¿A qué se enfrentan las personas con trastorno de personalidad? “No es que estén mintiendo o exagerando, es que para ellos es real”

La psiquiatría moderna “prima la rehabilitación psicosocial y la autonomía del paciente”, dejando atrás la estigmatización que sufrían las personas con trastornos de personalidad

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Los tratamientos para las personas con trastornos de personalidad han avanzado en los últimos años (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los tratamientos para las personas con trastornos de personalidad han avanzado en los últimos años (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los trastornos de personalidad (TP) han pasado desapercibidos hasta hace relativamente pocos años, además de haber sido muy estigamatizados. Ya en 2006, expertos de los Centros Asistenciales Dr. Emili Mira i López de Barcelona, el Hospital Universitario Basurto de Bilbao y de la Fundación para la Investigación en Psicoterapia y Personalidad de Santander y Madrid aseguraban que “nos preocupan a los clínicos y son mucho más frecuentes de lo que pudiera parecer por los datos disponibles”. A comienzos de siglo estos rasgos eran “difíciles de tratar, propician resultados terapéuticos pobres y, por si fuera poco, tienden a despertar en el clínico reacciones intensas y difíciles de manejar”, explicaban Fernando Lana Moliner, Miguel Angel Gonzalez Torres y Carlos Mirapeix.

Ahora, con la psiquiatría moderna, se ha transitado a intervenciones dinámicas en las que “prima la rehabilitación psicosocial y la autonomía del paciente”, como explica el director médico de Clínica Bandama, Lus Cárdenes. Así, se ha pasado de un “modelo manicomial” a un sistema que aboga por Hospitales de Día y las Unidades de Hospitalización. Estas instituciones, aunque desempeñan roles muy distintos en cuanto al trato con el paciente, se complementan ante las posibles crisis y rehabilitación psicosocial.

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De este modo, en la actualidad se emplea un modelo donde la hospitalización cerrada sigue siendo estrictamente necesaria en casos de epicrisis severas, riesgo suicida o necesidad de desintoxicación. En estos casos, el funcionamiento del hospital no busca curar el TP per se, sino que trata de reconducir alteraciones conductuales agudas que el entorno ambulatorio no puede contener. Pero antes de saber cómo funcionan estos centros y los TP más comunes, primero es preciso saber ¿qué es un trastorno de personalidad y cómo suelen manifestarse estos trastornos en los pacientes en consulta?

Una figura se aisla del resto (Canva)
Una figura se aisla del resto (Canva)

“No hay un día normativo. Cada paciente es diferente”

Las personas que padecen un trastorno de personalidad cumplen “patrones de conducta inadaptada, profundamente arraigados”, explica Lara, enfermera generalista de consultas externas de salud mental en el Hospital General de Villalba de Madrid, para Infobae. La especialista, citando a la OMS, añade que “casi siempre se reconocen en la etapa de la adolescencia y continúan durante la mayor parte de la vida adulta, aunque habitualmente se hacen menos obvios en la edad media o en la vejez”.

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Estas personas tienen una “personalidad anormal, ya sea en el equilibrio de sus componentes, su calidad o expresión en el aspecto total”. Y debido a ello, “el paciente sufre o hace sufrir a otros y hay un efecto adverso sobre el individuo o la sociedad y, por ende, en el entorno del individuo”, añade la madrileña. Es por esto que, desde el ámbito de la salud mental, se ha intentado dar respuesta que “ofrezcan soluciones de verdad” a estas personas, como solicitaban Moliner, Torres y Mirapeix en 2006. El camino ha sido difícil y, de hecho, los tratamientos y la atención al paciente actualmente bajo estudio.

Como afirma Lara: “No hay un día normativo. Cada paciente es diferente”. Por este motivo, antes de saber qué es un TP, hay que comprender otra cuestión más sencilla: ¿qué es la personalidad? La enfermera generalista del Hospital General de Villalba explica que son “los pensamientos, las percepciones, las formas de reaccionar, las actitudes, todo este tipo de cosas que tenemos las personas que nos conforman como individuo, nos dan una identidad y nos diferencian del resto de las personas". Aunque parece sencillo, lo cierto es que es más complejo de lo que pensamos; pues “se va construyendo poco a poco a lo largo de toda la vida, especialmente en etapas infantojuveniles”, donde se “pueden crear nuevas formas de nuestra personalidad” con mayor facilidad.

Una campaña muestra el laberinto que atraviesan las personas con trastorno depresivo mayor. (Europa Press)

“Su realidad no es su realidad”

Una vez comprendido esto, la especialista comenta que dentro de este concepto se detectan “diferentes rasgos” de personalidad. Es aquí donde se observan las disparidades: “En la persona sana existen diversas alternativas y recursos, un equilibrio y una estabilidad. Es decir, cuando yo tengo diferentes rasgos, se genera ese equilibrio y puedo responder de diferentes maneras ante diferentes estímulos. Sin embargo, cuando la personalidad es más rígida o se basa en un solo rasgo, es cuando aquí entra la patología”, explica Lara.

Además, de manera general, “les cuesta ver la realidad y piensan que el resto estamos equivocados”. Pero no hay que confundir sus intenciones porque “no es que estén mintiendo o exagerando. No, es que para ellos es real y es muy jorobado”, afirma la enfermera. De este modo, cuando les dices que “su realidad no es su realidad” les estás provocando “mucho sufrimiento, porque al final les cuesta mucho adaptarse”.

Por este motivo, la persona con TP “no tiene una calidad de vida como tenemos el resto, que no tenemos estas dificultades en cuanto a nuestro entorno y a nuestros impulsos o emociones”, explica Lara. Aun así, la especialista insiste en que cada caso depende de la persona: “Si hace terapia, si no hace terapia, si es algo agudo que acaba de comenzar, si lleva mucho tiempo, si toma la medicación, si no toma la medicación, etc.”, añade. Al final, “son personas que tienen su realidad, viven las cosas y lo sienten. O sea que es real”, concluye la madrileña.

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