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El aire contaminado no solo afecta a los pulmones: también podría agravar la artritis reumatoide

Los investigadores analizaron 12.583 consultas ambulatorias entre 2021 y 2024 y compararon seis contaminantes con la evolución de la enfermedad; las partículas finas PM2.5 mostraron la asociación más consistente

Mujer mayor con mascarilla, muñeca vendada, y bastón. Ventana con vista a fábricas que emiten humo. Tableta en mesa con gráfico y noticia sobre contaminación del aire.
Una cohorte prospectiva en Corea del Sur siguió a 1.070 pacientes durante cuatro años y analizó 12.583 visitas; halló que dos semanas con niveles altos de partículas finas se vinculan con mayor actividad (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La contaminación del aire puede agravar la artritis reumatoide y elevar la probabilidad de brotes dolorosos, según un estudio publicado en la revista científica Annals of the Rheumatic Diseases y difundido por ScienceDaily. El trabajo analizó a 1.070 pacientes en Corea del Sur y detectó una asociación más marcada con las partículas finas PM2.5, presentes en polvo, hollín y humo.

De acuerdo con el artículo, los investigadores siguieron a los pacientes durante cuatro años, entre 2021 y 2024, y reunieron datos de 12.583 consultas ambulatorias. El objetivo fue establecer si la exposición a contaminantes del aire no solo influye en el desarrollo de la enfermedad, como ya sugerían estudios previos, sino también en su actividad una vez diagnosticada.

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Qué encontró el estudio en pacientes con artritis reumatoide

Ilustración de una persona con articulaciones inflamadas y humo, una ciudad al fondo, texto que indica 12.583 consultas y seis paneles informativos.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que causa inflamación y daño en las articulaciones. También puede afectar otras partes del cuerpo. Según los datos citados por ScienceDaily, esta condición alcanza a entre 0,5% y 1% de los adultos en el mundo.

El equipo científico evaluó seis contaminantes frecuentes: dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), ozono (O3), monóxido de carbono (CO), material particulado de 10 micrómetros (PM10) y material particulado de 2,5 micrómetros (PM2.5). Luego comparó esos registros con la actividad de la enfermedad y los brotes consignados en cada visita médica.

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Entre todos los contaminantes, PM2.5 apareció como el factor más vinculado con el aumento de la actividad de la artritis reumatoide. El estudio identificó una relación más clara cuando la exposición a niveles elevados se extendía por más de dos semanas.

El investigador principal, Dr. Eun Bong Lee, de la Universidad Nacional de Seúl, explicó que una mayor concentración de PM2.5 se asoció con más actividad de la enfermedad y con más riesgo de brotes.

Por qué las partículas finas preocupan a los investigadores

Izquierda: Sagrada Familia y rascacielos de Barcelona con cielo amarillento. Derecha: Empire State Building y rascacielos de Nueva York con cielo grisáceo.
En una investigación observacional, los científicos evaluaron concentraciones diarias de contaminantes antes de cada consulta y las cruzaron con brotes y marcadores clínicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las partículas PM2.5 son extremadamente pequeñas, incluso más que un glóbulo rojo. Tras su inhalación, pueden pasar de los pulmones al torrente sanguíneo y llegar a distintos órganos del cuerpo, según detalló el informe científico.

Los autores plantearon que estas partículas podrían estimular una producción excesiva de especies reactivas de oxígeno, moléculas capaces de someter a las células a estrés. Ese proceso puede dañar el ADN y activar respuestas inflamatorias en varios órganos, un mecanismo que podría explicar la mayor actividad de la enfermedad y la aparición más frecuente de brotes.

Para reforzar los resultados, los investigadores ajustaron el análisis por múltiples variables. Entre ellas figuraron datos demográficos, presencia de anticuerpos típicos de la enfermedad, uso de medicamentos, situación socioeconómica y factores meteorológicos.

Además, aplicaron un análisis de sensibilidad con un diseño de caso cruzado. Ese método permitió comparar cambios dentro de cada paciente a partir de las concentraciones diarias de contaminantes previas a cada consulta, con el fin de reducir el peso de factores constantes en el tiempo.

Qué implicancias podría tener para la salud pública

Una mujer mayor de cabello gris se sienta en un sillón junto a una ventana con gotas de lluvia, agarrándose la rodilla con una expresión de dolor.
Los investigadores siguieron a 1.070 pacientes y ajustaron el análisis por medicación (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio fue desarrollado como una cohorte prospectiva en un gran centro médico de Corea del Sur. Para la comunidad médica, los resultados suman evidencia sobre el peso de los factores ambientales en la evolución de enfermedades autoinmunes.

En un editorial que acompañó la publicación, el médico especializado en reumatología Jeffrey A. Sparks, del Mass General Brigham, del Brigham and Women’s Hospital y de Harvard Medical School, sostuvo que se trata de uno de los estudios más grandes que relacionan contaminantes del aire con la actividad de la artritis reumatoide mediante métodos sólidos.

El especialista señaló que estos resultados tienen implicancias clínicas, biológicas y de salud pública, y refuerzan la idea de que los contaminantes inhalados pueden influir tanto en el riesgo como en la progresión de la artritis reumatoide, e incluso en otras enfermedades autoinmunes.

Los autores aclararon que aún hacen falta más estudios para determinar si una mejora de la calidad del aire puede reducir de forma directa la actividad de la enfermedad. También indicaron que los datos corresponden a una población coreana con un contexto genético y ambiental específico, por lo que resta comprobar si el mismo patrón se repite en otras regiones.

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