
Cuando hablamos con alguien, la comunicación que establecemos va mucho más allá de lo que decimos y lo que hacemos. Si las palabras son el pilar de una conversación, la comunicación no verbal (los gestos, la actitud...) son el revestimiento que puede marcar la diferencia. El contacto visual es, para muchas culturas, un signo de respeto y atención, por lo que la falta de él puede llegar a incomodar o turbar la charla.
¿Por qué hay personas que no son capaces de mantener la mirada? La psicóloga Valeria Sabater ofrece algunas claves de por qué puede ocurrir esto que asociamos a algo negativo. Sin embargo, es importante recordar que hay muchas razones por las cuales una persona puede evitar mirar a los ojos mientras se comunica, y no todas están relacionadas con la falta de sinceridad o interés.
Timidez
La timidez es una de las razones más comunes por las que alguien podría evitar el contacto visual. Las personas tímidas suelen sentirse incómodas o ansiosas en situaciones sociales, lo que puede hacer que eviten mirar directamente a los ojos de los demás. Para estas personas, mantener el contacto visual puede resultar muy intimidante o incluso como una invasión de su espacio personal. En su lugar, podrían mirar hacia abajo, al suelo o a otra parte de la habitación para reducir la sensación de presión que perciben al estar bajo escrutinio.
Es importante tener en cuenta que la timidez no es necesariamente un reflejo de desinterés o deshonestidad. De hecho, las personas tímidas pueden estar profundamente interesadas en la conversación, pero su incomodidad en situaciones sociales afecta su capacidad de mantener contacto visual. En estos casos, ser comprensivo y paciente puede ayudar a la otra persona a sentirse más cómoda.
Espectro autista
Las personas en el espectro autista a menudo tienen dificultades para mantener contacto visual debido a las diferencias en la forma en que procesan la información social y sensorial. Para algunos individuos con autismo, el contacto visual puede ser abrumador o incómodo. A menudo describen que mantener la mirada mientras escuchan o hablan requiere tanto esfuerzo cognitivo que les resulta difícil concentrarse en la conversación misma.
En el caso del autismo, evitar el contacto visual no es un signo de desinterés o falta de empatía, sino más bien una forma de manejar el entorno sensorial y comunicativo. Para algunos, mantener contacto visual mientras procesan palabras y emociones puede ser demasiado, por lo que evitarlo les permite concentrarse mejor en la interacción verbal.
Déficit de atención
Las personas con Trastorno por Déficit de Atención (TDA) también pueden tener dificultades para mantener contacto visual, explica la psicóloga. El TDA afecta la capacidad de concentrarse y mantener la atención en una tarea específica, lo que puede incluir una conversación cara a cara. Mirar a los ojos mientras alguien habla puede ser una distracción para quienes tienen TDA, ya que su atención tiende a divagar o dispersarse fácilmente.
No poder mirar y pensar al mismo tiempo
No todas las personas tienen la habilidad de mirar a los ojos y pensar simultáneamente. Para algunos individuos, especialmente en situaciones que requieren concentración, mantener contacto visual puede interferir con su capacidad de procesar ideas complejas, tal y como demostró una investigación de la Universidad de Kioto (Japón). Esto es conocido como “división cognitiva”, un fenómeno en el que el cerebro no puede gestionar simultáneamente múltiples tareas, como pensar profundamente y mantener el contacto visual.
Esta dificultad no necesariamente está relacionada con un trastorno, sino que puede ser una característica de la forma en que el cerebro de algunas personas está cableado. En estos casos, romper el contacto visual puede ser una señal de que la persona está tratando de organizar sus pensamientos o recordar información importante, no de que esté desinteresada o distante.
¿Ocultan algo?
La falta de contacto visual a menudo se interpreta como un signo de que alguien está ocultando algo o no está siendo completamente honesto. En algunas situaciones, esto puede ser cierto, ya que cuando las personas se sienten incómodas o culpables, pueden evitar el contacto visual como una forma de protegerse o porque sienten que al mirarte directamente, podrías “descubrir” lo que intentan ocultar.
No obstante, es importante tener cuidado al asumir automáticamente que la falta de contacto visual significa deshonestidad, pues son muchas razones por las cuales alguien podría evitar mirarte a los ojos, y no todas están relacionadas con mentir. La ansiedad, el miedo a ser juzgado o simplemente estar distraído pueden ser factores igualmente válidos. Por lo tanto, es importante observar otros signos y comportamientos antes de llegar a conclusiones sobre las intenciones de una persona.
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