Las señales tempranas de problemas de deglución que no hay que pasar por alto

Tos durante las comidas, dificultades para tragar... Son comunes y muchos ignoran estos indicios, pero cuando se vuelven frecuente a la hora de comer pueden estar anticipando complicaciones graves

Un hombre sentado a una mesa de madera se toca la garganta frente a un plato con comida y un vaso transparente con agua.
La tos repetida durante las comidas constituye una señal de alerta de problemas de deglución en adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cada día, una persona traga en promedio unas 1.000 veces sin siquiera notarlo. Es un acto tan automático que rara vez se le presta atención, hasta que algo empieza a fallar. Un especialista en patología del habla y lenguaje citados por la revista Parade advierten que, en los adultos mayores, existe una señal de alerta temprana de disfunción en la deglución que suele confundirse con algo inofensivo y pasa desapercibida para los familiares: la tos repetida durante las comidas.

Según Michelle Retsky, patóloga del habla y lenguaje (conocidas como SLP, por sus siglas en inglés) y directora clínica de Words in Motion Therapy, ese carraspeo o tos que aparece mientras un padre o abuelo come no debería tomarse a la ligera cuando se vuelve frecuente. Cuando alimentos, líquidos o saliva se desvían hacia las vías respiratorias en lugar de seguir hacia el estómago, las consecuencias pueden ser graves: “El material extraño, incluso si es la propia saliva, introduce bacterias en los pulmones, lo que puede derivar en neumonía”, advirtió la especialista.

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La tos, en este contexto, funciona como un mecanismo de defensa de último recurso. El cuerpo humano dispone de un sistema de protección compuesto por tres estructuras que trabajan en coordinación al momento de tragar: la epiglotis, un pequeño cartílago que se pliega para cubrir la vía aérea; las cuerdas vocales, que se cierran; y la laringe, que se eleva. Cuando alguna de estas barreras no opera de forma adecuada, es la tos la que interviene para expulsar lo que no debería llegar a los pulmones.

Una mujer sentada a la mesa se tapa la boca al toser ante un plato de comida con cubiertos y un vaso con agua.
La voz con timbre burbujeante y la presencia constante de restos de comida en los labios revelan posibles fallas al tragar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tos al comer no siempre indica disfagia

Retsky advirtió, sin embargo, que es fundamental no caer en el alarmismo. Una tos esporádica mientras se come puede ser completamente normal y no indicar ningún problema subyacente. La diferencia está en la frecuencia y en el patrón: cuando la tos se convierte en algo habitual durante las comidas, es momento de prestar atención.

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Existen, además, otras afecciones que pueden provocar tos al ingerir alimentos y que no están vinculadas con un trastorno de la deglución. Entre ellas se encuentran la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma y ciertos medicamentos, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA).

La clave para distinguir una tos asociada a un problema real de deglución, según la especialista, radica en su relación directa con el acto de tragar. “Puede ocurrir durante un bocado o a los pocos segundos de tragar”, señaló Retsky. Entre los marcadores clínicos que apuntan a esta causa mencionó una voz con timbre burbujeante después de beber líquidos y el aclaramiento constante de garganta durante la comida.

Más allá de la tos, existen otras señales que los familiares deberían vigilar: la necesidad de tragar varias veces un mismo bocado, la tendencia a retener la comida en la boca sin terminar de pasarla, la presencia de restos de alimentos o líquido en los labios, tiempos de alimentación notoriamente más prolongados, episodios de fiebre baja sin causa aparente e infecciones respiratorias que se repiten sin una explicación clara.

Si la tos durante las comidas se repite con regularidad en un familiar mayor, la recomendación de Retsky es clara: consultar al médico de cabecera para solicitar una derivación a un patólogo del habla y lenguaje que realice una evaluación especializada de la deglución. La especialista fue enfática en que las familias no deben modificar la dieta del adulto mayor por cuenta propia. “Las modificaciones dietéticas sin supervisión pueden empeorar los residuos o aumentar los riesgos de atragantamiento”, advirtió.

Dos mujeres sentadas a la mesa, una de espaldas con un vaso y otra mayor que se cubre la boca con la mano ante un plato de comida.
Una mujer sostiene un vaso con agua y apoya la mano sobre una adulta mayor que tose frente a su plato de comida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Evaluación y tratamiento de casos especializados

El proceso de atención profesional suele comenzar con una evaluación clínica junto a la cama del paciente, en la que el especialista analiza la calidad de la voz, el tiempo de respuesta del reflejo de tos y la capacidad de la boca para limpiar el bolo alimenticio con distintas texturas de alimentos.

Si los resultados iniciales lo ameritan, se pueden indicar estudios más avanzados. Uno de ellos es la videofluoroscopía de deglución, un examen con imágenes que permite observar en tiempo real el recorrido de los alimentos y líquidos por el cuerpo, y verificar si la epiglotis cumple su función protectora. Otro recurso es la evaluación endoscópica con fibra óptica (conocida como FEES), que consiste en introducir una cámara a través de la nariz hasta la faringe para detectar si hay acumulación de alimentos o saliva cerca de las cuerdas vocales.

A partir de los hallazgos, los patólogos del habla y lenguaje diseñan un plan de tratamiento personalizado que puede incluir ejercicios para fortalecer la musculatura involucrada en la deglución y estrategias para compensar las debilidades detectadas. En las etapas iniciales, también es posible que se ajusten la textura de los alimentos y el espesor de los líquidos que consume el paciente como medida de seguridad.

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