Día Mundial del Veterinario: cómo reducir el estrés de perros y gatos en la consulta

La labor de quienes atienden animales resulta clave para detectar enfermedades, prevenir riesgos y promover hábitos que mejoran la calidad de vida

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Una veterinaria con bata blanca y guantes azules examina a un perro salchicha marrón en una mesa. Al fondo, un monitor muestra una radiografía canina.
El Día Mundial del Veterinario resalta la importancia de los controles veterinarios, un aspecto clave para la salud animal y humana (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada año, el último sábado de abril, el mundo reconoce el papel esencial de los veterinarios con la celebración del Día Mundial del Veterinario. Esta fecha, promovida por la World Veterinary Association, busca resaltar el rol de estos profesionales, la importancia de los controles veterinarios y las recomendaciones clave para el bienestar animal, un aspecto que afecta tanto a la salud de los animales como a la de las personas y el entorno, según detalla la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La realización de controles regulares y la implementación de estrategias destinadas a reducir el estrés en las visitas veterinarias forman parte de las prácticas recomendadas para el cuidado animal.

Existen diferentes guías y prácticas orientadas a facilitar el cuidado y manejo de perros y gatos durante los controles veterinarios. Estas recomendaciones incluyen técnicas para reducir el estrés, promover un ambiente seguro y adaptar los procedimientos a las necesidades de cada animal, con el fin de asegurar su bienestar.

El papel del veterinario y la importancia de los controles regulares

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Las visitas periódicas al veterinario permiten detectar enfermedades en etapas tempranas, estableciendo parámetros normales para cada animal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la FAO, el Día Mundial del Veterinario destaca la labor de estos profesionales en la protección de la salud animal, la salud pública y el medio ambiente. Esta función abarca desde la prevención de enfermedades zoonóticas hasta la promoción de prácticas de manejo sostenible.

Los controles veterinarios periódicos permiten la detección temprana de enfermedades, el establecimiento de parámetros normales para cada animal y el diseño de planes de vacunación y prevención individualizados, como lo afirman desde la American Animal Hospital Association (AAHA).

La organización estadounidense de bienestar animal, American Humane Society, coincide en la importancia de la atención veterinaria regular, incluso cuando la mascota parece gozar de buena salud. En el caso de los gatos, la organización advierte que estos animales suelen ocultar signos de dolor o enfermedad, por lo que resulta fundamental no descuidar sus chequeos anuales.

Para los perros, los exámenes de bienestar incluyen revisiones de peso, articulaciones, higiene bucal, prevención de parásitos y análisis de laboratorio destinados a detectar enfermedades silenciosas.

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La implementación de estrategias para reducir el estrés en las visitas veterinarias forma parte de las prácticas recomendadas para el cuidado animal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un examen veterinario de rutina abarca la evaluación de ojos, oídos, boca, piel, corazón, pulmones, abdomen, articulaciones y sistema nervioso. La AAHA recomienda pruebas de laboratorio específicas según la especie, edad y estilo de vida del animal, como hemogramas, análisis de orina, pruebas de detección de parásitos y estudios para enfermedades infecciosas como la inmunodeficiencia felina.

Reducción del estrés en los perros durante las visitas veterinarias

El College of Veterinary Medicine de Cornell University señala que para muchos perros una visita al veterinario puede generar un alto grado de estrés debido a los sonidos, olores y manipulaciones desconocidas. Contar con un equipo veterinario capacitado en técnicas para reducir el miedo y la tensión favorece un entorno más amigable para los animales. Estas prácticas se centran en emplear la menor restricción posible y adaptar los exámenes según las necesidades emocionales de cada paciente.

La institución recomienda realizar “happy visits”, o “visitas felices”, que consisten en acudir al consultorio sin necesidad de un tratamiento médico, solo para crear una asociación positiva. El proceso puede iniciarse ofreciendo premios en el auto o el estacionamiento, pidiendo al personal que salude al perro con golosinas y, progresivamente, ingresando al edificio para reforzar la experiencia.

Veterinario en su consultorio examinando a un perro, demostrando profesionalismo y compasión. La fotografía muestra la interacción cuidadosa entre el veterinario y el animal, subrayando la importancia de la atención veterinaria para mantener la salud y el bienestar de las mascotas. (Imagen ilustrativa Infobae)
Un examen veterinario de rutina abarca ojos, oídos, boca, piel, corazón, pulmones, abdomen, articulaciones y sistema nervioso (Imagen ilustrativa Infobae)

El entrenamiento en casa es otro pilar. Manipular las patas, orejas y hocico del perro en un ambiente controlado, siempre respetando su voluntad de retirarse si se siente incómodo, facilita la adaptación al manejo profesional. El uso de bozal de cesta, correctamente introducido, puede reducir la necesidad de sujeción y aumentar la seguridad para todos los involucrados.

El día del control se recomienda llevar los premios favoritos del perro y utilizar juguetes o dispensadores de comida para distraerlo durante el examen. Si el animal deja de aceptar premios es señal de que su nivel de estrés es elevado, según advierte el College of Veterinary Medicine de Cornell University.

Estrategias para disminuir el miedo y la ansiedad en gatos

La organización benéfica International Cat Care identifica que los gatos, por su naturaleza territorial y su sensibilidad a los cambios de rutina y olores, suelen experimentar estrés en las visitas veterinarias. Para disminuir estos efectos, recomienda transportar siempre al gato en un transportador robusto y familiar, idealmente con apertura superior y recubierto con una manta que conserve los aromas del hogar.

Preparar el transportador en casa, dejarlo disponible como parte del entorno e incluir ropa con el olor de las personas con las que el gato convive, ayuda a crear un ambiente de seguridad. Si rechaza el transportador, envolverlo en una toalla con olor familiar puede facilitar el ingreso de manera suave y rápida.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Visitas a la clínica sin exámenes ni tratamientos pueden asociar el lugar a experiencias positivas tanto en perros como en gatos (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la AAHA, el entrenamiento previo con el transportador y recorridos cortos en auto mejoran la disposición del gato. Además, programar visitas sin exámenes, solo para recorrer la clínica y recibir premios, puede ser una estrategia efectiva para asociar el lugar a experiencias positivas. En casos de miedo intenso, los expertos pueden recomendar el uso de medicación para disminuir el estrés, siempre y cuando sea recetado por un profesional.

Señales de alarma y preparación ante emergencias veterinarias

El American Kennel Club (AKC) describe síntomas que requieren atención veterinaria inmediata en perros, como cambios en el apetito, sed excesiva, alteraciones en los ojos, vómitos persistentes, diarrea prolongada, letargo, pérdida repentina de peso, sangre en las heces, dificultad para respirar y colapso. La organización subraya la importancia de conocer el comportamiento habitual de cada animal para identificar variaciones que puedan indicar enfermedad.

La American Humane Society aconseja a las familias tener a mano los contactos de clínicas de urgencia para actuar con rapidez ante emergencias. En gatos, la observación de signos como pérdida de apetito, cambios de conducta, heridas visibles, dificultad para moverse o alteraciones en la conducta tras una estancia en la clínica, también demandan consulta inmediata.

La preparación para emergencias incluye identificar clínicas de referencia, tener un botiquín veterinario básico y conocer las necesidades particulares de cada mascota según su edad, raza y condiciones preexistentes.