me parece que es un buen momento”. Yo no le creía mucho. Después hablé con mi pareja actual y me dijo: “Por ahí es la vuelta buena”. Entonces dije: “Bueno, vamos a probar”.

Maxi López en un Boca vs. River en la Bombonera
Maxi López en un Boca vs. River en la Bombonera

RD: Si te encontraras ahora con aquel chico que empezó en River, ¿estarías conforme con todo lo que te pasó, con lo que viviste? ¿Qué le dirías?

ML: No me atrevería a decirle “hacé esto, lo otro”, porque sería un poco de presunción. Pero sí le diría: “Viví y disfrutá cada momento”. Porque cuando estás adentro, con la vorágine, muchas veces no terminás disfrutando las cosas. Fueron 20 años de carrera como profesional y 30 detrás de la pelota, porque empecé desde muy chiquito, y se me pasó todo muy rápido. Hoy lo veo y digo: se me pasó en un segundo.

RD: ¿Y ahora que sos chef?

ML: Ahora que soy chef, cocino bárbaro. Siempre tuve que cocinar para mis hijos. Siempre me gustó la cocina, pero no estaba al nivel de hoy. Un ejemplo vago: antes conocía cuatro o cinco condimentos; hoy conozco 20 o 25.

RD: Es como la química, la cocina.

ML: Bueno, si uno se mete, aprende. Y dentro de Masterchef, que era trabajar con mi ex mujer y todo lo que conllevaba eso, me animé, aprendí y entendí.

FM: ¿Qué momento revivirías, de esos en que se quedó parado el reloj?

ML: Hay un recuerdo que tengo en la cabeza. Mi viejo era bostero… Sí, mi viejo era bostero.

Yo jugaba en Estrella de Maldonado, un club que era semillero de River. En ese momento mi viejo trabajaba con el auto, y me acuerdo de cuando me dieron la primera camiseta de River. ¿Te acordás? La del leoncito. No me olvido más de la cara de mi viejo cuando agarré la remera de River. Me dijo: “¿Sos feliz?”. Y yo, con una sonrisa de oreja a oreja, le dije: “Sí, olvidate. Feliz mal”.

Hoy lo puedo vivir, porque tengo la fortuna de que mi hijo más grande juega en River. Los otros juegan en Excursionistas, siempre en el barrio. Y tengo uno que me pincha, me jode, me dice: “Me voy a ir a Boca, ¿me vas a bancar?”.

Bueno, como les contaba, nosotros somos cuatro hermanos: dos son de Boca y los otros dos somos de River. Ese momento que le dan la camiseta de River a mi papá, yo tendría diez u once años, y se me quedó. Eso, por ejemplo, me gustaría volver a vivirlo. No digo que me hubiese visto jugar en Primera, pero sí que me hubiese acompañado un poquito más…

Valentino López
Valentino López jugando en River como su padre

RD: Tu viejo falleció joven.

ML: Sí, mi viejo falleció joven. Yo tenía 12 años y él tenía 40 y pico.

RD: Impactó mucho.

ML: Éramos tres varones y mi hermana más grande. Y como te dije, River me arropó un montón, porque yo estaba medio rebelde. Siempre fui medio rebelde, pero en ese momento me pegó mal y dije: “No quiero jugar más al fútbol”. No me aplicaba en los entrenamientos, a veces faltaba tres o cuatro. Me afectó. Me acuerdo de que en ese momento tenía un entrenador, Eduardo Abrahamian, en las infantiles de River, y con todo el grupo, con el profe Sergio Cordero, me recontra apoyaron, igual que las familias de mis compañeros. A veces mis compañeros se calentaban: “Entrena solo el viernes y el sábado juega de titular. ¿Y nosotros, que entrenamos todas las semanas?”.

River me abrazó en ese momento. Mi vieja me daba la monedita para ir a entrenar, y me acuerdo de que, cuando pasó lo de mi viejo, los padres de todos los compañeros nos juntaron unos mangos porque sabían que estábamos en dificultades. River siempre fue familia.

RD: ¿Tuviste una buena relación con tu viejo en esos años?

ML: Sí.

RD: Si hoy estuviera acá tu viejo, o si te escucha desde el lugar en el que está, ¿qué le dirías?

ML: Que lo logré. Que lo logré, que pude… (Se emociona).

RD: A mí también se me murió mi viejo muy joven. ¿Y sabés qué me pasaba? Siendo presidente, iba a la cancha un día de semana, miraba la tribuna vacía y hablaba con mi viejo. Le decía: “Viste, acá estoy”. Por eso te lo preguntaba.

ML: No me quería emocionar…

RD: Pero es lindo. Es amor. Eso es amor. ¿Le dirías que llegaste? ¿Que triunfaste?

ML: Que pude ayudar a mi familia. Que formé mi familia. Me hubiese encantado… Estoy emocionado…

Me hubiese encantado que me acompañara en todo el proceso. Que viera a mis hijos. Mis hijos pueden ver a mi vieja, y mi vieja puede ver a mis hijos. Eso es lo único que importa hoy: la familia.

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RD: Vamos a sacarte un minuto de esto. Dentro de tu parte divertida y del entusiasmo por las cosas que hacés, ¿cuáles son tus proyectos para adelante?

Como en el fútbol: te tiro un centro para sacarte de ahí.

ML: Sí. Gracias a Dios tengo un montón. Y ahora me apasiona hacer lo que están haciendo ustedes. Lo estoy empezando a hacer yo también, y está bueno cuando le entrás al invitado, porque la charla sale de otra manera. Tengo, gracias a Dios, un montón de propuestas, de ideas. Lo tomo como cuando jugaba al fútbol: te quiere tal equipo, te quiere otro; un canal, otro canal; un proyecto, otro proyecto. Y eso me pone contento, porque es todo nuevo para mí. Yo no sabía hacer esto, pero te atrae un montón.

FM: ¿Te gusta entrevistar?

ML: Esto me gusta. Quiero seguir siempre vinculado al fútbol, porque es la pasión, y todos los proyectos que hago están vinculados al fútbol. Pero estoy empezando a hacer cosas diferentes y me quiero animar a hacer cosas diferentes. Hoy quiero probar. Lo que no sé, me intriga. Digo: “Esto no lo sé hacer, quiero aprender”. Te digo la verdad: los tres somos del fútbol, lo vivimos desde diferentes lugares, pero está bueno ir cambiando. Hoy la televisión, el streaming, las plataformas se reinventaron, y hay un montón de proyectos buenos para hacer.

FM: Imaginate tu vida dentro de diez años, con tus hijos más grandes. ¿Dónde te ves?

ML: Es una buena pregunta. Vos sabés que hace un par de años navego a vista. Yo era muy estructurado, no me salía de las líneas, siempre quería tener todo organizado, y después se me iba todo a la mierda, ¿entendés? Entonces hoy navego a vista y planeo hasta acá. No sé dónde voy a estar dentro de diez años, lo que sí sé es que espero haber podido vivir esos diez años con mis chicos y acompañarlos. Una de las razones para venirme a vivir a la Argentina fue que son los últimos años de los más grandes. Los grandes se van y ya no los vivís tanto. Le dije a mi pareja actual, que estaba en Suiza, donde estábamos bien, con cierta estabilidad: “Me parece que tengo que ir, porque los chicos en dos o tres años se van”. Así que te diría que no me importa el destino, me importa el viaje. Quiero estar con ellos y vivir lo que tenga que vivir. ¿Dónde estaré? No me preocupa tanto.

RD: Perdoname, pero eso de “no me importa el destino, me importa el viaje” te lo voy a robar. Me pareció muy bueno.

ML: Es que hoy todos vivimos en esa locura de “me gustaría esto, y lo otro, y lo otro”. Y me di cuenta en los últimos años de que te perdés cosas. Dejás de disfrutar algunas cosas porque estás pensando: “Tengo que llegar acá, de esta manera”. Y qué sé yo si llego.

FM: Realmente sos un tipo, y no exagero, maravilloso. Conocí a una persona que me alegro de haber tocado, de haber mirado, de haberle preguntado. Y seguramente, Rodolfo, te sentís igual que yo. Con este final, con su cara bonachona, canchera, pícara, nos vamos a despedir hasta la próxima.

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