
Familias, cuadrillas de amigos, empresarios trajeados y chefs con estrella Michelin. Todos ellos coinciden en las mesas de Txakoli Simón, un restaurante ubicado desde hace casi un siglo en el monte Artxanda (Bilbao) que se ha convertido en el templo por excelencia de la txuleta. No solo las guías gastronómicas reconocen su excelencia -cuenta con un Solete de la Guía Repsol y una mención en la Macarfi-, sino que, además, cuenta con el beneplácito de varias generaciones de bilbaínos, para los que acudir allí a comer y beber vino es ya toda una tradición.
Aunque poca publicidad necesita este clásico bilbaíno, Txakoli Simón es conocido por ser uno de los restaurantes favoritos de grandes chefs como Eneko Atxa. El cocinero de Azurmendi, con tres estrellas Michelin, confesó su amor por este caserío vasco en un artículo de la Guía Repsol, asegurando: “‘Txakoli Simón’ es una gozada para disfrutar al aire libre con la familia de unas buenas txuletas”.

Sin duda, a la hora de comer la estrella es la txuleta de vacuno a la brasa, una carne de raza frisona con alta infiltración que madura en sus cámaras durante unos 30 días. Las chuletas se cocinan en las brasas, en un punto de cocción perfecto que hace resaltar la magnífica materia prima. “Una carne que no le dejará indiferente, bien limpia de grasa a una temperatura óptima para su deleite”, explican desde la propia web del restaurante.
La larga tradición de este asador se ha visto recompensada con varios premios a lo largo de los años, como el de Txuleta de oro 2018 y 2019 y el de Campeón Maestro Parrillero en 2019 y 2021, un galardón entregado a su cocinero Óscar García.
Cocina vasca para acompañar la txuleta
Esta pieza de carne va precedida de entrantes típicos de la cocina vasca y nacional, como pueden ser la ensalada, la morcilla, los pimientos verdes, las anchoas del Cantábrico, el chorizo a la sidra, o el jamón, así como tapas como la tarrina de foie o el salteado de hongos.

Todo ello se sirve tanto en sus comedores interiores, dentro del que antaño fue un viejo caserío vasco, como en su terraza exterior, con mesas de madera corridas y un gran jardín con espacio cubierto y descubierto en el que familias y grupos de amigos se reúnen cuando hace buen tiempo. Allí también se puede disfrutar de la buena cocina del restaurante, aunque en un formato más relajado, sin servicio y al aire libre.
Para los menos carnívoros, el txakolí cuenta con otra gran especialidad: el bacalao a la bizkaina, uno de los platos más tradicionales de la gastronomía vasca. Haciendo homenaje a su larga tradición, la pizarra del local sigue ofreciendo sus famosos huevos fritos, acompañados de carnes como el chorizo, el beicon, el lomo, la morcilla o el jamón.
Para regar estos platos y las famosas chuletas como se merecen, la bodega del Txakoli Simón ofrece unas 150 referencias de vinos de distintas D. O., con predilección por el Rioja y, como no podía ser de otra forma, haciendo hincapié en el txakoli, tanto vizcaíno como guipuzcoano y alavés.
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