“Cuando ves a la gente sonriendo y bailando, se borran las dudas del pasado”: la historia de Gustavo y su reconciliación con Machito Ponce

De las giras multitudinarias por España a los años en que no quería ni oír hablar de su pasado. Para La Vida Después, el hombre detrás de Machito Ponce repasa sus crisis de identidad y cómo el cariño de la gente le permitió hacer las paces con su creación

Mano a mano con Luis Novaresio
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A mediados de los años noventa, una contestación cargada de modismos centroamericanos y humor sobre las excusas masculinas de un varón “poco dotado” irrumpió en las radios de toda América Latina y España. Detrás de la gorrita, la barba candado y los anteojos oscuros de Machito Ponce no había un cantante caribeño, sino un pibe de Wilde formado en el periodismo y la producción que grabó una canción pensando que quedaría perdida en un compilado de verano.

Su personaje cobró vida propia y, como una suerte de Frankenstein, terminó sobrepasando al propio creador. De la noche a la mañana, Gustavo Radaelli se encontró llenando estadios en España y peleando el primer puesto en los ránkings contra el mismísimo Michael Jackson. Cuando la vorágine aflojó, el choque entre sus ideales y la culpa del éxito por los motivos “incorrectos” lo llevaron a negar a su criatura y refugiarse en trabajos “normales”. En esta charla para La Vida Después, el músico repasa el viaje de ida y vuelta con su personaje.

Machito Ponce con Diamanda en Tenerife, España, 1995
Machito Ponce con Diamanda en Tenerife, España, 1995

Luis Novaresio: ¿Quién es Gustavo Radaelli?

Gustavo Radaelli (Machito Ponce): ¡Uy, qué pregunta! Gustavo Radaelli es un chico que desde muy pequeño soñaba con... o más que soñaba, se dormía con música. Siempre me contaron que para hacerme dormir me tenían que poner música sí o sí. Entonces, desde muy pequeño la música formó parte de mi vida. Terminó formando parte de mi trabajo también… Soy un chico de barrio común y corriente que nunca se imaginó estar tanto tiempo después, ya a los 61 años, arriba de un escenario cantando para la gente.

LN: O sea, si yo te edito, digo: Gustavo Radaelli es un chico de barrio que ama la música... ¿Y Machito Ponce quién es?

GR (MP): Machito Ponce es... “dominicano”, porque oficialmente yo nací en Villa Domínico (risas). Es un personaje que creamos junto a un tipo muy, muy talentoso y creativo que se llama Bernardo Bergeret, que ya te lo ha nombrado Twiggy en una entrevista anterior. Todos somos un poco “hijos artísticos” de Bernardo. Con un gran amigo mío, que se llama Darío Moscatelli, el cantante de The Sacados, trabajábamos en el sello de Bernardo, escribiendo canciones para otros artistas. Uno de esos proyectos “fantasmas” que creó Bernardo era este personaje, Machito Ponce.

Bernardo volvió de Europa con una canción que se llamaba “Short Dick Man”, que era un sampleo de una chica que se quejaba de los hombres poco viriles, para decirlo de forma elegante...

LN: Para decirlo televisivamente, “poco dotados” (risas).

GR (MP): Sí, digamos que sí. Bernardo vino y dijo: “Para mí este tema es una bomba. Pero si la gente no entiende de lo que habla, no tiene gracia. ¿Qué se puede hacer?”. Y dijimos: “Hagamos que un varón le conteste”. Y ahí desarrollamos este personaje de un caribeño que le decía a la chica todas las excusas que solemos poner los hombres cuando las circunstancias son adversas. Lo grabé fingiendo mi mejor acento centroamericano. Yo siempre fui muy de jugar a eso, de tratar de imitar las tonadas. Escribí la letra, la grabé pensando que la canción iba a salir en un compilado de verano y ya está. Era uno de los tantos trabajos que habíamos hecho para el sello. Pero resultó que la canción tuvo más éxito del que esperábamos.

Empezaron a preguntar: “¿Cuándo viene Machito Ponce? Lo queremos traer a los canales de televisión, a las radios…”. Y bueno, ahí en principio habíamos pensado en hacer como Milli Vanilli, una cosa que se hacía mucho en los ’80 y los ’90, que era que poner la cara de un artista que no era quien grababa realmente. Entonces se buscó un chico que encajara con el physique du rol, pero resulta que este chico era cubano, la canción pegó en España y el chico no tenía los papeles en regla para viajar, digamos. Así que ahí me llamaron a mí y dijeron: “Tenés que ser vos. Es un fin de semana, vas a hacer el show y volvés”. Y fui y volví, efectivamente. Pero después, tuve que renunciar a mi trabajo y me fui tres meses más de gira a España. Yo en ese momento estaba trabajando en FM 100 como productor.

Gustavo Radaelli (Machito Ponce) en el escenario de la fiesta Dimensión 90s
Gustavo Radaelli (Machito Ponce) en el escenario de la fiesta Dimensión 90s

LN: En Plaza de Toros, frente a miles y miles de personas.

GR (MP): Yo creo que debo haber agarrado probablemente el mejor verano español de toda la década y no sé si de toda la historia, porque era una sucesión de festivales. Ese año también fue el boom de la música dance allá en España.

LN: ¿Cuál es el show en el que más gente te escuchó?

GR (MP): Yo creo que fue uno en Tenerife, en un festival que organizó la cadena Los 40 Principales. Dentro de esa gira interminable de aquel verano del ’95, fue el último show del verano, era el cierre del verano y había artistas de todos lados. Estaba Proyecto Uno, varios artistas españoles, no sé si estaba Technotronic... era una cosa muy grosa en la calle.

LN: Construyen entonces a Machito Ponce. ¿Vos tenías que hablar con acento centroamericano?

GR (MP): Hablaba con tonada centroamericana, sí.

LN: Y bien, porque yo “compré”…

GR (MP): Muchos “compraron”. De hecho, el chico este cubano, Efrén, que trabajó conmigo después como parte del equipo, me fue puliendo algunas cosas de la pronunciación y palabras que se usaban. Pero bueno, la verdad es que el efecto que buscábamos se consiguió: ese misterio de “¿de dónde viene, de dónde es?”.

LN: ¿Y la compañía discográfica te decía que era obligación que actúes de centroamericano?

GR (MP): Sí y no, porque como yo antes de ser Machito Ponce estaba trabajando en FM 100 y antes de dedicarme a la música, yo estudié Periodismo y trabajé mucho en tele, en radio... nunca como periodista oficialmente, pero sí trabajé mucho en producción y esas cosas. Entonces yo les dije: “Miren, vamos a blanquear que lo que estoy haciendo es un personaje, porque me van a reconocer”. Tenía ese miedo de entrar a la tele haciéndome el centroamericano y que alguno diga: “Este es Gustavo”.

De hecho, pasó en el primer programa de televisión al que voy, que era Jugate Conmigo. En ese momento, aparte de Cris Morena, lo conducía Manuel Wirtz. Yo había trabajado para él en un programa para chicos que se llamaba Dibujuegos. Yo estaba con mi gorrita, mis lentes, parado ahí, y él se acerca y me dice: “Yo sé quién sos vos...” (risas). Parecía el sketch de Olmedo del Manosanta con Javier Portales.

LN: ¿Se llevaba bien Gustavo con Machito, o más o menos?

GR (MP): Tuve mis momentos. Al principio lo vivía como una cosa medio culposa, ¿viste? Esto del éxito… No sabía si estaba preparado y si era exactamente lo que yo hubiese querido. Tenía como cierta cosa culposa delante de mis amigos. Yo venía de otro palo musical; nosotros escuchábamos rock y de golpe yo estaba haciendo una música que en mi círculo no era del todo bien vista. Pero bueno, después empezó el tema de los viajes, los shows... y terminó siendo mi manera de ganar el sustento, y entonces tuve que salir a defenderlo. Me llevó mis ciclos de terapia, pero bueno.

la vida despues con Machito Ponce
"Yo creo que debo haber agarrado probablemente el mejor verano español de toda la década y no sé si de toda la historia", relata Machito Ponce (Gustavo Gavotti)

LN: ¿Machito Ponce lo mandó a Gustavo Radaelli a terapia, o Gustavo ya iba?

GR (MP): (Risas) Yo vengo de hacer terapia desde chico.

LN: ¿Por Machito tuviste que pedir una sesión extra semanal?

GR (MP): Ya venía haciendo terapia antes de Machito, y quizás cuando apareció Machito Ponce tal vez tuve que reforzar un poco. No recuerdo si pasé de una a dos sesiones semanales, pero sí ya venía con cierta costumbre de, cada tanto, tratar de acomodar un poco mis ideas.

LN: O sea, es una pregunta espantosa la mía, ¿pero eras un niño conflictuado?

GR (MP): Un poco, tal vez un poco, sí. Soy de darme manija muchas veces. Tenía mis mambos.

LN: Antes de conocer a tu mujer, ¿ganabas más por ser “centroamericano”?

GR (MP): No sé si tanto por ser centroamericano, pero el escenario te da ese billete. Yo sé que previo a Machito Ponce o a estar en la música, era un trabajador, costaba... Había que remar bastante. Y ya después con Machito se te facilitaban un poco las relaciones con las chicas.

Team de Machito Ponce en 1995
Team de Machito Ponce en 1995

LN: Vi que en un momento en tu historia estaban en los charts, en los rankings de los más escuchados, Michael Jackson primero y después Machito Ponce.

GR (MP): Sí, eso fue en julio del ’95 en España.

LN: ¿Marea eso?

GR (MP): Yo ya venía con una historia detrás de haber trabajado en los medios y de haber sido como una especie de compositor a pedido, y después durante mucho tiempo me desempeñé como músico de la banda The Sacados. Ya venía sabiendo un poco cómo eran las cuestiones de la industria, de los altos y los bajos. Sabía que tenía que aprovechar el momento, tratar de estirarlo lo más que se pudiera y después ver lo que pasaba una vez que la ola bajara, porque la ola baja en algún momento.

LN: ¿Te dio síndrome de abstinencia bajar de esa ola tan alta?

GR (MP): No... Insisto con que me ayudó mucho haber estado previamente en otras situaciones dentro de la industria de la música, del entretenimiento y la comunicación. Yo es como que siempre estuve en guardia diciendo: “Bueno, va a bajar, va a bajar, va a bajar”. Entonces cuando bajó, hice como la Pantera Rosa: salté justito antes de que rompa. Y zafé del golpe, digamos.

LN: Me gusta eso: “Saltaste justo antes de que rompa la ola”.

GR (MP): Sí.

LN: Y te preservaste.

GR (MP): Sí, sí. La experiencia previa me jugó a favor ahí.

LN: La ola baja… ¿Cuándo baja?

GR (MP): Más o menos para la misma época pasó algo parecido a lo que contaba Sandra (Twiggy) hace unos días. Fuimos en ese sentido como hermanos mellizos: a muchos de los que estábamos en ese sello nos pasó eso. El sello, que se llamaba Oid Mortales / Rave On y dependía de BMG, sufre un cambio en la política de la distribuidora. La distribuidora se deshace del sello y los contratos nuestros quedan como en una especie de limbo o freezer. A diferencia de Sandra, yo fui un poquito más rebelde a la hora de la pelea porque me debían plata de regalías. Yo decía: “Escuchame, las regalías son un porcentaje de dinero que ya se cobró. No es que me contrataste para un show, no vendiste entradas y no tenés cómo pagarme”. Entonces la peleé un poco más, pero igual terminé en cierta forma de la misma manera que Sandra: quedé atrapado ahí.

Y en ese momento en que yo estaba en esa disputa, fallece mi papá, en el año ’98. Y entonces es como que eso me terminó de convencer: “No tengo más ganas de esto, me voy”. Me fui a trabajar a la imprenta que tenía mi viejo con mi hermana para acomodar un poco las cosas. Y estuve unos años con eso hasta que apareció otra vez la posibilidad de hacer radio. Ya estamos hablando del año 2000. Volví a trabajar en radio durante mucho tiempo. Ahí fue el momento donde no quería oír hablar de Machito. Cuando me decían: “¿Sabés quién es este?”, yo decía: “No, no soy, era” (risas).

la vida despues con Machito Ponce
"Yo creo que el éxito es poder irse a dormir tranquilo todas las noches con la conciencia limpia.", afirma (Gustavo Gavotti)

LN: Si ibas por la calle y alguien te decía: “¡Ay, sos Machito Ponce!”, ¿te molestaba?

GR (MP): En realidad pasaba muy poco porque yo me ocupé bastante de tener esta especie de doble personalidad al estilo Batman y Bruno Díaz. Porque Machito Ponce siempre estaba con gorrita, tenía su barbita candado, sus lentes extravagantes. Y cuando yo andaba por la calle... hubo una época en que, por ejemplo, hacía un show, volvía y me afeitaba. “¿Cuánto falta para el próximo show? ¿20 días?”. En 20 días me crece la barba, me la sacaba y seguía. Pero bueno… ahora ya no.

LN: ¿Qué es el éxito?

GR (MP): El éxito es un engaño. O sea, depende de lo que uno entienda por éxito. Si vos creés que el éxito son las multitudes que te vienen a ver, sonar por la radio, las entrevistas de televisión y los fans que te piden autógrafos o fotos... bueno, es una versión muy parcial del éxito. Yo creo que el éxito es poder irse a dormir tranquilo todas las noches con la conciencia limpia.

LN: ¿Y te ibas siempre a dormir tranquilo siendo Machito Ponce?

GR (MP): Hubo un momento en que no tanto. Ya te digo, tenía mis conflictos: “¿Está bien esto que estoy haciendo? ¿Estoy traicionando mis viejos ideales de hippie, de rockero?”. Durante un tiempo fue así. Pero de un tiempo a esta parte no me conflictúa, y creo que en eso tienen que ver mi mujer, mis hijas y todo mi entorno, que me dijeron: “Dale para adelante, está todo bien”.

LN: ¿Tu esposa fue un apoyo para volver?

GR (MP): Sí, de hecho ella fue un poco la que me impulsó cuando me empezaron a buscar para volver y yo no quería saber nada. Fue ella la que me dijo: “Dale, hacelo. Yo nunca te vi actuar”.

LN: Es buena.

GR (MP): Sí. también hablábamos de cómo cambió la cosa, de que si hoy tuviese que inventar el personaje, no sería un poco desubicado para los estándares respecto al machismo. Sería muy difícil hacer un “Ponce deconstruido”, pero aun así, revisando un poco las letras, el Machito se burlaba más del machismo que otra cosa. Vamos a la primera canción: sale a justificar por qué no está dotado (risas).

LN: ¿Qué cantaría el “Machito Deconstruido Ponce”?

GR (MP): (Risas) No sé…

LN: ¿Y qué dicen tus hijas viendo a Machito Ponce hoy?

GR (MP): ¡Ay, ellas se divierten y les causa gracia, está todo bien! De hecho siempre cuento que cuando empezaron a ir al colegio y tenían profesores con la edad del público que me iba a ver, cada tanto preguntaban: “¿Ustedes conocen a mi papá? Es Machito Ponce”. O sea que chapeaban un poco con eso (risas).

LN: Bueno, agradezcámosle a Machito.

GR (MP): Sí, sí. Por eso ahora estamos reconciliados.

LN: ¿Y qué querés hacer de tu vida ahora?

GR (MP): Difícil. Vengo de un año complicado porque bueno, hasta mitad de este año trabajaba en radio, estaba en Radio Disney, y lamentablemente se discontinuó esa posibilidad. Todavía extraño el hecho de ir a trabajar y encontrarme con la gente que trabajaba conmigo, porque era un ancla también: eso de tener un trabajo normal de todos los días, levantarme a la mañana e ir, tener la vida ordenada. Y después falleció mi mamá también hace poco. Fue un año difícil, así que me estoy reacomodando. Ahora estoy produciendo...

Estuve produciendo un festival con otros amigos de la música de los ’90 que se llamó Dimensión 90s. Hicimos dos ediciones y estamos viendo si conseguimos fecha para hacer una tercera. Yo sé que a Sandra...

la vida despues con Machito Ponce
Machito Ponce participó de La vida después de Luis Novaresio (Gustavo Gavotti)

LN: Twiggy me invitó y le dije que sí.

GR (MP): Ahora te voy a invitar yo.

LN: Voy a hacer pogo.

GR (MP): Y después estoy trabajando medio part-time en un bar que se abrió hace muy poco, que es el Bizarren Miusik Bar, el bar temático de la Fiesta Bizarren. Estoy ahí programando a los artistas, porque hay shows todos los días. A veces voy yo mismo a hacer el show de Machito Ponce.

LN: ¿Y qué te pasa hoy cuando subís al escenario?

GR (MP): Disfruto, cosa que no hacía antes. Vos sabés que a mí, cuando hacía los shows antes, era todo tan vertiginoso... era como una cinta transportadora en la que me había montado: iba, iba, iba. Ahora disfruto como un loco. Sobre todo del cariño de la gente, que la verdad es impresionante. Yo creo que lo que me hizo reconciliarme con Machito fue que la gente me dijo: “Lo tuyo estaba bien, me diste alegría”. Cuando por primera vez una persona me dijo: “No sabés la alegría que me daba escuchar tus canciones”, dije: “Ah, gracias”. Me sacó un peso de encima, una mochila que venía arrastrando de años. Le dije: “Te tendría que pagar todo lo que le pagué a mi psicólogo a vos”.

LN: Ahora volviste con el personaje completo, sin culpa y… ¿con el acento?

GR (MP): En el escenario hago todo: “¿Cómo está mi gente?”, “Ahora te voy a poner a gozar” y todas esas cosas (risas).

LN: Y viene la ovación.

GR (MP): Sí, es lindo. Es lindo cuando ves las caras de la gente sonriéndote y bailando tus canciones: se borran todas las dudas del pasado.

LN: “Cuando ves a la gente bailando y sonriendo se borran las dudas del pasado”. Me gusta como título de novela.

GR (MP): Podemos pedirle a la Inteligencia Artificial que haga una canción con eso, ¿viste que ahora están con eso?

LN: Prefiero la tuya. No cuentes conmigo para la IA. No quiero un “Ponce deconstruido” hecho por IA, quiero que lo hagas vos.

GR (MP): Por supuesto, si lo hacemos, lo hacemos nosotros.

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