Agregar Infobae enGoogle

Que Dios la perdone

Lejos de estimular a los habitantes de este estallado país, con su discurso Cristina Kirchner apoyó un habano encendido sobre un barril de pólvora. Y en un zarpazo traidor, trató de arrebatarle la banda y el bastón al enclenque Presidente de la Nación

Cristina Kirchner y Alberto Fernández, las dos caras de la interna oficialista (Natacha Pisarenko/Pool via REUTERS)
Cristina Kirchner y Alberto Fernández, las dos caras de la interna oficialista (Natacha Pisarenko/Pool via REUTERS)
Guardar

Pregunta: ¿a usted nunca le pasó de estar invitado a la casa de un matrimonio y que en lo mejor del flan con crema el dúo anfitrión se empiece a tirar indirectas, haciéndolo sentir incómodo hasta llegar a un combate cuerpo a cuerpo en donde uno, con disimulo, retira los cuchillos de la mesa, el celular y cualquier objeto que pueda llegar a ser arrojado sin rumbo?

Ok, hoy me paso a mí después de tanto tiempo sin ver a Cristina. Hoy reapareció. La emoción en la radio era total, era como esperar a la pasionaria, a la reencarnación misma de Lady Di, a Golda Meir. No sé cómo explicarlo, a una Cristina distinta, asentada, simpática pero no histriónica, astuta pero no cínica, fantasiosa pero no mentirosa. Íbamos a ver a la Cristina que nos vendieron hace 20 años, pero que se nos fue descascarando con el paso del tiempo y la falta de escrúpulos. Y nos sentamos a escuchar a la nueva mujer maravilla, apoyando al alicaído gobierno de Alberto, que ella misma inventó y que en un acto patriótico decidió unir a su misma gente con la otra gente del otro lado para sacar el país adelante y ser aplaudida por las visitas del mundo, que como único precio de la entrada tenían que chuparle las medias.

Arrancó el tan esperado discurso, que lejos de estimular y contemporizar a los habitantes de este estallado país, apoyó el habano encendido sobre el barril de pólvora y arrancó con las explosiones: un breve repaso de bronce a la figura de su difunto marido y luego el yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo. Chicanas berretas (no cambiaste nada Cris), mentiras berretas (no cambiaste nada Cris), acusando al mundo de todos sus males (los de ella) (no cambiaste nada Cris) y de paso, en un zarpazo traidor, trató de arrebatarle la banda y el bastón al enclenque Presidente de la Nación, aprovechando que él mismo estaba encargando por internet el combo de pañales con descuento. Todos nos miramos y dijimos con los ojos: sos la misma Cris. Pero faltaba un poco, una vuelta más, porque tenía gusto a poco, no era una auténtica Cris. Recordó a su archienemigo Bonadio y, en medio de una preparada silbatina por los alcahuetes que como rémoras la acompañan, se destapó con algo así como: no, no, no, chicos, no, no.

Miró el cielo como cuando lo buscaba a él y balbuceó algo así como que Dios ya se había encargado de hacer justicia. Mala, mala, mala eres. Los invitados de todo el mundo, sin entender un carajo de los conventillos internos, esperaban cada silencio para retirar los cuchillos y los celulares y de reojo miraban el perchero para manotear los sombreros y volverse para sus casas, pensando que esa reunión hubiese sido mejor hacerla en Ucrania.

SEGUIR LEYENDO

Últimas Noticias

El camino hacia el abismo

Esta semana el clima político cambió. Pero la situación se venía complicando desde febrero. Se trata de uno de esos momentos en que sería recomendable ser sensible a las dificultades de la gente. Sin embargo, por momentos es el mismo Gobierno el que agrava sus propios problemas y agrede a sus interlocutores

El camino hacia el abismo

Los silvers del futuro: cuando la ciencia consiga derrotar al envejecimiento

Nadie sabe si algún día alcanzaremos una verdadera inmortalidad biológica. Sin embargo, imaginemos por un momento que se logre regenerar indefinidamente nuestros órganos, reparar el ADN dañado y mantener el organismo con una edad biológica constante

Los silvers del futuro: cuando la ciencia consiga derrotar al envejecimiento

El Gobierno, en racha de costos políticos: mala praxis y cerrazón ideológica

El oficialismo tuvo que podar el proyecto de propiedad privada para aprobarlo en el Senado. Dejó un regusto a fracaso y malestar interno. También debió dar marcha atrás con el decreto que paralizó durante días la actividad portuaria. Todo, efecto del microclima de poder

El Gobierno, en racha de costos políticos: mala praxis y cerrazón ideológica

El espejo del éxito: agosto define cómo termina el año

El primer semestre ya dejó suficiente información para saber qué funciona, qué objetivo se aleja y qué hipótesis perdió vigencia. Agosto abre la última ventana real para corregir el rumbo antes de que diciembre se limite a explicar los resultados

El espejo del éxito: agosto define cómo termina el año

El legado ambiental de Panamá que América Latina debería mirar

América Latina necesita funcionarios capaces no solo de administrar compromisos, sino de conectarlos y convertirlos en dirección política.

El legado ambiental de Panamá que América Latina debería mirar