
Cada año, alergias estacionales afectan a millones de personas, pero su incidencia varía claramente entre jóvenes y personas mayores. Según Scientific American, esta diferencia se debe a factores que van desde el funcionamiento del sistema inmunitario hasta el entorno.
Las personas mayores sufren menos alergias estacionales porque su sistema inmunitario responde con menos fuerza a los alérgenos ambientales, como el polen. El envejecimiento reduce la producción de inmunoglobulina E, lo que disminuye las respuestas asociadas a las alergias. Sin embargo, en los adultos mayores, los síntomas nasales frecuentes suelen tener otras causas, conocidas como rinitis no alérgica, un cuadro distinto al de las alergias habituales en los jóvenes.
En los jóvenes, las alergias estacionales aparecen más porque sus sistemas inmunitarios reaccionan más intensamente ante alérgenos comunes. Este fenómeno está relacionado no solo con la biología, sino también con la exposición ambiental y los hábitos de vida, explicó Scientific American.

La disparidad generacional ha sido analizada por expertos como Ravi Viswanathan, inmunólogo de la Universidad de Wisconsin. El especialista afirmó al medio que “los adultos jóvenes hoy en día sufren más alergias en comparación con el mismo grupo de edad de hace 20 años”, debido a una combinación de cuestiones biológicas y factores externos.
Cambios en el sistema inmunitario con la edad
Al envejecer, el sistema inmunitario pierde parte de su capacidad para identificar amenazas ambientales como pólenes. Esto se traduce en una menor producción de inmunoglobulina E (IgE), principal anticuerpo implicado en las reacciones alérgicas.
No obstante, una fracción de personas mayores mantiene una respuesta inmunitaria suficientemente activa y puede desarrollar síntomas de alergia. Viswanathan detalló en Scientific American que, entre sus pacientes de mayor edad con síntomas, aproximadamente el 40% presenta alergias reales, mientras que el resto sufre otras formas de irritación nasal.
La rinitis no alérgica: síntomas y diferencias

Entre los adultos mayores, síntomas como goteo y congestión nasal son habituales, pero en la mayoría no se deben a una “alergia real”, sino a la llamada rinitis no alérgica. Este trastorno aparece porque el control sobre los vasos sanguíneos y las glándulas nasales disminuye con la edad.
Sustancias irritantes como el humo del tabaco, perfumes o productos de limpieza desencadenan estos síntomas, no el polen. Según Viswanathan, citado por Scientific American, la rinitis no alérgica suele manifestarse con síntomas más leves, como los estornudos repetidos, y requiere un tratamiento diferenciado.
Establecer un diagnóstico preciso es esencial para asegurar un abordaje efectivo y adecuado a cada caso.
El impacto del cambio climático y la contaminación
El entorno juega un rol relevante en el incremento de las alergias, especialmente en los jóvenes. Scientific American advierte que las temporadas de polen se han vuelto más largas e intensas en las últimas décadas. El aumento del dióxido de carbono y el calentamiento global han provocado que las plantas productoras de polen florezcan durante más tiempo y liberen más partículas al aire.

La profesora Kari Nadeau de la Universidad de Harvard subrayó, en declaraciones recogidas por el medio, que “el polen actúa como una esponja que captura contaminantes”. Esto potencia la agresividad de las alergias, ya que la contaminación incrementa los niveles de IgE y la inflamación en las vías respiratorias.
La vida moderna y el entrenamiento del sistema inmunitario
Otro factor clave es la menor exposición a microbios naturales desde la infancia. Scientific American señala que hoy la mayoría de la población pasa el 90% de su tiempo en interiores, lo que limita el contacto con microorganismos del entorno.
Expertos sostienen que ese contacto temprano con microbios al aire libre ayuda a entrenar el sistema inmunitario y reduce el desarrollo de alergias en el futuro. Viswanathan enfatizó que el cuerpo, al reconocer estos microbios, aprende a no reaccionar excesivamente, lo que deriva en menos casos de alergia.
El aumento en el diagnóstico obedece en parte a mejores controles médicos, pero la tendencia creciente se explica sobre todo por el entorno y los hábitos de vida modernos, advierte el medio.
Diagnóstico y precauciones en el tratamiento

Ante síntomas respiratorios, los especialistas recomiendan análisis de sangre y pruebas cutáneas para distinguir entre alergias estacionales y rinitis no alérgica. El tratamiento convencional, que suele incluir antihistamínicos y aerosoles nasales, debe adaptarse especialmente en adultos mayores, ya que pueden aparecer efectos secundarios con mayor facilidad.
Viswanathan puntualizó en Scientific American que “las herramientas terapéuticas son las mismas, pero se debe ser más cauteloso con las personas mayores”.
Para reducir el impacto de las alergias estacionales, conviene ajustar los hábitos y preferir entornos al aire libre con menos contaminación. Seleccionar las horas de menor concentración de polen y facilitar cierto contacto natural con el ambiente puede ayudar a fortalecer el sistema inmunitario sin exponerlo en exceso.
Últimas Noticias
No todo olvido es deterioro cerebral: hay otras causas menos conocidas pero muy habituales
Hay que superar la mirada reduccionista que convierte casi cualquier fallo de la memoria en una sospecha de daño neurológico definitivo y que lleva a banalizar o ignorar otros problemas

El auge del ‘silver housing’: la revolución de la vivienda senior en el mundo
Nuevas alternativas flexibles reconfiguran la experiencia de envejecer y fomentan la participación social y la independencia en la vida cotidiana
Mantener fuerza muscular es clave para la longevidad femenina: cómo lograrlo
Ejercicios con peso corporal y rutinas sencillas facilitan conservar autonomía y bienestar durante el envejecimiento sin depender de gimnasios costosos

El turismo de longevidad integra medicina personalizada y hábitos de zonas azules
Una modalidad creciente que propone nuevas formas de viajar en busca de salud y vitalidad, combinando los tratamientos de vanguardia con el contacto con usos y costumbres de comunidades de alta esperanza de vida


