Es imperioso liberar al pueblo formoseño

Gildo Insfrán gobierna Formosa desde el 10 de diciembre de 1995. La necesidad de ponerle límite a la cantidad de veces que un mismo individuo puede ser elegido para conducir los destinos de la Nación o de una provincia

Gildo Insfrán
Insfrán fue vicegobernador de Vicente Joga durante dos períodos, entre 1987 y 1995, y desde entonces gobernador
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Desde su nacimiento como provincia en 1955, Formosa ha tenido 23 gobernadores diferentes. El actual es Gildo Insfrán, quien forma parte del Poder Ejecutivo Provincial desde hace casi 39 años, ya que fue vicegobernador de Vicente Joga durante dos períodos, entre 1987 y 1995, y desde entonces gobernador.

Gildo Insfrán nació el 19 de enero de 1951, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, cuatro años antes de que Formosa se convirtiera en provincia; por lo tanto lleva la mitad de su propia vida gobernándola, y más de la mitad de la vida institucional de esa provincia: un verdadero despropósito antirrepublicano, y por lo tanto inconstitucional.

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¿Por qué inconstitucional? Porque la Constitución Nacional contempla la existencia de un sistema republicano de gobierno, siendo una de sus características salientes, la renovación periódica de autoridades. Para que ese precepto republicano se cumpla, no es suficiente brindarle periódicamente a la gente la democrática posibilidad de elegir a sus autoridades, sino que también es necesario ponerle límite a la cantidad de veces que un mismo individuo puede ser elegido para conducir los destinos de la Nación o de una provincia.

Una mano con traje introduce un sobre en una urna de cartón ubicada sobre una mesa junto a varios documentos y un sello.
La Constitución Nacional contempla la existencia de un sistema republicano de gobierno, siendo una de sus características salientes, la renovación periódica de autoridades (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una constitución es, por esencia, límite al ejercicio del poder. Pues esos límites no se aplican únicamente a cómo debe ejercerse el mismo, sino también al tiempo durante el cual debe hacérselo por parte de los gobernantes. Y del mismo modo esos límites son necesarios, porque es sabido que los gobernantes tienden a perpetuarse en el ejercicio del poder, y si el ordenamiento jurídico constitucional se los permite, con el transcurso del tiempo y con la utilización de los fondos públicos -que por cierto no salen del bolsillo de los jerarcas de turno, sino del erario-, van tejiendo una maraña burocrática y administrativa, que a través de la prebenda, los subsidios, las dádivas y los cargos públicos, generan con los gobernados un vínculo de dependencia que los condiciona a la hora de votar.

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En otros términos, los gobernantes que se eternizan en el ejercicio del poder, “secuestran” a sus gobernados, los que, por imperio de la necesidad y el condicionamiento, terminan “enamorándose” de sus “secuestradores” y votan ciegamente.

En estos días tomó estado público que, en el contexto de un acto escolar desarrollado en una escuela de Formosa, la Directora del establecimiento arengaba a los alumnos en favor de la figura del gobernador, recomendándoles un sincero y profundo agradecimiento al “dictador local” por haberles enviado útiles, como si ello no fuera una obligación de las autoridades, y como si los fondos con los que Insfrán adquiere esos útiles fueran propios y no del erario provincial, el cual, por otra parte, en la provincia de Formosa está constituido en un 94% por recursos que el Gobierno Nacional le envía en el marco de la coparticipación federal, y no por recursos generados en la misma provincia.

"Tío Gildo": Insfrán se hizo entrevistar por alumnos para autoelogiarse
"Tío Gildo": Insfrán se hizo entrevistar por alumnos para autoelogiarse

Seguramente a esos “niños-alumnos”, no se les cuenta la avidez por el poder que tiene el gobernador; ni se les hace entender lo importante que es limitar el ejercicio de ese poder para evitar las tiranías; ni se les enseña que Formosa podría tener dos mil millones de hectáreas agrícolas en producción, pero tiene tan sólo 120 mil; ni que podría tener tres millones de cabezas de ganado, pero tiene tan sólo un millón; ni que el 75% de su población activa del empleo público porque en la provincia el gobernador pone todo tipo de obstáculos a la inversión privada.

Estos actos de “adoración” al “líder supremo” son propios de las dictaduras, y cuando son perpetrados en establecimientos educativos adquieren una gravedad inusitada, porque se impregnan las semillas del totalitarismo en almas vírgenes que están allí para adquirir educación y no adoctrinamiento.

El perverso gobernador de Formosa culminará su próximo mandato el 10 de diciembre de 2027. El año pasado la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró la inconstitucionalidad del Art. 132 de la Constitución local que permitía la reelección eterna del gobernador, motivo por el cual en Formosa se ha modificado esa norma, disponiéndose una sola reelección.

Sin embargo, en el proceso de reforma se incluyó una “trampa”, agregándose una disposición transitoria en virtud de la cual ha de considerarse que el actual mandato de Insfrán (2023-2027), a los efectos de la reelección constituye el primer mandato, lo cual lo habilitaría a presentarse una vez más para poder gobernar un noveno período consecutivo.

Balanza dorada desequilibrada con un libro abierto en el lado izquierdo y el busto de un hombre con anteojos y bigote en el derecho.
Rige una disposición en virtud de la cual el actual mandato de Insfrán, constituye el primero, lo cual lo habilitaría a presentarse una vez más para poder gobernar un noveno período consecutivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

No se trata de cercenar el derecho político de Insfrán a ser candidato en 2027, porque sus derechos políticos, así como los de cualquier ciudadano, se ejercen conforme a las leyes que los reglamentan (Art. 14 de la Constitución Nacional). Esto significa que el derecho político de cualquier ciudadano, de ser elegido en elecciones democráticas, es susceptible de limitaciones constitucionales y legales, tal como, además de nuestra ley suprema, también lo prevé el Pacto de San José de Costa Rica y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en la Opinión Consultiva Nro. 28 (caso Colombia).

Impedir que un individuo pueda gobernar por más de dos períodos consecutivos, es una restricción absolutamente lógica y razonable al derecho a ser votado. Solo pueden negarlo los necios o los autócratas. Es por ello que, seguramente, más allá de la tramposa habilitación constitucional para que Insfrán pueda ser candidato en 2027, la Corte Suprema de Justicia se lo impedirá. Y si eventualmente así no fuera, el presidente de la República debería enviar un proyecto de ley al Congreso, que disponga la intervención federal de la provincia fundada en la violación a la obligación constitucional que tienen las provincias, y obviamente también Formosa; de respetar el sistema republicano de gobierno fundado en la renovación periódica de autoridades.

Es indispensable liberar al pueblo formoseño de la dependencia a un caudillo que se percibe dueño de Formosa, que ejerce despótica y demagógicamente el poder desde hace casi cuarenta años, y que haciendo imperar la prebenda y el temor, tiene secuestrado a su pueblo, que necesita imperiosamente dejar de arrodillarse frente al tirano, para comenzar a hacerlo ante la ley.