
¿Qué prefieres el melón o la sandía? Seguro que llegado el verano, hay alguien de tu entorno que te hace esa pregunta y es que ambas frutas son las grandes protagonistas de la época estival y no es para menos. La sandía, por ejemplo, con un 95% de agua en su composición, según los datos de la Fundación Española de Nutrición (FEN), ayuda a reponer líquidos perdidos en climas calurosos y durante actividades físicas, previniendo la deshidratación.
Además, de su alto contenido en agua, la sandía es rica en nutrientes esenciales. Es una buena fuente de potasio, un mineral que regula el equilibrio de líquidos y electrolitos en el cuerpo, contribuyendo a mantener una presión arterial saludable y previniendo calambres musculares. Este componente es particularmente beneficioso para personas activas y deportistas. Asimismo, también contiene vitaminas como la A y el licopeno, un antioxidante que es el que le otorga ese color rojo y que le va muy bien a nuestro corazón.
El truco para conservar la sandía

El único problema para los paladares que disfruten de este alimento es que tanto en el supermercado como en la frutería no podrán hacerse con un trozo pequeño. Por lo que a diario lucharán contrarreloj para comerse la fruta antes de que se ponga mala. Sin embargo, es una situación a la que podrán decir adiós gracias a este sencillo truco.
Un medio brasileño ha explicado qué es lo que hacen los vendedores de fruta para que conservar la sandía y que dure más días sin perecer. Para empezar, hay que lavarla bien con abundante agua para eliminar cualquier suciedad que pueda tener en la superficie. Después, hay que hacerle un corte y colocar dos dientes de ajo frescos y pelados en esa superficie partida.
A continuación, hay que cubrir el producto con film transparente, esto ayudará a mantener la frescura y evitará el desarrollo de microorganismos que puedan acelerar el proceso de deterioro. Su gran cantidad de agua predispone que bacterias como echerichia coli, la listeria o la salmonela la contaminen.
Por último, hay que guardarla en la parte baja del frigorífico, ya que, en esta zona, el aire es más fresco. También es recomendable utilizar recipientes herméticos para evitar la exposición al aire y preservar la humedad natural de la fruta. La temperatura ideal para conservarla oscila entre los tres y los cinco grados. Es importante asegurarse de que no haya productos u otros alimentos con olores fuertes en el cajón para que no afecten a su sabor.
Otras maneras de conservar la sandía
Con el truco brasileño conseguiremos que la sandía dure unos cuantos días en el frigorífico. Sin embargo, la mejor manera de que perdure en el tiempo y que no afecte a su sabor ni textura, es cortarla en trozos y congelarla. De esta manera, cada vez que queremos consumirla bastará con sacarla del electrodoméstico y estará lista. Esta opción también es excelente para preparar refrescantes batidos para tomarla como un snack frío en los días más calurosos.
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